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Francisco Suniaga: “Quiero retratar al país partiendo de mi angustia”

Francisco Suniaga | Foto: Manuel Sardá

Francisco Suniaga | Foto: Manuel Sardá

Al autor nacido en Margarita le preocupa la incapacidad de los venezolanos para convivir, por eso sus libros tratan sobre la justicia

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Gumersindo Salazar y un grupo de ancianos margariteños creen que hay condiciones para pedir que Nueva Esparta se independice de Venezuela. Así que, amparados por tres decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, publicadas entre 2004 y 2011, y por el error histórico de que el Acta de Independencia la firmara Manuel Plácido Maneiro y no Obdulio Rodolfo, nombrado por la Comisión Legislativa de 1811 representante del territorio, recurren al abogado José Alberto Benítez para lograr su objetivo. Así comienza una historia que sobrepasa la capacidad emocional del jurista, enfrentado contra el frustrante aparato judicial de la nación, pero también aquejado de problemas con su próstata y con su esposa.

Ese es el argumento de la novela más reciente de Francisco Suniaga, Esta gente, publicada por Random House Mondadori Colombia. El libro puede leerse como una continuación de La otra isla (Oscar Todtmann Editores, 2005), no sólo porque Benítez es también su protagonista sino también porque ambos proponen una reflexión moral sobre la justicia venezolana. Esta gente forma parte de lo que va a ser un tríptico margariteño, aunque en la editorial me dijeron que el personaje puede dar para más novelas”, apunta Suniaga, que el año que viene comenzará a escribir el tercer título, que trata el suicidio en la isla de una Miss Venezuela entrada en años.

“Aunque el universo geográfico de mis novelas es Margarita, el tema que me interesa es la justicia como área del acontecer colectivo que nos toca a todos. Quiero retratar al país partiendo de mi angustia porque somos incapaces de resolver nuestros problemas de convivencia como colectivo. En el plano individual, no hay nada más solidario ni agradable que un venezolano, pero no hemos podido trasladar esos atributos a lo social”, se lamenta el también autor de El pasajero de Truman (Random House, 2008).

En las obras de Suniaga Margarita se articula como una miniatura del país y de Latinoamérica, pues el gran dilema sobre el que escribe es el mismo sobre el que lo hacen otros autores de la región: la incapacidad de asumir la modernidad sin el trauma de la asimetría social.

El escritor neoespartano cree que la polarización política y la confrontación social son improntas creadas por los discursos populistas: “Han sido pocas las veces en que los venezolanos hemos reflexionado de manera serena sobre la naturaleza de nuestros problemas de forma consistente en el tiempo”.

Por eso, en la reflexión final de Esta gente, el melancólico Benítez declara que todos los venezolanos están aquejados por los mismos problemas, por lo que más que “esta gente” son “la misma gente”. Es la misma preocupación de Suniaga, que dice: “Si no involucran a una mitad del país en la solución de los problemas que son de todos (como la educación de calidad, la administración de justicia, la situación de las cárceles, la violencia social y las colas en Caracas) los venezolanos no llegaremos a ningún lado”.