• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

¡Gracias, Chespirito!

El último recorrido del féretro con los restos de Roberto Gómez Bolaños por el Estadio Azteca | Foto AP

El último recorrido del féretro con los restos de Roberto Gómez Bolaños por el Estadio Azteca | Foto AP

Niños, adultos y ancianos rindieron honores a uno de los genios de la comedia latinoamericana, fallecido el viernes 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Miles de personas rindieron homenaje póstumo al comediante Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido como Chespirito y quien se convirtió a través de sus personajes en ídolo de millones en América Latina.

Niños, adultos y ancianos, algunos ataviados como El Chavo del Ocho y El Chapulín Colorado, se acercaron hasta el Estadio Azteca de Ciudad de México para decirle adiós a uno de los más importantes humoristas de la historia reciente de ese país y cuya influencia superó fronteras para marcar a generaciones de toda la región.

“¡Chespirito, Chespirito!” corearon los miles de asistentes mientras aplaudían a la entrada del féretro a la cancha del Estadio Azteca. “¡Chavo, Chavo!” y “¡Se ve, se siente, el Chavo está presente!”, gritaron después.

A punto de entrar a la cancha del estadio, miles de niños disfrazados como El Chapulín Colorado recibieron el féretro, que fue colocado en el centro, donde dos fotografías gigantes con el rostro de Gómez Bolaños atestiguaban el homenaje. Poco antes de que comenzara el acto, cerca del mediodía, la gente ocupaba no más de una tercera parte del estadio, con capacidad para 100.000 personas, y casa del Club América, el equipo de fútbol favorito del humorista.

En dos pantallas pasaron algunos videos sobre su vida y los personajes que creó, y luego se ofició una misa. Pero aun antes de la celebración religiosa muchas personas ya habían abandonado el estadio. La mayoría de los asistentes llevaba franelas rojas, el color de El Chapulín Colorado.

Su viuda, Florinda Meza, y familiares estuvieron presentes. Sus hijos llevaban camisetas rojas de El Chapulín con un corazón amarillo y las letras CH en el pecho.

“Gracias por hacernos reír” y “Síganme los buenos” se leía en algunos estampados en playeras que la gente lucía.

“Pensé que la gente así no se muere”, dijo Gilberto Romero, un hombre de 47 años de edad que llegó con su esposa y sus tres hijos hasta el estadio, en el sur de la capital del país. María Laredo, de 86 años, lo hizo con su hija Angélica Herrera de 48 años. “Es muy chistoso, lo recuerdo de siempre; se lo enseñé a mis hijos”, contó Laredo y su hija añadió: ”Nos ha marcado a muchas generaciones, le gustaba a mi mamá, me gusta a mí y hasta a mi nieto que tiene 3 años”.

Aunque muchas personas iban disfrazadas como personajes de Chespirito, y otros llevaban gorros como los que usaba El Chavo del Ocho, lo que más se veía eran las antenitas de vinil, las que ayudaban a El Chapulín Colorado a detectar la presencia de enemigos.

“Es mentira eso de que solo le gustaba a gente más humilde, gustaba a todos”, afirmó Judith Robles, de 25 años y responsable de relaciones públicas en un hospital de la ciudad de Monterrey, mientras trataba de superar la indecisión de qué antenitas comprar.

El féretro con los restos del comediante, escritor y guionista partió poco antes del mediodía de las instalaciones de la cadena Televisa, para la que trabajó toda su vida, y fue llevado al estadio en un vehículo descubierto y forrado de rojo.

Protegido el féretro con un acrílico, en la plataforma también se observaban dos esculturas, una de El Chavo del Ocho y otra de El Chapulín Colorado, y varios ramos de flores blancas.

Gómez Bolaños, cuyos personajes marcaron a varias generaciones de latinoamericanos, falleció el viernes a los 85 años de edad en su casa de Cancún, en el sur del país.