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Irene Guillén: “El MBA está abierto a todos los artistas, sean del gobierno o de la oposición”

Irene Guillén está enfocada en la recuperación de los diversos espacios de la institución | Foto ANTONIO RODRÍGUEZ

Irene Guillén está enfocada en la recuperación de los diversos espacios de la institución | Foto ANTONIO RODRÍGUEZ

La nueva directora de la institución considera que los museos del país deben tener una visión más amplia. “Unos no somos más venezolanos que otros”, dice

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Irene Guillén tiene un mes como directora del Museo de Bellas Artes, en reemplazo de Rubén Wisotzki. Aunque tiene poco tiempo en el cargo, la licenciada en Artes egresada de la Universidad de los Andes asegura que ha trabajado intensamente, incluidos los fines de semana, con la finalidad de diagnosticar los problemas y las necesidades de la institución.

Después de haber sido seis años coordinadora de varios programas de Unearte aceptó la propuesta del ministro de Cultura, Fidel Barbarito, de regresar al museo en que el fungió de gerente educativa hace más de una década. Considera que es un reto porque hay asuntos que se tienen que tratar con urgencia, como es el caso del acondicionamiento de la infraestructura diseñada por Carlos Raúl Villanueva, que se ha deteriorado progresivamente los últimos años: hay goteras, filtraciones, fallas en los aires acondicionados y hasta baños fuera de servicio.

“Tenemos que reacondicionar los edificios porque la colección que tenemos puede ser muy importante, pero si descuidamos los espacios no vamos a tener lugar dónde exhibirla. También estamos trabajando con el personal para devolverle su sentido de pertenencia, para que se sientan custodios de este patrimonio nacional”, expresa Guillén, que se inició en el área museística en 1989 en la Quinta Anauco y continuó su trayectoria en otras instituciones como el Museo de Arte Contemporáneo, el desaparecido Conac y el Museo Arturo Michelena.

—¿A qué se refiere con devolverle el sentido de pertenencia a los empleados del MBA?
—Queremos que el personal sienta que tiene la responsabilidad de este museo, que se le devuelva la confianza de que es el custodio de este patrimonio. Para eso hemos afianzado los equipos de trabajo, analizado las deficiencias y estudiado qué planes de formación le podemos ofrecer. Hay trabajadores que están a punto de jubilarse, así que tenemos que preparar la generación de relevo. También hay algo muy interesante: personas que se habían ido del museo y que han regresado para apoyar esta gestión.

—¿Cuántas salas están operativas?
—En el Edificio Neoclásico solo tenemos dos salas cerradas, las cuales abriremos pronto con una exposición. Estamos enfocados en la recuperación del Edificio Moderno para arreglar todo el sistema de aire acondicionado y poner en funcionamiento los ascensores.

—¿Cuánto tiempo se tomarán estas remodelaciones?
—Lo más rápido posible. Lo haremos por etapas. En junio pensamos hacer el relanzamiento del Edificio Moderno con una gran exposición sobre Goya. Allí mostraremos la colección que tiene el museo sobre este artista: 173 grabados. Lo haremos en conjunto con la Embajada de España y con la cocuraduría del Museo del Prado. Incluso, estudiosos del pintor van a participar en la elaboración del catálogo y vendrán a dar conferencias. Estará seis meses abierta al público. También abriremos una nueva tienda para difundir nuestras publicaciones y material del museo. Este mismo año, además, pensamos ofrecer una muestra sobre Gerd Leufert y otra relacionada con el cuatro, pues finaliza el año internacional del instrumento musical. Vamos a empezar a trabajar con la colección para darle nuevas lecturas.

—¿Cómo serán estas relecturas?
—Por ejemplo, nos plantearemos cómo se conjuga la ciencia y la tecnología con la colección. Creo que es muy importante porque tenemos obras de arte europeo, estadounidense, chino, egipcio… Todos tienen derecho de conocer esas piezas, la idea es que la gente pueda identificarse con su patrimonio. Tenemos un excelente equipo de curadores con muchos proyectos, incluso estamos armando la programación para el próximo año, la cual tendrá muchas sorpresas.

