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Gurlitt se niega a devolver obras robadas por nazis

La fachada del edificio donde vive Cornelius Gurlitt. En su apartamento se encontraron más de 1.400 obras de arte desaparecidas entre los años treinta y cuarenta | AFP

La fachada del edificio donde vive Cornelius Gurlitt. En su apartamento se encontraron más de 1.400 obras de arte desaparecidas entre los años treinta y cuarenta | AFP

El hombre alega que su padre adquirió las pinturas de forma legal y que no las regresará voluntariamente

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El propietario de la valiosa colección de más de 1.400 obras de arte encontradas en una vivienda de Múnich, muchas de ellas robadas por el régimen nazi, aseguró que es el dueño legítimo de todos los cuadros y se negó a entregarlos al Estado.

“No devolveré nada de forma voluntaria”, dijo Cornelius Gurlitt en una entrevista incluida en la última edición del semanario alemán Der Spiegel, la primera que concede desde que el caso salió a la luz y conmovió a todo el mundo del arte hace dos semanas.

El hombre de 80 años dijo haber presentado ante la Fiscalía General del Estado pruebas suficientes para demostrar que los cuadros fueron adquiridos de forma legal por su padre, Hildebrand Gurlitt, conocido coleccionista de arte que mantuvo estrecha relación con los nazis.

Gurlitt se mostró sorprendido por la repercusión mundial del caso y el interés de los medios. “No soy Boris Becker. ¿Qué quiere toda esa gente de mí?”, se preguntó. “Lo único que pretendía era vivir con mis cuadros”.

El inusual hallazgo del tesoro en poder de Gurlitt fue difundido a principios de mes por una revista, pero se produjo en febrero de 2012, cuando la policía aduanera encontró por casualidad un total de 1.406 pinturas de grandes maestros en una casa del anciano en Múnich.

La colección incluye obras de genios como Pablo Picasso, Paul Klee o Hénri Matisse, algunas de ellas hasta ahora desconocidas.

Los cuadros fueron confiscados y la Fiscalía de Augsburgo investiga a Gurlitt por sospecha de evasión fiscal y desfalco. Se cree que casi 600 piezas pudieron ser robadas por los nazis a coleccionistas y propietarios judíos.

Otras pudieron ser declaradas “arte degenerado” por el régimen y confiscadas a museos. Un tercer grupo fue adquirido de forma legítima por el padre de Gurlitt. Según un informe de la revista Focus, la justicia y las autoridades de Baviera quieren convencer al anciano de que devuelva al Estado voluntariamente las obras conseguidas por su padre de forma ilegal a cambio de suspender los cargos. Sin embargo, Gurlitt dejó claro que no renunciará al tesoro y mostró su dolor por el hecho de que se lo confiscaran.

“Podrían haber esperado que muriera", dijo a la revista. “No he amado nada más que a mis cuadros”.