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Hace 30 años García Márquez venció el olvido

Gabriel García Márquez / EFE

Gabriel García Márquez / EFE

El 21 de octubre se cumplieron tres décadas del día en que el escritor recibió el premio que otorga la Academia Sueca

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Cuando Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura dijo, en su discurso de aceptación: “En cada línea que escribo trato siempre de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción (…) por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano”.

No habló sólo de la belleza, sin embargo. También lo hizo de la soledad de América Latina. Una soledad llena de opresiones y hambrunas a las que se enfrenta con una respuesta: “La ventaja tenaz de la vida sobre la muerte”. Ese mensaje –terrible en su vigencia– tiene varias décadas.

El domingo se cumplieron 30 años del día en que el escritor oriundo de Aracataca, Colombia, recibió el Premio de la Academia de Letras de Suecia. Fue el primer colombiano en ser honrado con el galardón y el cuarto en el continente, después de Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias y Pablo Neruda. La ceremonia se celebró un jueves y el Gabo llevó una flor amarilla en la solapa del traje blanco. Tenía 55 años de edad y había publicado Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba y El otoño del patriarca.

Sus historias, en las que lo fantástico y lo real se funden para hablar de la vida y los conflictos de la región, le valieron el reconocimiento. “Cada nueva obra suya es considerada por una crítica y un público expectantes como un acontecimiento de trascendencia internacional y se traduce y publica rápidamente”, leyó ese día Lars Gyllensten, profesor que le presentó el Premio de la Academia Sueca, reseñó El País de España.

Cuando lo llamaron para darle la noticia del galardón, la primera reacción del periodista fue de incredulidad, pues había sido incluido en la lista tres veces. Aunque pensaba que sería un candidato eterno, había logrado, junto con sus textos, ingresar en la categoría de los que logran vencer el olvido.