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Full Chola: "La creatividad se ve limitada por el tema político"

Tuvo a fortuna de haber trabajado con figuras como Renny Ottolina y Carlos Quintana Negrón | Foto: Omar Veliz

Tuvo a fortuna de haber trabajado con figuras como Renny Ottolina y Carlos Quintana Negrón | Foto: Omar Veliz

Cuando se conmemoran 90 años de la radiodifusión en Venezuela, Juan Manuel Laguardia habla de los problemas que enfrentan los circuitos radiales para mantenerse al día en cuanto a tecnología. Aun así, considera que en el país se hacen buenos programas

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“¿Por qué me eligieron para hablar de los 90 años de la radio en Venezuela si soy el más joven de los locutores de mi generación?”, pregunta entre risas Juan Manuel Laguardia. Su inconfundible voz retumba dentro del restaurante en el que transcurre la entrevista, uno de los tantos anunciantes de su programa en 106.5 FM: La fiesta de Full Chola.

Apenas abre la boca pierde el anonimato. La gente se acerca a saludarlo. Algunos descubren por primera vez la cara de quien trata de hacerlos sonreír de lunes a viernes, de 6:00 am a 10:00 am, un horario en el que asegura ser dueño de 25% de la audiencia (cerca de 1.700.000 personas).

“Todo empezó con AYRE”, dice el locutor más conocido como Full Chola, como si estuviera transmitiendo en vivo una clase acerca de la primera emisora que operó en Venezuela en 1926, en una casa en el Nuevo Circo de Caracas, entre las esquinas de San Roque y La Yerbera.

“La gente se volvió loca con la llegada de la radio a Venezuela”, dice sobre el medio que estimuló la imaginación de los oyentes y que de inmediato popularizó desde programas musicales, transmisiones deportivas, noticieros, hasta radionovelas. “En ese entonces los efectos especiales eran exagerados. La gente sentía que un caballo galopaba dentro de su casa y es que la radio también tiene la facultad de hacerte ver, algo que a mí particularmente me cautivó”.

En la década de los cincuenta, con la llegada de la televisión, muchos actores migraron a la pantalla chica y perdieron fuerza las radionovelas, un género que Full Chola se ha propuesto rescatar. “Yo estoy haciendo unas novelas cómicas de 7 minutos que han tenido mucho éxito”, menciona.

Basado en su experiencia en la radio, asegura que parte de la clave para permanecer al aire es no resistirse a los cambios. “En todas las entrevistas insisto, pero ningún periodista lo publica, en que yo pertenezco a una generación que experimentó una serie de cambios que no vivieron otros locutores. En ese grupo estamos Iván Loscher, Tinedo Guía, César Miguel Rondón y muchos otros. Conocimos el acetato, el disco de 45 rpm, el cassette, hasta las computadoras”.

Afirma que tanto él como sus colegas contemporáneos tuvieron la fortuna de haber trabajado con figuras como Renny Ottolina y Carlos Quintana Negrón. “Locutores que te hacían temblar con unas voces que no volverán. Nosotros somos animadores, productores, pero ellos eran perfeccionistas en el tema de la voz”.

 

Polarización y crisis

El conductor de la emisora Fiesta 106.5 FM empieza a hablar del presente. Considera que en Venezuela se hacen buenas producciones radiales, al igual que en Colombia y México. “Ahora, es cuestión del oyente si no le gusta determinada programación, pero se están haciendo programas con un buen nivel”.

Full Chola afirma que el punto débil de la radio está en la parte técnica. “Podría estar mucho mejor en tecnología si los equipos se pudieran comprar como antes”, dice. Destaca que el control cambiario ha imposibilitado el mantenimiento de la infraestructura. “Los grandes circuitos tienen que mantener muchas estaciones y en cierta forma han debido reinventarse, pues no se sabe cuánto va a durar esta crisis. La escasez no es solo de harina y cerveza, también es de equipos y de dólares para comprar”.

Señala como ejemplo el aparato que permite reproducir efectos especiales. “Siempre ha costado 2.000 dólares. Antes podías traer 3, pero ahora no puedes y menos al precio del dólar malandro”.

El locutor cree que la polarización política es otro problema que han debido manejar quienes están frente al micrófono. “La gente quiere paz. En mi programa no somos políticos y manejamos el tema a través del humor. Aprendimos a usar un lenguaje que no ofende”. Piensa que antes era posible enfrentar en un espacio de radio a dos políticos: “Sin importar lo que se decían, siempre había cordialidad, nunca odio”.

No le gusta usar el término “autocensura” para referirse a las emisoras que deciden omitir ciertas informaciones por temor a represalias del gobierno. “La noticias locales están en las redes sociales, ¿para qué vas a bloquear la radio? La gente igual se entera de todo lo que tú no quieres que se entere”.

En este sentido, dice que Twitter es más peligroso que la radio. Asimismo, expresa que la labor de quienes trabajan en el medio es verificar lo que circula en Internet y desmontar los rumores o falsas informaciones. "La creatividad se ve limitada por el tema político, que se encuentra inmerso en todo”.

 

“Siempre corro peligro”

Juan Manuel Laguardia incursionó en el mundo de la radio cuando tenía 18 años de edad, en Radio Maracay 930 AM, emisora que luego compró el Circuito RCR. En esta última fue bautizado como el Sargento Fullchola, por su trabajo como reportero del tráfico desde la avioneta Tango Tango Fox. “Dicen que siempre corro peligro. Reporté el tránsito en helicóptero, avioneta y moto”. También lo hizo desde lo alto de la Torre Oeste de Parque Central, desde donde transmitía su programa El nido del halcón. “Una vez tuve que subir todas esas escaleras a oscuras. La caja de fósforos me duró hasta el piso 50”. Participó en La hora del camaleón en Radio Capital 710 AM, programa que luego pasó a la TV.