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Gonzalo Camacho mantuvo la proa de su velero en dirección al teatro

Patas arriba fue el filme protagonizado por Gonzalo Camacho en 2011

Patas arriba fue el filme protagonizado por Gonzalo Camacho en 2011 | Foto: google

Antonio Delli, Karin Valecillos y Eduardo Bolívar lo recuerdan como un hombre incansable entregado al arte y sus manifestaciones 

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“Renato” fue el papel que interpretó Gonzalo Camacho en la gran pantalla en 2011. Su personaje en Patas arriba era el de un hombre con más pasado que futuro, al que una enfermedad terminal lo acecha. En vez de echarse a morir postrado en una cama, el abuelo se alía con su nieto para viajar en su velero desde Caracas hasta Salvador de Bahía y así poder disfrutar en el mar lo que le queda de vida. 

La embarcación no zarpa en el agua sino en tierra, desde lo más alto del Ávila para recortar distancias. La proa apunta al cielo, el destino final de Gonzalo Camacho en la ficción y en la realidad. 

Aceptar la muerte como un proceso natural y de trascendencia espiritual era parte del mensaje que dejó el actor en el último filme que protagonizó. 

Un derrame cerebral fue la causa del deceso del artista nacido hace 76 años en Bolivia, que completó su profesionalización en el teatro en Buenos Aires antes de llegar a Venezuela, en 1969.

En el país desarrolló una carrera como actor que incluyó trabajos en las tablas, el cine y la televisión, en la que además fue actor de doblaje. También se desempeñó como docente. 

“Mi presencia en Venezuela fue casual. No emigré ex profeso. Vine a un congreso internacional de ex alumnos del Colegio La Salle. Y me quedé, aunque tenía un pasaje para España porque quería hacer estudios teatrales allá. Aquí se me fue dando el trabajo y me fui quedando", dijo en una entrevista para El Nacional en 2007 "el obrero del teatro”, como le llamaba el director Luigi Sciamanna.

Karin Valecillos lo define como un maestro desde el ejemplo, “de los que no te dicen lo que tienes que hacer”. La autora deJazmines en el Lídice compartía con el actor después de asistir a sus espectáculos teatrales: “Cada vez que uno se lo encontraba, él hablaba de algún proyecto nuevo que estaba haciendo. Era incansable. En un país como este, en el que la gente suele detenerse, ver a un a un señor de su edad con esa fuerza y voluntad era inspirador”.  

Antonio Delli lo recuerda desde los días que compartían cabina en un estudio de doblaje. “Lamenté mucho la muerte del maestro Camacho. Es un referente para los actores de mi generación, un creador de la escena teatral venezolana. El veneno del teatro fue muy importante para mí, pues compartía una hora en escena con él. A actores como él, Gustavo Rodríguez,

Alejo Felipe, entre muchos otros que no están, les debo mi formación como profesional del arte”.
“Camachito” le llamaba por cariño su amigo Eduardo Bolívar de Rajatabla, fundación en la que presentó varios monólogos. “Era muy disciplinado. Siempre conversamos de cómo se ha perdido la mística de trabajo en el teatro y concluíamos que era una cuestión generacional”.