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Guillermo García: “No se puede ser artista sin ser ciudadano”

El intérprete defiende por Twitter sus ideas. No teme perder público y cree que la labor de quienes trabajan por la cultura y el entretenimiento es importante para concienciar a los ciudadanos

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El personaje de Guillermo García en Mi ex me tiene ganas comenzó con el más bajo de los perfiles. Aunque mujeriego y bohemio, jamás mostró una mínima intención criminal. Pero hace un par de semanas, para darle un poco de dinamismo a la telenovela, que a ratos se torna lenta y exhibe una fórmula repetida, Martin Hahn decidió descubrir a uno de los asesinos de la historia.

El reto recayó en el actor barquisimetano. Fue entonces cuando su personaje, Cornelio Mena, dio un giro: de ser obstinado y esquivo, pasó a ser un psicópata. Además, García forma parte del elenco de la obra Taxi y está ansioso por estrenar la cinta Azul rosa y no tan rosa de Miguel Ferrari, en la que dio vida a un homosexual.

-¿Quería ser el asesino de la historia? ¿Era conveniente develarlo tan pronto?
-Como actor uno está a favor de la historia. Creo que si eso era lo que necesitaba la telenovela, yo no podía sino ser un hilo conductor. No me planteo si voy a tener más o menos escenas; tampoco si una persona se destaca más o menos que yo. Este es el papel que me tocó y jamás me lo esperé, pero es parte de participar en una telenovela de Martin Hahn, en la que no controlas absolutamente nada. Me enteré por el libreto. Mi personaje empezó a cambiar, tenía un pasado que yo desconocía y poco a poco se fue encaminando.

-¿Ya sabe quién es su cómplice en la telenovela?
-Para nada. La gente me pregunta en la calle quién es el otro brujo, pero la verdad es que no tenemos ni idea. Esto es interesante para mí porque nunca había hecho algo así en televisión, Cornelio resultó ser un psicópata asesino.

-En Azul rosa y no tan rosa es un homosexual. ¿Contribuirá esta cinta a desechar todos los tabúes sobre el tema?
-Absolutamente. El guión me enamoró desde el principio. En Venezuela no se ha tocado este tema como se aborda en la película. Acá lo hacemos con respeto, con buen sentido del humor. Los personajes son políticamente incorrectos, pero al final de la historia se superan. Se trata del reencuentro de mi personaje con el hijo que tuvo cuando era más joven. Demostraremos que el llamado de la sangre va más allá de cualquier prejuicio o preferencia sexual.

-Es un activista político desde su cuenta en Twitter, sin importar las implicaciones...
-Se puede ser ciudadano sin ser artista, pero no se puede ser artista sin ser ciudadano. Tengo colegas que prefieren ahogar su tendencia política y yo los respeto, pero para mí es al revés. Yo prefiero dar mi punto de vista, independientemente del trabajo que realice. Si a estas alturas vamos a tener miedo, estamos muy mal. En Twitter me señalan que acá hay libertad de expresión porque escribo lo que quiero, pero les respondo que lo digo en 140 caracteres porque no puedo hacerlo en un medio de comunicación grande. No es un secreto que las libertades se han ido coartando y si no lo expresamos es nuestra responsabilidad.

-¿Cree que los artistas deben ser más activos políticamente?
-Totalmente. Todo lo que se pueda expresar sobre la situación en la que estamos debe decirse, bien seas músico, poeta, actor o pintor. Somos el reflejo de la naturaleza, estamos cambiando y hay que manifestarlo. Yo he recibido mensajes de gente que me alienta a que me siga expresando y también otros en los que me preguntan: "¿De cuándo a acá los actores son políticos?". A ellos les respondo: "Díganle lo mismo a Simón Pestana, a Pedro Lander o a Román Chalbaud'.