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Gardel conmocionó al país hace 8 décadas

A Gardel le bastaron 29 días para conquistar Venezuela | Foto ARCHIVO

A Gardel le bastaron 29 días para conquistar Venezuela | Foto ARCHIVO

El intérprete argentino visitó Venezuela dos meses antes de su muerte como parte de una gira que no terminó

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“Gardel es himno… Es oración… Es llanto y es canción. Véalo y óigalo en persona el viernes 26 de abril en función de gala a las 9 y 15 pm.”. Así lo anunciaba el folleto. Era el año 1935. Juan Vicente Gómez aún no había dejado el poder.

Carlos Gardel —“Carlitos”, “el Morocho del Abasto”, “el Zorzal Criollo”, “el Francesito”— estaba de gira por Latinoamérica y llegaba por primera y única vez a Venezuela. La agenda incluía conciertos en escenarios que no llegó a pisar, víctima de un accidente aéreo en Medellín, Colombia. Hace exactamente 80 años.

Vestido como dandy, peinado con gomina, usando zapatos de charol y un sombrero de alón ligeramente inclinado. Con esa sonrisa que desconcertaba, el cantante argentino hizo del tango su voz y su pase a la más ansiada eternidad.

Le bastaron 29 días para conquistar Venezuela. Procedente de Puerto Rico, llegó a La Guaira el 25 de abril. Agitando sus brazos por la ventanilla del tranvía que lo trasladó a Caracas saludó a la multitud que lo esperaba en la estación Caño Amarillo. Allí, a la señal de Luis Plácido Pisarello —el cronista hípico y empresario que lo trajo al país— la Banda Ayacucho Nº 1 ejecutó varios pasodobles.

A pie lo acompañó la gente hasta el hotel Majestic. Gardel se alojó en el tercer piso. “Mi querida mamita: Te escribo desde Venezuela, el país que vos conocés lo mismo que tío Juan. Aquí me han recibido como a un presidente…”, contó en la carta que le envió a su madre, único gran amor entre las mujeres que pasaron por su vida.

Esa misma tarde pidió conocer el Teatro Principal, donde se presentaría más tarde. En la noche llovió fuerte. Eso no impidió que se llenara el lugar. Tampoco influyó el precio de las entradas: 6 bolívares, patio; 4 bolívares, balcón; y 2 bolívares, galería. Allí cantó en 8 ocasiones y una en el Cine Rialto, en el que interpretó 20 piezas.

Ofreció también un concierto en el Teatro Lamas de La Guaira —cuentan que un pescador le obsequió a mitad del show un jurel—, otro en Valencia, dos en Maracaibo y dos Maracay. En esta última ciudad se presentó ante Gómez y su familia. 10.000 bolívares le pagó el Benemérito. Se dice que Gardel dio ese dinero a rebeldes en Aruba que luchaban contra la dictadura. Se dice también que tuvo aventuras en Caracas y que, al querer conocer la vida nocturna de la capital, lo llevaron a un dancing en los Jardines del Valle y luego a un night club llamado El Edén.

La de Gardel en Venezuela fue más que una visita. Fue entrar en contacto con el mundo, la esperanza en medio de la derrota. El sacudón de “una vida donde solo contaban la simetría de las tazas de café o la puntual limpieza de las sábanas. Porque cuando se despide Gardel, cesa en los venezolanos el sueño de la historia”, como escribiría en 1978 Elisa Lerner en el folleto de la obra El día que me quieras de Cabrujas.