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Harry Abend, entre la escultura lógica y la intuitiva

Harry Abend, escultor venezolano | Foto: Alexandra Blanco

Harry Abend, escultor venezolano | Foto: Alexandra Blanco

El Premio Nacional de Escultura 1963 expone obras que realizó en diferentes épocas y con distintos conceptos en la galería GBG Arts de Prados del Este

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Como si estuviera en la sala de su casa, Harry Abend recibe con una sonrisa a los visitantes de la galería GBG Arts de Prados del Este, donde exhibe varias obras correspondientes a diferentes épocas y conceptos. “No es una retrospectiva ni nada parecido. Es más bien una selección pequeña y espontánea de varias de mis piezas”, indica el escultor.

El domingo finalmente será la inauguración de la muestra, que se retrasó un mes debido a los conflictos en el país. En el lugar se expondrán varios trabajos del Premio Nacional de Escultura 1963, que la curaduría repartió en dos salas: en la primera se exhibe la vertiente abstracto-geométrica del creador, mientras que en la segunda se presenta su faceta orgánica a través de un grupo de siete tallas de madera de gran dimensión. Se trata de dos estéticas diferentes pero a la vez complementarias de la trayectoria de más de cinco décadas del artista polaco-venezolano.

En la primera sala se encuentran fotografías realizadas entre 1982 y 1983 por Bárbara Brändli en las que documentó una de las creaciones más representativas de Abend: la fachada del Teatro Teresa Carreño. Hay imágenes en el taller, de los artesanos mientras llenan los moldes y los transportan para el montaje y de la obra casi concluida. Las fotos están acompañadas de módulos de madera elaborados por el escultor que sirvieron como modelos para el vaciado del concreto.

En la galería también se proyecta un video con compilaciones de fotos (algunas tomadas por Paolo Gasparini) de los murales que ha realizado Abend para edificaciones como el otrora hotel Caracas Hilton –ahora llamado Alba Caracas–, la torre Phelps, la sede del Banco Provincial y el edificio de La Primera, Entidad de Ahorro y Préstamo.

“Me inicié en los murales con el del hotel Caracas Hilton, allí hice uno en concreto y otro en acero inoxidable. Luego tuve una muestra en 1973, Relieves para la arquitectura, en la sala de exposiciones de la Fundación Eugenio Mendoza. A consecuencia de eso surgieron varios encargos, los arquitectos se entusiasmaron, así que cuando se presentó el problema de las fachadas del Teatro Teresa Carreño me llamaron”, expresa el creador.

Explica que el problema de la edificación del teatro estaba relacionado con los vaciados de las fachadas, debido a que los encofrados se deslizaron y hubo deformaciones: “Por fuera parecía un búnker bombardeado, necesitaban a alguien que lo arreglara y se fijaron en mí porque había trabajado con concreto. Aunque me gradué de arquitecto en la UCV, también era escultor. Así que esas dos disciplinas empezaron a compaginarse. Cuando me proponían un mural de escultura necesitaba el entrenamiento de arquitecto con relación a la escala, el espacio. En el caso del Teresa Carreño la idea era buscar la integración. En eso consistió mi formación, pues fui alumno tanto de Carlos Raúl Villanueva como de Miguel Arroyo”.

En paralelo a los encargos de murales y relieves, Abend desarrolló un trabajo más libre con las tallas. En la exposición se muestran obras recientes, elaboradas entre 2004 y 2013, pero también hay lugar para una de sus piezas más longevas, una escultura que realizó en 1962 con madera de carreto. “Está aislada en la exhibición porque no va con ninguna de las propuestas de las salas; sin embargo, me pareció importante presentarla porque representa todos los cambios que he experimentado en mi trayectoria. Después de esa talla avancé con otras cosas, me dediqué a la obra en bronce con la que gané el Premio Nacional de Escultura. Hoy en día creo que no podría tallar algo así, no podría copiarme”, señala.

Abend dice que el trabajo con las tallas es más íntimo que el de los murales porque allí interviene la intuición, el azar. “En ese proceso de creación tengo la mente en blanco, pero a medida que voy tallando la madera ésta me va sugiriendo cosas; aunque no es que el material manda, yo lo domino. Por ejemplo, en la exhibición presento una pieza que hice con ébano, que es la madera más dura que hay en el mundo. La conseguí en Maracaibo. Aunque se resistía, le di la forma que quería. Fue duro, pero siempre me han gustado los retos”, manifiesta el escultor nacido en 1937, quien confiesa que todos los días trabaja en su taller: “A veces hasta voy en las noches, cuando hay algo que no logro solucionar”.

Harry Abend

GBG Arts, avenida Principal de Prados del Este (galpón 2, detrás de la venta de lanchas)

Inauguración: domingo, 11:00 am