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La Casa del Fin de los Tiempos | Cortesía Cameo Producciones

La Casa del Fin de los Tiempos | Cortesía Cameo Producciones

La casa del fin de los tiempos, con Ruddy Rodríguez, es la primera película venezolana de horror de que se tenga noticia, aunque su director Alejandro Hidalgo prefiere definirla como “thriller sobrenatural”

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Fue necesaria una generación de cineastas menos prejuiciosos con el cine de géneros de Hollywood para que naciera la primera película venezolana de horror. Para Alejandro Hidalgo, un comunicador social de sólo 27 años egresado de la Universidad Santa María, La casa del fin de los tiempos se terminó convirtiendo en una carrera contra el tiempo similar a la del científico Charles Darwin para publicar su teoría de la evolución de las especies antes de que lo hiciera un colega británico en el Lejano Oriente a quien se le habían ocurrido ideas muy similares, Alfred Wallace.

Autor de tres cortometrajes previos, El cumpleaños de un pordiosero (transmitido por el canal Movie City), Luz bella y El milagro en la oscuridad, a Hidalgo se le ocurrió hacer una película que él define como “thriller sobrenatural” en 2009. “Me di cuenta de que a mucha gente le gustaba ese género y que podría ser rico adaptar las convenciones de Hollywood a personajes que hablan venezolano y comen arepas”, cuenta.

Cuando presentó el guión ante el Centro Nacional de Cinematografía y fue rechazado, dice que se percató de todas sus carencias como escritor. “Me tuve que formar en tiempo récord”, confiesa quien entonces no tenía empleo fijo y era ayudado económicamente por sus panas. Peregrinó por cursos nacionales e internacionales de la especialidad hasta que se topó con el mismísimo Robert McKee, tótem de la escritura para cine en Hollywood y asesor de filmes como Forrest Gump y El señor de los anillos.

En total, Hidalgo reescribió su historia 15 veces hasta llegar a la versión final. Entonces se enteró de que en la Villa del Cine también se preparaba un filme para aterrar al espectador, Gaspar Mendoza, del también debutante Julián Balam. Marcel Rasquin, el realizador de Hermano, trabaja por su parte en un filme sobre la leyenda del Silbón. “Me asusté. Lo que más me importa es contar mi historia, no ser el pionero del género. Pero sin duda hacer la primera película de este tipo es un buen gancho publicitario”, admite.

Conseguir a una protagonista como Ruddy Rodríguez también fue una historia de suspenso. Hidalgo le entregó el guión en un evento del libro El camino a la felicidad y luego le perdió la pista. Cuando ya estaba buscando a otra actriz, leyó en la prensa una entrevista en la que Rodríguez revelaba que su próxima película sería La casa del fin de los tiempos. Su personaje, Dulce, es acosado por apariciones sobrenaturales que ponen en riesgo la vida de sus hijos en 1981. Después la encarcelan por más de 30 años y, cuando sale, se une a un sacerdote (Guillermo García) para desentrañar la maldición. El maquillaje para convertirla en anciana fue realizado por el argentino Alex Mathews, que tiene experiencia en más de 20 largometrajes, entre ellos El secreto de sus ojos.

“El principal antagonista de La casa del fin de los tiempos es, precisamente, la casa”, revela Hidalgo. La filmación se hizo casi totalmente en la quinta Castillete de la urbanización caraqueña El Paraíso, que perteneció nada menos que al ex director de la Seguridad Nacional, Pedro Estrada. “Más que mostrar chorros de sangre e impacto en los sentidos, quiero que la gente sienta el suspenso en el estómago de principio a fin y personajes con los que la gente se involucre”, ansía Hidalgo, admirador de cintas como Los otros de Alejandro Amenábar, El resplandor de Stanley Kubrick, Los inocentes de Jack Clayton y El orfanato de Juan Antonio Bayona.  

En televisión

“Si se ha hecho antes algo así, no me enteré”, admite una de las más destacadas investigadoras del cine venezolano, Ambretta Marrosú, que prefiere no prejuzgar el cine de géneros con ambición comercial. “Siempre es posible hacer obras maestras, incluso dentro de esas convenciones”.

Los principales antecedentes hay que encontrarlos en televisión, especialmente en RCTV, como el unitario La mano (1994), de Tony Rodríguez. A la blanquísima Astrid Carolina Herrera le tocó alguna vez interpretar a la Sayona. Antes, a principios de los años ochenta, Caridad Canelón protagonizó La noche de las ratas, película para TV emparentada con el género del horror animal. Aunque era un programa de reportajes ficticios, también debe ser mencionado Lo Increíble, que conducía Eladio Lárez y presentó casos que sembraron el pánico en la audiencia como el de la novia fantasma. Era producido por Robert Alonso, el hermano de María Conchita.

La casa del fin de los tiempos

Horror. Venezuela, 2013

Director: Alejandro Hidalgo

Reparto: Ruddy Rodríguez, Guillermo García, Gonzalo Cubero, Rosmel Bustamante

Desde el viernes 21 de junio en cines