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Fernando del Rincón: Nunca permitiría que me censuraran

El periodista mexicano, presentador de Conclusiones de CNN en Español, está en Venezuela para ampliar la cobertura de los sucesos que han ocurrido en las últimas semanas en el país. Asegura que su intención es mostrar las dos caras de la moneda

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Si alguien ha estado a la cabeza de la cobertura de los conflictos que vive el país en las últimas tres semanas ha sido Fernando del Rincón. El periodista mexicano desde su programa Conclusiones, que se transmite todas las noches de lunes a viernes en CNN en Español, se ha convertido en una ventana de difusión para informar sobre los sucesos que ocurren a más de 3.000 kilómetros del estudio de la cadena de noticias en Atlanta.

En cada programa el comunicador social ha intentado tener las dos caras de la moneda: tanto el lado oficial como el opositor. Desde Leopoldo López y Henrique Capriles Radonski hasta Elías Jaua y Tareck el Aissami han sido entrevistados por él.

Del Rincón llegó el lunes al país para ahondar más en el tema, buscar protagonistas de los sucesos y ser testigo en primera persona de los acontecimientos. Tiene planeado regresar el fin de semana a Atlanta, a menos de que la agenda le demande prolongar su estadía.

El lunes en la noche se esperaba que transmitiera su primer trabajo de campo en Caracas. La entrevista, sin embargo, fue pospuesta para hoy en la noche.

—¿Por qué no salió el lunes la entrevista que le realizó al general Ángel Vivas en el programa Conclusiones? ¿Se debió a una censura o a la búsqueda de un equilibrio informativo?

—Porque en esta historia hay dos partes y teníamos un testimonio muy fuerte, que tiene mucho peso, que es el del general Vivas; pero había que encontrar el contrapeso que conseguimos el martes en la mañana: la versión del líder de los tupamaros Alberto “Chino” Carías, que le da el perfecto balance. Por otro lado, también le estábamos dando 24 horas a la Fiscalía para darnos una respuesta de los presuntos cargos que le quieren presentar al general. También hay que considerar que soy extranjero y tengo que respetar las leyes de este país. Había un trámite pendiente todavía con el Ministerio de Comunicación e Información para la acreditación de mi equipo, para que nos permitieran trabajar en el país. El lunes el tiempo se nos hizo muy corto y no teníamos las credenciales, pero ayer amablemente nos las dieron. La gente especuló mucho en las redes sociales, pero no hay nada extraño. Yo nunca permitiría que me censuraran, no lo han hecho antes y menos en CNN.

—¿Por qué lo primero que buscó fue la historia del general? ¿Cree que fue acertada esa decisión?

—Si recuerdan, el primero en comenzar la cobertura internacional fui yo con los hechos ocurridos en Táchira, San Cristóbal. Después me vieron hacer más cosas: entrevistas con los protagonistas como Elías Jaua, Leopoldo López y Lilian Tintori. Pero no habíamos visto un ángulo militar y esto es algo importante, pues se ha criticado fuertemente a la Guardia Nacional Bolivariana, se le ha acusado de participar en actos violentos. Queríamos que un militar nos diera su punto de vista. La acción del general Vivas es icónica. La fotografía en la que aparece en la terraza de su casa con un arma le ha dado la vuelta al mundo. Es un hecho inusual. Me parecía que dentro de la cobertura que he hecho desde hace varias semanas era un elemento que necesitaba integrar. He atendido mucho el lado humano y lo voy a seguir haciendo, pero era necesario tener también la perspectiva de alguien que está retirado y contrastarla con la de un tupamaro.

—¿Tuvo alguna duda al momento de venir al país después de que el canal ha recibido varias amenazas por parte del gobierno y luego de que le retiraran las credenciales al anterior equipo de CNN?

—Era un viaje que estaba previsto desde hace tiempo. El viernes había dicho que no podía venir, precisamente por lo que vivieron mis compañeros, pero el sábado cambió la situación. Nunca tuve ninguna duda. De hecho, hubiera querido venir antes. Estaba a cargo de la cobertura desde allá, había mucho por hacer y se da en este momento que también me parece indicado. Creo que cualquier periodista quiere llegar justo cuando empieza todo.

—El día de su llegada al país el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, lo llamó irresponsable públicamente en su programa de VTV, Con el mazo dando, por la entrevista al general Vivas. ¿Qué piensa de estos comentarios que recibe de los altos representantes del gobierno?

