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Hensli Rahn: “Para mí la escritura es un desvío exitoso”

Hensli Rahn formó parte de la banda de rock Autopista Sur | Foto Henry Delgado

Hensli Rahn formó parte de la banda de rock Autopista Sur | Foto Henry Delgado

El autor ubica sus tramas en la década de los años noventa para contar historias de personajes que parecieran no tener rumbo 

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Hensli Rahn aún no se hace llamar escritor. Suele presentarse como músico en recuerdo de ese pasado en el que fue guitarrista de Autopista Sur y como parte de una determinación para seguir expresándose con acordes.

La agrupación, que dejó de existir en 2009, no pasó inadvertida. Un año antes de separarse editó el álbum Caracas se quema, considerado imprescindible en la discografía de las bandas venezolanas de los últimos 10 años. Entre sus miembros estaban artistas como José Ignacio Benítez (Domingo en Llamas) y Kuámasi González (Los Humanoides).

Rahn asegura que la música sigue siendo su norte, por eso es alumno de Gerry Weil y quiere armar una banda para un proyecto en solitario. Pero en los años recientes su nombre empieza a estar más vinculado con la narrativa corta que con escalas y punteos. En 2013 ganó el Concurso Anual de Cuentos Sacven por “Portento”. Este año obtuvo mención especial en la Jornada de Cuentos de El Nacional gracias a “De ahora en adelante”.

“Para mí la escritura es un desvío exitoso”, dice el autor de ambos textos que forman parte de Dinero fácil, el libro que reúne 11 relatos cortos presentado este mes en la librería Alejandría II y en la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo.

Todos están entrelazados y transcurren en los años noventa, excepto dos que son presentados como películas que ven los personajes del mundo que escribe Rahn en esas páginas. “Son referencias para ellos. Es como el Cine Millonario de Venevisión”, señala.

Indica que las narraciones son una transfiguración que hace alusión –en varios casos– a la cultura pop de esa década, en la que transcurrieron la infancia y adolescencia de muchos de los nacidos en la primera mitad de los ochenta, como él. “Es un mapa de esa época. La historia no solo es la de los próceres, es también esta nueva cronología de artistas del siglo XX. Es una forma de dialogar entre nosotros”, afirma el escritor de 32 años de edad.

Uno de los cuentos que mejor refleja esa idea es “Portento”, el primero de la obra, sobre dos artistas de música llanera que llegan a la cima de la popularidad, al sistema de estrellato de ese tiempo: el Poliedro de Caracas y los programas sabatinos de televisión como catapultas para una vida ostentosa que merma hacia el fracaso.

“Me di cuenta de que la imagen común en varios de los cuentos era la del dinero fácil, del beneficio con poco esfuerzo”, acota sobre un libro que puede dejar al lector con una sensación de desolación al conocer a personajes que deambulan sin rumbo establecido, resolviendo el día sin más perspectivas. No los juzga, solo los muestra. “Todo el mundo ha sucumbido a esos caminos”, agrega entre risas el autor. El título, además, es el de una canción de Autopista Sur que no llegaron a grabar.

La escritura de los textos comenzó en la Guyana Francesa, adonde se mudó temporalmente en 2012 junto con una pareja. “Para mí lo natural es hacer canciones, textos cortos. Cuando me mudé a la selva, el calor era tan fuerte que rompió la guitarra. Lo único que me quedó fue la computadora y empecé a escribir”, recuerda Rahn, quien descarta ser autor de una novela.

“Se me dificulta incluso leer historias largas. Tengo que comprometerme, por eso las evito. Esa es la razón por la cual no creo que las escriba. Los relatos que hago me parecen extensos, suficientes”, afirma.