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El Goya se tiñe de Azul y no tan rosa

El actor Guillermo García espera poder demostrar su talento en el mercado español | Foto Cortesía

El actor Guillermo García (derecha) espera poder demostrar su talento en el mercado español | Foto Cortesía

El filme de Miguel Ferrari opta este año al premio español como Mejor Película Iberoamericana. Será la octava cinta venezolana en hacerlo desde Pequeña revancha de Olegario Barrera (1987) y la primera desde Amaneció de golpe de Carlos Azpúrua (1999)

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Hace 24 horas, Miguel Ferrari todavía dudaba si debía ir a la ceremonia en la que se anunciarían las nominaciones para los premios Goya. “Estaba muy nervioso, angustiado. El compromiso era muy grande”, cuenta por teléfono el cineasta desde Madrid.

Juan Jesús Valverde, uno de los actores españoles que participaron en su ópera prima, lo convenció finalmente de ir. Esta decisión permitió a Ferrari estar presente cuando mencionaron Azul y no tan rosa como candidata en la categoría de Mejor Película Iberoamericana, la octava vez que Venezuela cuenta con una representación en el llamado Oscar español.

“Fue un momento muy emocionante porque me hacía muchísima ilusión la nominación, era un reto que estuviera al menos entre las finalistas. Y se logró, lo significa que podemos sentirnos orgullos de que tenemos en Venezuela una nueva generación de cineastas con mucha energía y mucha potencia”, indicó el actor y director.

Azul y no tan rosa, filme que estableció récords de audiencia para el cine nacional, competirá con otros monstruos de la cinematografía latinoamericana de estos últimos dos años: Wakolda / El médico alemán de Lucía Puenzo y producida por el venezolano Stan Jakubowicz (Argentina), La jaula de oro de Diego Quemada-Díez (México) y Gloria de Sebastián Lelio (Chile).

A pesar de ser consciente del desafío que tiene por delante, Ferrari convida a estar orgullosos del séptimo arte con sello venezolano. “Yo voy a hacer todo lo posible porque ganemos nuestro primer Goya. Batallaré para estar allí, de eso pueden estar seguros mis compatriotas”, dice. 

Ferrari, sin embargo, define el momento como de “emociones encontradas” y le dedica la nominación a la actriz Mónica Spear, que fue asesinada el lunes en la noche. 

“Yo intento ser optimista, porque a pesar de su gran tragedia, Azul y no tan rosa es optimista. Mi segunda película será muy cruda, pero al mismo tiempo va a seguir tocando el corazón de la gente y también invitará a la reflexión”, concluye.

Para Guillermo García, quien recibió en 2013 el premio como Mejor Actor en el Festival de Cine Venezolano por su papel en el largometraje, ayer también fue un día agridulce. No obstante, se mostró esperanzado por la candidatura al premio español.

“Es una película que todo el mundo debería ver porque habla de tolerancia, del amor. Como actor, no sé cuáles sean las proyecciones que vaya a tener esto, pero me encantaría trabajar en España y este es un buen vale para intentar hacer algo en ese mercado”, dijo.


Sin premio, todavía. Azul y no tan rosa cuenta la historia de un fotógrafo que se compromete en matrimonio con su novio y la tragedia le cambia los planes. Están en el elenco Hilda Abrahamz, Ignacio Montes y Sócrates Serrano, entre otros. Es la primera producción venezolana nominada al Goya en 15 años.

La última vez que un proyecto nacional compitió por el preciado busto en la categoría de Mejor Película Iberoamericana fue en 1999, cuando el país cruzaba los dedos por Amaneció de golpe de Carlos Azpúrua, que contaba de manera ficcionada los acontecimientos violentos del 4 de febrero de 1992 que lideró el entonces teniente coronel Hugo Chávez con la intención de derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez.

Seis veces antes tampoco se logró conquistar la estatuilla: Sicario de José Novoa en 1996, Golpes a mi puerta de Alejandro Saderman en 1994, Disparen a matar de Carlos Azpúrua en 1993, Jericó de Luis Alberto Lamata en 1992, Aventurera de Pablo de la Barra en 1990 y Pequeña revancha de Olegario Barrera en 1987.



Almodóvar, el ignorado

La gran familia española, cuarta película del director Daniel Sánchez Arévalo, consiguió 11 postulaciones al Goya en su edición de 2014, premios que se entregarán el 9 de febrero en Madrid.

La cinta compite en la categoría de Mejor Película con 15 años y un día de Gracia Querejeta, Caníbal de Manuel Martín Cuenca, La herida de Fernando Franco y Vivir es fácil con los ojos cerrados de Daniel Trueba. 

La gran familia española está en pugna también por las estatuillas al Mejor Director, Mejor Actor de Reparto para Antonio de la Torre y también para Roberto Álamo, Actor Revelación para Patrick Criado y Guion Original, entre otras.

Otro largometraje que acaparó nominaciones fue Las brujas de Zugarramurdi del vasco Alex Iglesia. Obtuvo 10 candidaturas, pero ninguna en las categorías consideradas de peso, sino en las técnicas.

En una especie de consuelo o golpe bajo en la larga y conocida disputa entre Pedro Almodóvar  y la Academia de las Artes y las Ciencias Escénicas de España (responsable de organizar y entregar el premio), su más reciente filme, Los amantes pasajeros, recibió una sola nominación y fue por el diseño de su vestuario.