—En los últimos años el personal del museo no solo ha denunciado el deterioro de la infraestructura, también ha solicitado sueldos justos. ¿Con respecto a este último asunto se ha planteado algo?
—Reconocemos las deficiencias en los sueldos y las iremos mejorando… Pero en este momento el personal se siente contento porque ve cómo la institución ha tomado un reimpulso, está nuevamente limpia, sin telarañas. Tiene mucha disposición porque quiere devolverle al museo su cara, refrescarlo. El 24 de julio cumpliremos 97 años, por eso tenemos previsto modernizar los servicios de biblioteca, de información e incluso el café. Hay muchos proyectos, estamos estableciendo algunas alianzas con instituciones públicas y privadas, que son necesarias porque el reacondicionamiento tiene un costo elevado.

—¿El presupuesto asignado alcanza para la recuperación de la infraestructura?
—Todos los presupuestos de los museos han sido reconducidos. Es importante mencionar que el ministro de Cultura le ha dado mucha importancia al patrimonio. Hay una disposición muy clara, incluso nos pidieron diagnósticos para asignar presupuestos para las mejoras de la infraestructura.

—¿Cuál será el criterio que prive para la selección de las exposiciones?
—Tenemos reuniones con los curadores para decidir cuáles son los proyectos más importantes. Queremos que una parte del museo sea para mostrar permanentemente las colecciones con sus nuevas lecturas, otra sala para fotógrafos, además de espacios para los jóvenes y para performances audiovisuales. Esta institución es muy grande y hay cabida para todo el mundo.

—Una crítica constante en el sector cultural es que los museos se han cerrado para artistas que no están de acuerdo con las políticas del gobierno. En esta nueva gestión, ¿el MBA estará abierto para creadores de cualquier tendencia?
—Creo que es muy característico en el área cultural que se generen esas discusiones. Considero que el museo tiene que ser un punto de convergencia y también de divergencia. Tenemos que dar cabida a que todo esto suceda. El MBA está casado con el plan de la patria, hay que cumplirlo, pero estamos abiertos para todos los artistas y visitantes, sean del gobierno o de la oposición. No podemos seguir pensando en sectores. Unos no somos más venezolanos que otros. Tenemos que abrirnos, tener una visión más amplia. Queremos que los creadores presenten sus proyectos y los discutamos en conjunto, para que veamos la pertinencia que puedan tener para la sociedad.

—Historiadores y críticos de arte han dicho que en muchas ocasiones ha privado el criterio político en las exposiciones del MBA o que están limitadas a los países que pertenecen al Alba, a Unasur y China. ¿Piensan tener más apertura?
—Es normal que este tipo de exposiciones se hagan porque son convenios de Estado y esta sigue siendo una institución pública. Sin embargo, repito, hay una apertura a trabajar con otras embajadas y otros artistas.

—¿En qué estado se encuentra la colección?
—Afortunadamente está muy bien. Son cerca de 5.614 obras, pero hay más porque tenemos una colección de fotografía con negativos que no están contabilizadas. Hay un gran equipo en el área de conservación; además, recientemente la Fundación Museos Nacionales creó una coordinación que tiene que ver con conservación en papel, escultura y pintura.

—¿Tienen pensado adquirir obras?
—Sí, la comisión se constituyó y estamos abiertos a eso porque consideramos que es necesario aumentar la colección.

—Se ha dicho que hay un divorcio entre el público y los museos. ¿Qué cifras de visitantes manejan?
—Los fines de semana viene mucha gente. El problema, creo yo, es que a veces hacemos montajes que no se identifican con la gente. Si le ofreces otras actividades paralelas, un museo vivo, el público comienza a venir. Lo que hay que saber es cómo mostrar las cosas y conocer qué es lo que quieren ver.