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Frida Kahlo y la noche que oscurece la vida

Prakriti Maduro interpreta a la pintora en un monólogo escrito por el mexicano Humberto Robles y dirigido por Juan José Martín. Un danzón, cuadros y recuerdos integran el ambiente en el que la creadora se prepara para morir

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A Frida Kahlo le duelen la espalda, los dientes y el alma. Dice que sin su dolor –fiel y desvergonzado, como su perro– no sería nada, que dejaría de existir. Pero está anocheciendo en su vida y ella aguarda ansiosa la salida. Espera nunca volver. “Y pon en mi epitafio: ‘Aquí yazgo yo… la que se dio luz a sí misma”, le dice a un Diego Rivera imaginario, al que recuerda y huele, al que seduce, al que le quita un cigarro un Día de los Muertos, mientras ella se prepara para partir. “Saludcita, camarada. ¡Por la condenada vida!”.

Frida Kahlo ¡Viva la vida! es un monólogo escrito por el mexicano Humberto Robles, estrenado en México en 2001 y presentado luego en Uruguay, Puerto Rico, Brasil y Estados Unidos. Desde hoy estará en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, bajo la dirección de Juan José Martín y con Prakriti Maduro en el corsé de la atormentada pintora.

Los años de la artista nacida en Coyoacán se fueron entre dualidades. Alegría y tristeza, placer y dolor, amigos y soledad, amor y odio. Caricias intensas como un orgasmo, lágrimas de mezcal. Y como ese universo está estructurada la puesta en escena de la obra, en la que coloridas guirnaldas se extienden sobre paredes lúgubres y cuya dirección de arte estuvo a cargo del cineasta Diego Rísquez.

El espectador conoce primero el taller de Frida. Allí camina entre sus pinturas, sus velas y su tabaco, hasta que llega al lugar donde se celebrará una fiesta. Los muertos son los principales invitados. Diego Rivera, León Trotski, Nelson Rockefeller, Pablo Picasso y André Breton presiden la lista. A todos habla –entre chingadas y tequila– de su esposo ausente, de su inspiración al pintar, de sus dos accidentes, de París y Nueva York, de que los gringos no se saben emborrachar, de que su pierna se murió primero que ella, del hijo que podría engendrar esa noche.

“Es celebrar la vida a partir de la aceptación del hecho concreto de que vamos a morir. Y Frida sabe que ha tenido una existencia llena de sufrimiento pero también de alegría. Es una manera de decir que por todos los dolores o gracias a ellos ahora se puede permitir aceptar su final. Y esos contrastes son los que el espectáculo pone frente al espectador”, expresa Martín.


Retratar una herida. Luego de haberse iniciado en las tablas en la década de los setenta y tras años retirado de ellas, con Frida Kahlo ¡Vida la vida! Rísquez se reencuentra con el teatro: “Es volver a un universo que había olvidado cómo era”.

“En el mundo de Frida Kahlo está también el de Diego Rivera, sus cuadros y el imaginario mexicano. Mi trabajo fue traducir en imágenes lo que dice la obra. Se retrata una época, un amor y unos personajes que ella conoció y que son fundamentales en nuestra historia”, agrega el director de filmes como Reverón.

Prakriti Maduro dice que está deprimida, que ya no sabe qué queda de ella luego de que Frida se instalara en sus días: “Queda el corazón con el que me conecto con ella, se lo presto a su drama y a su vida. En escena están dos personas habitando mi cuerpo: el personaje y el actor que supervisa el montaje. Todo ha sido un proceso de releer sus biografías, su diario. Y cuanto más la conoces más la entiendes y más te duelen sus cuadros. Es muy fuerte, pero no puedo evadir lo que le sucede a mi personaje”.


Frida Kahlo ¡Vida la vida!
Espacio Plural, Trasnocho Cultural, centro comercial Paseo Las Mercedes
Estreno hoy
Funciones: viernes, 8:30 pm; y sábado y domingo, 7:00 pm
Entrada: 180 bolívares