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Huáscar Barradas salva a un pueblo con su música

El repertorio está integrado por 11 temas | FOTO WILLIAMS MARRERO

El repertorio está integrado por 11 temas | FOTO WILLIAMS MARRERO

La mágica historia del flautista de Hamelín es una adaptación libre del cuento de los hermanos Grimm

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Las ojeras de Huáscar Barradas son por soñar despierto. Desde hace más de un año tenía en mente llevar a las tablas la historia que cualquier flautista quisiera interpretar. Todo comenzó como un pequeño proyecto al que se fueron sumando personas interesadas en el ambicioso musical que pretende estar a la altura de Broadway.

La mágica historia del flautista de Hamelín, dirigida por Armando Álvarez, está basada en el cuento de los hermanos Grimm, en el que un pueblo infestado de ratas es salvado por un músico que las hipnotiza con su arte. La historia original tiene un final trágico en el que el músico, luego de sentirse estafado por la gente a la que salvó, decide secuestrar a los niños del lugar. Por fortuna, la pluma de Iris Dubs (escritora de telenovelas como Toda una dama) pudo darle un vuelco al desenlace de la obra, que se estrena el domingo en el Centro Cultural BOD. 

La escenografía –valorada en 450.000 bolívares– recrea el pueblo de Hamelín, donde el el rey (Juan Carlos Gardié) somete a sus habitantes con el pago de tributos. Su cómplice (Osman Aray) es el edecán encargado de justificar sus fechorías. Entre todo el caos, la voz de la verdulera Adelaida (Natalia Román) trae serenidad al pueblo, que pronto se verá azotado por una plaga. Un flautista (Huáscar Barradas) y su fiel compañero Tukay (Alejandro Díaz Iacocca) llegarán justo a tiempo para combatir las amenazas con su música.

Las once canciones que integran el repertorio de la obra fueron compuestas por Barradas. “Cuando tomé el proyecto como productor ejecutivo quería hacer un musical venezolano. Acá han presentado Godspell, La novicia rebelde, Cabaret, pero doblan las canciones. En este caso la música es totalmente original”.

El compositor se inspiró en las producciones de Disney y Broadway para darle cuerpo a su proyecto. “Para hacer la música estudié cuidadosamente el estilo de cada personaje. Por ejemplo, para Adelaida pensé en una opereta para darle un aire de princesa clásica; para la fiesta del pueblo se me ocurrió una salsa; para el rey y su edecán hay un rap tipo Wisin & Yandel. Por fortuna, todos los intérpretes saben actuar, cantar y bailar muy bien”.

El menos experto en actuación es precisamente Barradas, quien hace el debut en las tablas sin preparación formal, siguiendo los consejos del elenco y de su director. “Le tengo mucho respeto al oficio del teatro. En esta ocasión me he rodeado de gente muy capaz de la que he aprendido muchísimo. Incluso, veo la música de otra forma. Cuando toco la flauta en escena lo hago con la visión de actor y suena distinto a mis presentaciones habituales”.

El equipo de producción cuidó cada detalle. El vestuario de época, valorado en 250.000 bolívares, fue confeccionado por Eva Ivanyi. Las coreografías están a cargo de Taba Ramírez, quien también participó en el musical Godspell. “Estamos compitiendo contra el niño moderno venezolano, que es muy audiovisual, acostumbrado a películas como Río, muy coloridas y con bandas sonoras extraordinarias. Esto es un reto”.

Barradas cuenta que este proyecto es posible gracias al interés de sus patrocinantes. Para el músico, la inversión económica que requirió toda la obra puede ser un riesgo dada la crisis del país, pero quienes se asociaron en la producción apostaron por un espectáculo de calidad y eso significaba no escatimar en gastos. “Lo que nos importa es generar conciencia con respecto a valores como la honestidad, la justicia, el poder de la música, el amor y trabajo en equipo. Eso es lo que necesita Venezuela a gritos”.


La mágica historia del flautista de Hamelín
Centro Cultural BOD, La Castellana
Estreno: 5 de octubre
Hora: 11:00 am y 3:00 pm
Entrada: 680 bolívares

LA CIFRA
450.000 bolívares fue la inversión en la escenografía de la obra