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Gustavo Arreaza: “La reestructuración es pensar el Teresa Carreño en revolución”

El ex presidente de VTV afirma que para 2016 aumentarán las actividades artísticas | FOTO MANUEL SARDÁ

El ex presidente de VTV afirma que para 2016 aumentarán las actividades artísticas | FOTO MANUEL SARDÁ

En 2013, Nicolás Maduro solicitó un diagnóstico del complejo cultural. Hoy, el autor del himno del PSUV asegura que las deudas salariales con el sindicato fueron saldadas y actualmente existe paz laboral

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En su cuenta de Twitter se define como compositor y cantor del pueblo “en defensa de la revolución bolivariana”. Gustavo Arreaza Montserrat, hermano del vicepresidente de la República y autor del himno del PSUV, siempre ha estado ligado a la producción audiovisual.

En 2000 creó la agencia Ámbito Publicidad, cuyo principal cliente era el Estado; pero a los dos años vendió sus acciones. Fue uno de los fundadores del canal de la Asamblea Nacional, ANTV, en 2005. Ocho años después fue nombrado presidente de VTV, cargo en el que estuvo pocos meses. Y desde finales de 2013, cuando se decretó la intervención de la Fundación Teatro Teresa Carreño, está al frente del complejo cultural.

—¿Cuál fue el motivo de la intervención?
—El presidente de la República quiso que hiciéramos un diagnóstico sobre la situación laboral, las potencialidades artísticas y la estructura física del teatro. Y una vez finalizada la intervención debíamos informarle los resultados para que nos aprobara la reestructuración, que es la posibilidad de repensar el Teatro Teresa Carreño en revolución.

—¿Qué significa pensar el Teresa Carreño en revolución?
—Que durante muchos años este teatro era para las élites. Fue diseñado para satisfacer el gusto de un grupo de venezolanos. Se hablaba de que una entrada llegaba a costar tres y cuatro veces el sueldo mínimo de un obrero. ¿Qué sucede en revolución? Que nosotros le damos igual importancia al arte callejero, por ejemplo al hip hop, el break dance y las manifestaciones de nuestros jóvenes de las barriadas populares. La sala José Félix Ribas no es solo para presentar música clásica, sino también rap. Porque entendemos al hombre como un ser integral.

—¿Qué diagnóstico hizo la junta interventora?
—Existen profesionales de altísima calidad dentro del teatro que no tiene el resto del país, por eso decidimos sacar esos saberes y repartirlos por la patria.

—En cuanto a la estructura, ¿qué es lo más urgente?
—La parte eléctrica del teatro, para lo cual ya tenemos recursos. Migraremos al sistema LED, que nos dará un ahorro del consumo eléctrico de 70%. Es un proyecto que ya está en desarrollo, esperamos que el próximo mes comience la instalación. También trabajaremos en mejorar el sonido de la sala Ríos Reyna con un sistema de acústica electrónica variable.

—¿Las denuncias de corrupción por parte del sindicato del teatro tuvieron relación con la intervención?
—El presidente obrerista Nicolás Maduro pidió revisar algunas exigencias que tenían los trabajadores desde el sindicato. Eso se atendió inmediatamente; podemos decir que si hubo algunas deudas acumuladas, estas ya fueron saldadas. Actualmente tenemos absoluta paz laboral. De hecho, el año pasado, movilizando los corazones de nuestros trabajadores, se triplicaron las actividades artísticas. Lo que quiere decir que hay un personal motivado.

—Habla de subsidio de entradas, ¿cuál es el presupuesto de la Fundación Teatro Teresa Carreño?
—El pago de la nómina está totalmente atendido por el Ministerio de Cultura. Y nosotros a través del manejo del estacionamiento, los espacios y el servicio de recreación le damos más recursos a la institución. Mientras más actividades, más recibimos del Estado para hacer arte.

—¿Considera que la programación se corresponde con las posibilidades del complejo cultural?
—Absolutamente. El año pasado llegamos a un tope y este año alcanzamos otro. Es decir, estamos totalmente copados. Es muy especial porque vendrá El Cascanueces, que cumple 20 años; presentamos Tosca y El gran rescate.

—¿Y cuándo se ofrecerá nuevo repertorio?
—El próximo año. Por los momentos nos basamos en las fortalezas que tiene el teatro y el conocimiento de los artistas que montan las obras; siempre con un plus. El presupuesto no es lo más preocupante, porque nos adaptamos a la realidad. La voluntad del comandante Chávez, que quedará sembrada mientras haya revolución, es decir, por milenios, era que la cultura fuera la verdadera fuente transformadora de la conciencia. Nosotros, los revolucionarios, vamos a aumentar las actividades de calidad.

Recuento de una intervención decretada desde Miraflores
La intervención de la Fundación Teatro Teresa Carreño fue ordenada por Nicolás Maduro con el decreto presidencial Nº 702, publicado en la Gaceta Oficial 40319 el 19 de diciembre de 2013. El motivo: incumplimiento de las metas y por ende de la “realización del objeto para el cual fue constituida dicha fundación”.

El proceso tendría un lapso de seis meses prorrogables y los diagnósticos debían ser comunicados al entonces ministro de Cultura, Fidel Barbarito. Por disposición del decreto quedaron fuera los directivos de la institución. La presidente de la fundación, Saulibeth Rivas, había renunciado unos días antes. Se instaló la junta interventora, presidida por Gustavo Arreaza. Entre sus miembros principales estuvieron la diputada Gladys Requena y el director del Instituto de las Artes Escénicas y Musicales, Néstor Viloria. Entre sus atribuciones estaban la elaboración de un plan de acción para la reestructuración, auditoría, denuncia de irregularidades y decisión sobre el personal.