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Haneke nunca hará una película de acción, porque no comulga con ese cine

El director de cine y guionista austríaco Michael Haneke | AFP

El director de cine y guionista austríaco Michael Haneke | AFP

Este cineasta, nacido en Múnich en 1942, pero criado en Austria, ha señalado con humor que su abuela ya le preguntó si algún día iba a dirigir una comedia

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El director, guionista y dramaturgo austríaco Michael Haneke, Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013, no tiene previsto hacer ninguna comedia y mucho menos una película de acción, porque no comulga con ese cine que atonta al público.

"No se me ocurriría hacer nunca una película de acción, porque rechazo ese cine que es una especie de atontamiento general del público", ha subrayado Haneke, sin querer precisar qué está escribiendo actualmente por si luego lo cambia.

Haneke se encuentra desde ayer en la capital asturiana (norte de España), donde el viernes recibirá el Premio Príncipe de las Artes, que le fue concedido en reconocimiento a una obra de profundas raíces europeas que ha conseguido convertirse en un referente del cine actual y que afronta con radical sinceridad los problemas individuales y colectivos.

Este cineasta, nacido en Múnich en 1942, pero criado en Austria, ha señalado con humor que su abuela ya le preguntó si algún día iba a dirigir una comedia, pero que, al igual que entonces, sigue pensando que "no se pueden pedir peras al olmo".

"Procuro hacer lo que me interesa, y el interés cambia de lugar. Hay distintas cosas que me cabrean o me entristecen, y ahí voy con mis películas", ha reconocido este realizador.

Según el fallo del jurado del Príncipe de las Artes, Haneke destaca por su "original y personalísima aproximación de radical sinceridad, aguda observación y extrema sutileza a problemas fundamentales que nos conciernen o afectan individual y colectivamente".

En cuanto a la violencia presente en su obra, ha señalado que trata de presentarla de forma fría y que con ella persigue precisamente lo contrario de la que muchas veces es objeto de consumo de masas en el cine.

"La mayoría disfruta de la violencia, y yo intento lo contrario, que dé asco a los espectadores", ha precisado Haneke, para quien la única forma de revertir esa actitud entre los espectadores que consumen ávidamente la violencia es no presentarla como algo atractivo.

El autor de Amour, su última película, ha reconocido que empezó tarde en el mundo del cine, cuando ya había cumplido los 46 años, pero que es en esa disciplina en la que se siente más a gusto, por encima de sus trabajos en televisión, teatro u ópera.

"Empecé a aprender el oficio desde sus comienzos y con 46 años me sentí con suficiente madurez como para decir que podía hacer cine", ha señalado Haneke, en referencia a su primer largometraje, "El séptimo continente", estrenada en 1989.

El autor de La pianista y La cinta blanca ha afirmado que no es responsable de las etiquetas que le ponen los críticos, como la de ser la conciencia incómoda de Europa, pero que tampoco hace películas con la intención de provocar, aunque resulten polémicas o provocadoras.

"Quiero describir la realidad un poco más allá de la superficie, y eso suscita provocaciones, pero no me siento como alguien que hace películas para provocar", ha matizado.

Ha reconocido que internet y el cine en casa están provocando que la gente cada vez se acerque menos a las salas de proyección, pero se ha mostrado convencido de que los cines no morirán nunca del todo, porque a la gente le gusta esa sensación de compartir una película.

A preguntas más políticas, como la polémica desatada en torno al entierro del criminal de guerra nazi Erich Priebke, que murió este mes en Roma a los 100 años, Haneke se ha limitado a decir que no era la persona indicada para contestar a ese tipo de cuestiones y que su presencia estaba motivada sólo por su condición de cineasta.