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Germán Carrera Damas: “Nunca la democracia ha sido más fuerte que hoy”

Germán Carrera Damas | Foto: Manuel Sardá

Germán Carrera Damas | Foto: Manuel Sardá

Cuatro títulos recientes del autor explican el país. Rómulo histórico muestra su vocación republicana

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Germán Carrera Damas acaba de publicar un libro fundamental para comprender los tiempos que corren. Rómulo histórico analiza la personalidad política de Rómulo Betancourt a través del estudio de la instauración de la república popular representativa en Venezuela y de las ideologías que edificaron la democracia moderna.

El título es el segundo de la Biblioteca Germán Carrera Damas que fundó la editorial Alfa. El primero es la obra más conocida del autor desde que en 1970 sacudiera los círculos académicos al asegurar que la obsesión nacional con el Libertador es un vehículo de manipulación de la consciencia política de los venezolanos a lo largo de la historia: la séptima edición de El culto a Bolívar, ahora con prólogo de John Lynch, profesor de la Universidad de Londres.

Pero por una feliz casualidad estas obras se reúnen ahora con otras dos publicadas recientemente por Los Libros de El Nacional: En defensa de la república y De la dificultad de ser criollo. En el primero denuncia los intentos de los promotores de la revolución bolivariana por abolir el ejercicio de la soberanía popular como fuente necesaria de la legitimidad del poder público y en el otro analiza la formación y la influencia del criollo latinoamericano.

El momento político del país es propicio para dirigir una mirada a la influencia de Betancourt a través de la perspectiva que ofrece Rómulo histórico, obra patrocinada por la fundación que lleva su nombre, pero para cuya realización el historiador contó con libertad y las sugerencias de 23 investigadores. El mismo autor lo enfatiza, pues para Carrera Damas el legado de Betancourt continúa en quienes hoy se proponen modernizar el Estado y profundizar la democracia, acción que sólo puede sustentarse en el desarrollo intelectual de los individuos que le permita abandonar la credulidad y la superstición: “Por supuesto que hay dificultades, pero yo creo que nunca la democracia ha sido más fuerte que hoy, porque ya no depende de un hombre ni de un partido”.

—¿A qué se refiere en la obra cuando escribe que Betancourt propuso una “democracia a la venezolana”?

—Al policlasismo, que sus adversarios se encargaron de enrostrarle. Cuando comenzó su actuación política, la sociedad venezolana estaba en plena formación y, aunque era una economía petrolera, tenía características preindustriales. Pensó que el desarrollo de los ciudadanos requería de una institucionalidad liberal: 90% de los venezolanos era analfabeta y si su tarea era concretar una democracia que lograra el desarrollo social tenía que quitarle la lápida de la sumisión que el analfabetismo le hacía cargar. Sólo así completaría el hombre libre que propone el humanismo marxista, doctrina que refuerza las libertades de los individuos sin diluir a la persona en la masa anónima, un proceso que, justamente, deteriora su libertad.

—¿Por qué dice que su revolución democrática tenía una concepción pedagógica del ejercicio del poder?

—El hombre libre debía serlo en el ejercicio de sus facultades intelectuales, con el objeto de ser capaz de cuestionar la sumisión y formarse una consciencia que le condujese al ejercicio de la ciudadanía, fundado en el ejercicio de su soberanía popular y la convicción de que, al ejercerla, estaba construyendo su libertad. Betancourt sabía que para luchar contra la sumisión se necesitaba hacer al campesino propietario de su tierra, pero también debía desarrollar la sociedad sobre la base del capital y del trabajo. Por eso creía en la necesidad de un movimiento sindical poderoso, así como en el fomento de un sector privado de la economía que llevase a la formación de una burguesía moderna, porque él sabía muy bien que la democracia, en sentido histórico, fue una creación de la burguesía para enfrentar a la nobleza.

—También el hombre nuevo es una promesa del chavismo. ¿Qué interpretación de la izquierda latinoamericana ofrece este movimiento?

—Este bolivarianismo-militarismo es una ideología de reemplazo. A finales del siglo XX la versión leninista-stalinista del socialismo sufrió un naufragio aparatoso, así que los que hablan de este tipo de socialismo están ansiosos por tocar tierra firme. Ahora, imagínate si en lugar de una balsa –como tienen estos náufragos– tuvieran un buque... petrolero.