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Hace 40 años quiso dejar el mundo la condesa sangrienta de la poesía

La obra completa de Alejandra Pizarnik fue publicada por la editorial catalana Lumen | EFE

La obra completa de Alejandra Pizarnik fue publicada por la editorial catalana Lumen | EFE

La escritora Alejandra Pizarnik murió a los 36 años de edad. Entre sus poemarios más conocidos se encuentran Las aventuras perdidas (1958), Árbol de diana (1962) y Los trabajos y las noches (1965)

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Si aún viviera, hubiera cumplido el 29 de abril 75 años de edad. Pero cuando llegó a los 36 años, una enorme depresión la obligó a pensarse como alguien que no pertenecía a este mundo.

(“te remuerden los días / te culpan las noches / te duele la vida tanto tanto / desesperada ¿adónde vas? / desesperada ¡nada más!”).

Así que Alejandra Pizarnik lo abandonó. Y la Tierra se quedó sin la voz de una de sus poetas más valientes. Y América Latina dejó de sentir el latido ronco de los versos de esta mujer de la generación de los años sesenta. Y Argentina perdió a su Silvia Plath.

La obra. A su carrera literaria la marcó el constante trabajo del lenguaje, la confluencia entre la forma y el sentimiento que le imprimió verdadera fuerza a su prosa y a su lírica. “Tanto como los poemas, la prosa de Pizarnik está recorrida por la misma exaltación que Anna Ajmátova reconocía en la escritura poética de Marina Tsvietáieva; una exaltación que eleva las palabras y que hace que, al iniciar un texto –poema o prosa–, el plano en el que se sitúa la voz sea el mismo que por lo general alcanzan los grandes poetas cuando acaban los suyos”, escribe Ana Nuño en el prólogo de Prosa completa, obra de la autora bonaerense que publicó la editorial catalana Lumen hace una década. El mismo sello editó también, en otro volumen, su Poesía completa.

Los primeros poemarios de Pizarnik fueron La tierra más ajena (1955), La última inocencia (1956) y Las aventuras perdidas (1958). De acuerdo con sus críticos, los poemas mejor acabados se encuentran en Árbol de diana (1962) Los trabajos y las noches (1965) y Extracción de la piedra de locura (1968). El último libro que publicó en vida fue El infierno musical (1971). Textos de sombra y últimos poemas apareció en 1982, diez años después de su muerte.

La vida. Después de obtener el título en Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, la autora considerada hoy una de las poetas líricas y surrealistas más importantes de su país viajó a París, donde vivió hasta 1964. Estudió Literatura Francesa en La Sorbona y colaboró con varias revistas, no sólo con poemas sino haciendo traducciones de autores como Antonin Artaud y Aimé Cesairé. También de entonces data su amistad con Julio Cortázar y Octavio Paz, entre otros grandes escritores latinoamericanos de la época.

El recuerdo. En Argentina, la conmemoración de la fecha de la muerte de Pizarnik comenzó hace meses. En mayo, el Museo Larreta, que este año celebra el cincuentenario de su fundación, inauguró la exposición El deseo y la palabra, en la que honró a la autora a través de documentos, fotografías y las primeras ediciones de sus libros. Además, se exhibieron las ilustraciones originales de La condesa sangrienta editada por El Zorro Rojo. Esta fue la única novela de Pizarnik y cuenta la historia real de Erzébet Báthory, que en la Edad Media asesinó a 650 muchachas para rejuvenecerse con su sangre.

El resto de sus seguidores en el mundo, sin embargo, apenas podrán conformarse con recordarla en sus propias palabras. “Yo intento evocar la lluvia o el llanto. Obstáculo de las cosas que no quieren irse camino de la desesperación ingenua. Esta noche quiero ser de agua, que tú seas de agua, que las cosas se deslicen a la manera del humo, imitándolo, dando señales últimas, grises, frías”, repetirán recordando su poema en prosa “En contra”, de 1961. Y se sentirán vacíos. Y buscarán nuevos poemas.