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Freddy Ñáñez: “Nunca debemos abandonar la racionalidad política”

“En Caracas hemos solventado los problemas de infraestructura. Nada haces con subsidiar agrupaciones si no tienes espacios para que esos proyectos se realicen”, asegura | Foto Leonardo Guzmán / Archivo

“En Caracas hemos solventado los problemas de infraestructura. Nada haces con subsidiar agrupaciones si no tienes espacios para que esos proyectos se realicen”, asegura | Foto Leonardo Guzmán / Archivo

El presidente de Fundarte no descarta una alianza con el Festival Internacional de Teatro que organiza el Ateneo de Caracas, a pesar de las diferencias filosóficas. “Nosotros no podemos avalar el arte como negocio”, dice

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Esta tarde arrancará la tercera edición del Festival de Teatro de Caracas con El coronel no tiene quien le escriba. Una reposición para homenajear a Rajatabla y quien fuera su fundador, Carlos Giménez. Será en el Teatro Bolívar –antiguo cine Rialto–, uno de los edificios restaurados en el oeste de la ciudad, en los cuales el gobierno invirtió 452 millones de bolívares. “Esperamos contar con la presencia del presidente de la República, que además es un hombre de teatro que viene de conocer el movimiento de las artes escénicas a profundidad”, señala Freddy Ñáñez.

En el calor caraqueño del mediodía, el presidente de Fundarte habló sobre la fiesta teatral que se presenta con números grandes: más de 650 actividades repartidas entre funciones para niños y adultos, talleres, conferencias, presentaciones de libros y conciertos. Incluye la creación del Fondo de Producción Rodolfo Santana y una ceremonia de premiación en diversas disciplinas al finalizar la jornada.

“Vemos que la escena nacional creció mucho en los últimos tres años. Gracias a las políticas públicas se han generado mejores montajes y hay mayor capacidad de riesgo de las agrupaciones, así como el fortalecimiento del circuito ha redundado en que el ciudadano tenga mayor confianza en su ciudad, algo que había perdido”, afirma.

—¿Qué han concretado a partir de esas políticas públicas?
—En Caracas hemos solventado los problemas de infraestructura. Nada haces con subsidiar agrupaciones si no tienes espacios para que esos proyectos se realicen en el sentido social del término: que la mayoría de los venezolanos los puedan ver. No solo tenemos un circuito fortalecido, sino que con el fondo podremos apoyar a compañías del interior. El festival no es un punto de partida, sino de llegada.

—Durante el festival, ¿de qué manera proveerán seguridad a los espectadores?
—Una conjugación del Plan Patria Segura con el Plan de Convivencia. Cuando una plaza está tomada por la gente es una plaza segura. Cuando está alumbrada, con fuentes que funcionan, jardinería cuidada… Esos con elementos que construyen la seguridad porque la convierten en un espacio habitable. Puntualmente, para esta fecha habrá un operativo de seguridad que consiste en acompañar a los ciudadanos en su tránsito del Metro a los teatros o durante su permanencia en las plazas.

—¿Fundarte hará alianzas con el Festival Internacional de Teatro que organiza el Ateneo de Caracas?
—Si ellos nos lo plantean, no estaríamos negados a realizarlo. Lo que me temo es que allí la diferencia es fundamentalmente filosófica. Debe ser un festival popular. La lógica nuestra como Estado plantea generar bien común, esto sin discriminación de ningún tipo. Nosotros no podemos avalar el arte como negocio, más allá de quienes se dediquen a eso, que será su trabajo. Pero nosotros como Estado tenemos una vocación de restituir el arte como derecho humano y por eso siempre buscaremos mayor cantidad de beneficios y privilegios en lo social.

—¿Cómo quedaron las relaciones con la fundación que preside Ana Marta de Pizarro y el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá?
—Muy bien. Al final el intercambio no se dio, quizás por esa incompatibilidad de vocación que tiene cada uno de los festivales, porque el de ellos lo organiza una fundación privada. El nuestro lo hace el Estado y tiene que tener un sentido de lo público. Nuestra decisión final tenía mucho que ver con la coherencia en las políticas. Hacer un festival a unos costos que no nos convenían cercenaba la posibilidad de crear un fondo para el desarrollo del teatro en Caracas y también la oportunidad de armar un evento tan grande como este. No hay uno en América Latina y probablemente en todo el continente en el que el teatro local tenga tanta presencia. Y nosotros defenderemos eso. Al festival de Bogotá les deseamos mucho éxito; creo también que tiene muchas cosas que decirle a su país, a los conflictos que atraviesa la sociedad colombiana que está buscando la paz.

—Al hablar de paz, ¿qué le dice al sector de la población que tiene dos meses protestando?
—No solo el festival como organización, sino por lo menos las 75.000 personas que han comprado entradas le dicen a esa pequeña parte de la población que optó por el camino de la violencia y la confrontación que ese no es el país verdadero. El país verdadero es el que se moviliza para trabajar cada día, para encontrarse con sus elementos culturales, para buscar respuestas y también preguntas. Creo que esa demostración tiene que llamar la atención de quienes justifican con su silencio o su palabra que los venezolanos optemos por matarnos entre nosotros por pensar distinto. Eso no tiene nada que ver con nuestra identidad. Y este festival les va a demostrar que tampoco tiene que ver con la realidad actual de Venezuela. Están todos invitados a dirimir nuestros problemas en las mesas de debate, en las salas de teatro, en los espacios musicales, porque nunca debemos abandonar la racionalidad política, por más que nuestras diferencias sean irreconciliables, porque hacen que la democracia sea posible.