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Ignacio Montes: “En Los Roques me sentí en el paraíso”

Ignacio Montes | Foto: Cortesía Azul y no tan rosa

Ignacio Montes | Foto: Cortesía Azul y no tan rosa

El paisano de Antonio Banderas dice que en su país aún hay noticias terribles sobre homofobia

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Aunque ya no juega en el club de su ciudad, el Málaga CF, Ignacio “Nacho” Montes (@Ignaciomontesg en Twitter) confiesa su admiración por el goleador vinotinto Salomón Rondón. El intérprete de Armando, el adolescente español que se reencuentra con su padre venezolano y gay Diego (Guillermo García) en el estreno nacional Azul y no tan rosa, estudia Artes Dramáticas en Madrid en la escuela de Juan Carlos Corazza, el profesor de Javier Bardem.

Los dos largometrajes en los que ha participado el andaluz de 19 años de edad se han filmado fuera de su país: el primero, Solo quiero caminar (2008), fue una producción mexicana sobre el narcotráfico en la que hizo de hijo de Victoria Abril y compartió con Diego Luna. Ahora rodó en Caracas como parte de un convenio de coproducción con España.

—¿Qué le convenció para venir a filmar una película en Venezuela?
—La descripción que hizo el director Miguel Ferrari cuando fue a hacer casting en España en febrero de 2011. Me enamoré del proyecto. Le dije a mi madre: “Esto es increíble, quiero hacerlo”. Después de que quedé, me daba miedo de que me cambiaran por otra persona, porque todavía faltaban unos cuantos meses para el rodaje. Azul y no tan rosa trata sobre las diferentes maneras de amar, sobre aquello de lo que no se habla pero convive con nosotros. Aunque en España se aprobó el matrimonio homosexual, en pleno siglo XXI allá también se escuchan noticias terribles acerca de la discriminación. Sabíamos que Azul y no tan rosa iba a crear algunos problemitas en la sociedad venezolana.

—Estudia en la misma escuela de Javier Bardem y es de la ciudad de Antonio Banderas. ¿Los conoce?
—A Javier lo he visto en la escuela, aunque no lo conozco. Para mí son dos artistas magníficos que me sirven de ejemplo e inspiración.

—¿Cómo se llevó con el reparto venezolano?
—No encuentro palabras para decir. Con Guillermo García me llevo un verdadero padre para toda la vida. Los fines de semana siempre quedábamos para cenar, ir al cine o conocer Venezuela.

—¿Qué le impresiona de Venezuela?
—La riqueza de paisajes que tenéis: el Salto Ángel, Canaima, Margarita o Mérida, donde rodamos parte de Azul y no tan rosa. Fui a Los Roques y aquello era el paraíso terrenal. Estaba en un sueño, con el color de aquellas aguas. De Caracas, el cerro Ávila y los centros comerciales gigantes que tenéis: en España son mucho más pequeños. Pero lo mejor es el carácter de los venezolanos. De la comida, he probado las arepas, y ahora cuando vine para el estreno, el pan de jamón. Los jugos naturales y las frutas exóticas me flipan (gustan mucho), porque en mi país no son fáciles de conseguir: el mango, la parchita, la guanábana. Aquí he alucinado.

—¿Su acento andaluz creó algún tipo de barrera con los venezolanos?
—Todo lo contrario, aunque de vez en cuando me gastaban una broma. He tratado de hablar como un venezolano y me dicen que lo hago medio bien. Aprendí palabras como “pana” y expresiones como “qué vaina tan arrecha”.

—¿A Armando qué le molesta más: que su padre sea homosexual o que se haya perdido tantos años?
—Lo primero para nada. Armando no le recrimina a Diego que sea gay, sino que se haya olvidado de ser padre durante cinco años. Viene a Venezuela con un montón de preguntas. Lo que quiere es volver a tener un papá.

Azul y no tan rosa
Drama. Venezuela, 2012
Director: Miguel Ferrari
Circuitos Cinex y Cines Unidos