—Mi comentario va a ser muy escueto y es un dicho muy conocido: “A palabras necias, oídos sordos”.

—¿Ha recibido algún tipo de respuesta a sus peticiones de entrevistar a voceros del gobierno?

—Estamos esperando respuesta de la Fiscalía, pero hasta ahora nada. También estamos tramitando una entrevista con la ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez. Estamos tocando puertas. Es pública la invitación que le he hecho al presidente Nicolás Maduro y la reitero: “La hora del programa es para usted, en el afán de que no puedan calificar el trabajo que hemos hecho de parcializado”. La idea es abrirles la puerta, si ellos no quieren entrar a la fiesta es problema de ellos, están invitados. Les agradezco que me dejen trabajar aquí y que aprovechen el espacio para hacer el balance necesario. Cuando en Conclusiones no tenemos respuesta de la parte oficialista, utilizamos material de las cadenas nacionales para presentar su punto de vista.

—¿Está tomando algunas medidas de seguridad extra durante su estadía en el país?

—Nosotros tenemos protocolos de seguridad y los estoy siguiendo tal cual, para estar bien y no exponernos, ni sufrir ningún tipo de incidente.

—¿De qué manera ha cambiado su perspectiva de lo que sucede en Venezuela desde que llegó al país?

—De ninguna manera. Para asumir la responsabilidad de una cobertura tengo que empaparme 100%. Para eso he utilizado muchas cosas: contactos, monitoreo de sistemas de comunicación, revisión de videos y fotografías… Abrí una cuenta de correo para que la gente me enviara material. Todo esto para poder entrar de lleno. En mi caso particular también tengo dos o tres años cubriendo la fuente de Venezuela cada vez que hay un acontecimiento importante. Eso me ha permitido estar actualizado y darle seguimiento como periodista al caso. La perspectiva no ha cambiado, más bien he tenido acceso a otros elementos. CNN no solamente se ve en Venezuela, también tengo que pensar en la audiencia internacional para que entiendan qué es un tupamaro o por qué el general salió con un fusil, si el movimiento es  solamente estudiantil… Y eso me lo he tomado muy en serio, porque una forma de que esto pueda salir en el plano internacional es presentarlo en su contexto general. Creo que lo que aporta estar en el país es la sensación. Aquí me encuentro con las barricadas, voy en moto para poder llegar a un punto, todo eso me permite vivir lo que experimentan los venezolanos.

—Existe un rumor de que les pusieron como condición no hacer pases en vivo. ¿Eso es cierto?

—No, eso es mentira. Es más, me van a ver en vivo siempre, a reserva de que sea algo grabado. Estoy trabajando para la cadena, no solamente para Conclusiones. En mi caso particular empiezo a transmitir desde las 4:30 pm hasta las 11:30 pm, pues la mañana la tengo libre para poder hacer trabajo de campo.

—¿Qué tan difícil se ha hecho armar la producción de cada programa, en un momento en el que la mayor parte de la información viene de fuentes como las redes sociales e Internet?

—Mi equipo de producción está completamente capacitado para no permitir informaciones falsas. Soy muy estricto en ese sentido: no vas a ver en Conclusiones materiales que no estén 100% comprobados. Si no tengo la fuente original, no lo transmitimos. Hasta el día de hoy no hemos tenido ningún problema ni lo tendremos porque somos muy estrictos. El mismo gobierno está pendiente de esas cosas. Cometer un error te puede costar la señal, la credibilidad y la reputación.

—¿En qué momento sintió que era importante dedicar el programa completo al tema de Venezuela?

—Desde el primer día, cuando vi lo que ocurría en el Táchira, me di cuenta de que era algo grave. A medida que avanzó la semana noté que el movimiento había empezado a crecer y que sus dimensiones ya rebasaban cualquier región. Estaba obligado a darle seguimiento a una noticia que yo lancé. La historia crecía y yo no podía parar. Hoy estoy aquí, haciendo una cobertura en vivo. Quiere decir que no me equivoqué, gracias al olfato periodístico.

—La audiencia venezolana agradece todo la atención que le ha dedicado porque ha sido una ventana para mantenerse informado ante el blackout de los medios nacionales. Sin embargo, ¿qué feedback ha recibido del resto de América Latina?

