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Hace 20 años comenzó ma girar un Amor amarillo

Amor amarillo representa el inicio de la búsqueda individual de Cerati. Para muchos, su etapa más interesante º EFE

Amor amarillo representa el inicio de la búsqueda individual de Cerati. Para muchos, su etapa más interesante º EFE

Mientras se preparaba para ser padre, el líder de Soda Stereo trabajó en la obra que anunció el comienzo de su viaje solitario

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No podría decirse que Gustavo Cerati se sentía atado de manos en Soda Stereo. La banda que lideró durante 15 años fue también su hervidero de ideas. Tenía libertad creativa, pero, como buen artista inquieto, necesitaba manifestar emociones de manera unilateral. Quería decidir cada pincelada. Así, como un impulso, nació Amor amarillo, el primer disco del ídolo argentino como solista.

Ya en marzo de 1992 el artista había firmado la obra Colores santos, que creó codo a codo con Daniel Melero. Al experimento que hizo con quien podría ser una suerte de Brian Eno de la Patagonia, llegó cargado de emociones agridulces y extremas: había perdido a su padre, pero también, con Charly Alberti y Zeta Bosio, había agitado los corazones de las 250.000 personas que se aglomeraron en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires.

Tras Dynamo, disco que conmemoró una década de la banda, estaba felizmente unido a Cecilia Amenábar y a punto de ser padre. “El embarazo –lo confesó, como está reseñado en Cerati en primera persona, el libro de Maitena Aboitiz– disparó un montón de cosas. Compuse porque aproveché el tiempo libre para crear. Sin quererlo, fue como solidarizarme con las náuseas que sentía ella en los primeros meses. Estaba gestando a un bebé en su panza y yo estaba gestando un disco”.

Fue editado en noviembre de 1993, el mismo mes en el que nació en Santiago de Chile el primogénito, Benito Cerati. Era la primera vez que la vida personal del músico se colaba de manera explícita en sus letras, siempre crípticas, como si se tratara de una adivinanza psicodélica. El primer sencillo fue “Te llevo para que me lleves”, un power pop de colores vivos que se refería al reconocimiento de un padre en su propia criatura. Una idea que, curiosamente, escuchó por primera vez en una playa venezolana.     

El bonaerense, que vivía en Chile, lo hizo todo. Fue una demostración similar a la que hizo McCartney cuando se desintegró The Beatles. Grabó voces, guitarras, bajos, teclados, tubo de viento, efectos y percusión. Solo contó con la ayuda de su esposa, la asesoría de Tweety González y algunos aportes de su compañero de banda Zeta Bosio.

“Esta vez, en lugar de involucrar al grupo, seguí trabajando por mi cuenta hasta dar con una versión que me dejó conforme”, señaló en una de las entrevistas promocionales de Amor amarillo. Incluyó el relato de un viaje marítimo, inspirado en el “Durazno sangrante” de Luis Alberto Spinetta, y lo llamó “Lisa”, como bautizaría a su hija tres años después. Del "flaco” grabó “Bajan” y luego cumplió un sueño al tocarla en directo con él.

“Avenida Alcorta” era una referencia directa a su ciudad natal. “Pulsar” era el abreboca de lo que ocurriría en su carrera discográfica tras la ruptura de Soda Stereo. Y “A merced” cerraba el álbum, al menos en las ediciones fuera de Argentina. Esa canción jamás la interpretó en vivo antes de su gira Fuerza natural. Así lo dijo la noche del 15 de mayo de 2010 en Caracas, cuando se escribieron los puntos que siguen siendo suspensivos hasta hoy.

En cada declaración de los años 1993 y 1994, Cerati aclaró que no tenía pensado iniciar una carrera solista. La banda acalló los rumores de separación con Sueño Stereo (1995) y un especial para MTV titulado Confort y música para volar (1996). Pero las fricciones sí existían. Tras la gira de despedida, que se realizó en 1997, el creador retomó aquel sendero color amarillo.