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También en Guadalajara, Venezuela fue dos países

Pabellón de Chile, el país invitado este año | Foto: EFE / José Méndez

Pabellón de Chile, el país invitado este año | Foto: EFE / José Méndez

A pesar de que el Cenal y Cavelibro mostraron dos visiones de la literatura nacional diferentes, los autores invitados se destacaron

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Anoche cerró la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, a la que asistieron 701. 857 personas para observar las novedades propuestas por cerca de 2.000 editoriales, o asistir a las 500 presentaciones de libros de los últimos 10 días.

La participación venezolana este año fue –a falta de un mejor adjetivo– “interesante”. Luego de que terminaron las jornadas editoriales el miércoles, desapareció de la zona internacional el stand de la Cámara Venezolana del Libro, que mostraba novedades editoriales de sellos independientes venezolanos, junto con una bella selección de las fotografías de escritores de Lisbeth Salas.

Pero el de Cavelibro era uno de los dos stands que representaban al país. Hasta ayer estaba en pie el patrocinado por el Ministerio de la Cultura y el Centro Nacional del Libro. Allí se vendían las publicaciones recientes de Monte Ávila Editores y de la Fundación Biblioteca Ayacucho, y se regaló el libro Los cuentos del arañero, la recopilación de más de 300 ediciones del programa Aló, Presidente, de los cubanos Jorge Legañoa Alonso y Orlando Oramas León.

A pesar de esta división, en la que la propuesta de Cavelibro destacó por su promoción de autores emergentes y consagrados de las letras nacionales, a los escritores convocados al evento les fue bien.

No sólo Juan Carlos Méndez Guédez, Eduardo Sánchez Rugeles y Rodrigo Blanco destacaron en la mesa que tuvieron entre ellos y en las que hicieron con autores de otras nacionalidades, sino que Willy McKey vendió todos los ejemplares de su poemario Paisajeno, con performance y todo, mientras Lisbeth Salas fotografiaba autores de todas partes del mundo y promocionaba los libros del sello La Cámara Escrita.

Final de cuento. Dos tertulias alrededor del arte de hacer relatos breves cerraron el amplio programa de actividades literarias propuesto por la FIL. Lo mejor fue que estaban integradas por autores de variadas tradiciones. Además de Juan Villoro, Evelio Rosero, Jordi Puntí, Marcelo Mellado e Ignacio Padillla (que moderó el evento) estuvieron presentes el surcoreano Kim Young-ha, el alemán Ingo Schulze, el israelí Etgar Keret, el croata Roman Simic y la autora eslovena Mojca Kumerdej.

En cuanto al programa literario propuesto por la delegación chilena, la obra de Pablo Neruda fue motivo de un bello homenaje que le hizo el poeta Raúl Zurita, que visitó la FIL para presentar ayer su biografía. Además de la media centena de escritores de este país, la presencia de los miembros de la delegación brasileña, que constaba de una veintena de autores, fue constante en las mesas literarias de las más diversas denominaciones.

El año que viene, Israel será el país invitado.