—La verdad es que no tengo cómo agradecer la reacción. Los venezolanos en la calle me han sorprendido de una manera maravillosa. El día que entrevisté al general Vivas me gritaban: “Conclusiones, Conclusiones, Conclusiones”. Eso me conmovió, pero al mismo tiempo me habla de la responsabilidad que tengo. Poseo una larga carrera en televisión y desde hace muchos años que no sentía esas mariposas en el estómago ni cómo te late el pecho cuando te vas a enfrentar a una cámara por primera vez. Y todas las noches que me voy a presentar en Conclusiones para esta cobertura, eso es lo que siento. Son demasiadas fuerzas en juego, tengo la responsabilidad con la cadena de noticias, con la audiencia, con el gobierno de Venezuela. Es una presión muy fuerte, pero finalmente he tenido esa misma intensidad en la opinión de la gente. Otra de las cosas maravillosas, resultado de este trabajo, es que me sorprendí cuando de repente en México empezaron a hablar sobre Venezuela en todos los noticieros y que mi nombre se convirtiera en tendencia, no solo allí sino en otros países. Logré romper un cerco mediático, que se tomara en cuenta en todo el mundo lo que está pasando aquí. De pronto cosas tan increíbles como que un periodista en Alemania me manda un tweet para poner como referencia del tema del país. Estoy orgulloso del trabajo que hemos hecho y que se pueda reproducir internacionalmente. No por mí, sino porque es un tema que tiene que atender la comunidad internacional. Venezuela está en la mesa y de alguna forma colaboré. Considero que tiene que seguir así. No puede ser un hecho aislado.

—Sin quererlo se convirtió en parte de la noticia, incluso el gobierno pareciera estar atento a todo lo que se transmite en su programa y en el canal. ¿Cómo se siente al respecto?

—Estoy acostumbrado a que eso ocurra con la cadena y con mi nombre. Hay realidades que no les gustan a todo el mundo, que más bien les molestan. Pero allí está la evidencia, no estoy haciendo más nada que reportar lo que está pasando. Por otro lado, también me parece que se pasan por alto algunas cosas. Mi propio material le ha servido al gobierno para presentar sus noticias. Fue el caso del uso que hizo de la entrevista que le realicé a Lilian Tintori, en la que se refería a la seguridad que le había dado a Leopoldo López. Entonces mi programa les sirve para hablar mal, pero también bien de ellos. Es un juego. Somos malos y todo lo que sea, pero al mismo tiempo no lo debo ser tanto para que uses mi material. Por eso no hemos dado una excusa para que puedan castigarnos y a las pruebas me remito. Siempre presentamos las dos caras de la moneda. Si una entrevista se les hace complicada y no pueden responderme, tendrían que prepararse más para sentarse conmigo. Y lo digo porque creo que el canciller Elías Jaua está un poco molesto conmigo desde la entrevista. Pero yo solamente pregunto. La libertad de responder está en ellos.

—¿Lo buscará ahora que está en Venezuela?

—No, estamos esperando la respuesta de la entrevista con el presidente Maduro.

—También en esa entrevista con Jaua usted se alteró un poco. ¿Le pasa con frecuencia?

—Yo soy muy intenso en mis entrevistas, siempre he sido así. No tiene nada de malo tener carácter cuando se hace una, tenemos sangre en las venas. Así como en algunas me río, en otras me pongo muy serio o molesto cuando no me responden una pregunta. Si aceptas una entrevista conmigo es para responder.

—¿Tiene previsto viajar al interior del país?

—Me gustaría hacer una cobertura en Táchira, pero no sé si podemos ir por el tema de transporte y porque el tiempo de estadía es corto.

—¿Alguna vez había cubierto sucesos como los que están ocurriendo en Venezuela, donde se denuncia un bloqueo informativo por parte de los medios de comunicación del país?

—Estuve en Cuba haciendo una cobertura importante y hay una diferencia muy grande entre países que realmente tienen una censura y los que están en el proceso de ser censurados. Pero en Venezuela considero que hay un problema de libertad de expresión en los medios. ¿Todavía quedan algunos espacios en los que sí se puede informar? Sí, es cierto. Por ejemplo, CNN en Español es un medio que sigue al aire aquí, pero creo que todavía se tiene que trabajar mucho en ese sentido.