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Laura Restrepo le prende candela al sueño americano

La escritora Laura Restrepo/Manuel Sardá

La escritora Laura Restrepo/Manuel Sardá

Hot sur es la saga de tres mujeres latinas que intentan progresar, pero se estrellan con la realidad

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El cuestionamiento del sueño americano es uno de los temas favoritos de la literatura contemporánea. Desde El gran Gatsby (1925) de Scott Fitzgerald a La hoguera de las vanidades (1987) de Tom Wolfe, las letras estadounidenses han sido prolijas en analizar, desde todas las aristas posibles dónde están puestas las prioridades de la modernidad y de qué manera los seres humanos cuestionan las ambiciones que el status quo les ha construido. Pero  the gringo way también es un asunto recurrente en la prosa de América Latina, especialmente en los últimos treinta años, desde que a Estados Unidos emigran grandes contingentes de hispanos con la ilusión de que ese sueño pueda materializarse en español.

A esta tradición se le suma ahora Hot sur (Planeta, 2012), la novela más reciente de Laura Restrepo, quien considera que le ha tocado presenciar el fin del sueño americano y la urgencia de construir uno nuevo: “Cuando un imperio cae es porque ya ha caído. Basta con que cierta forma de vida no sea el compendio de ansiedades de la humanidad”.

Cosas de mujeres. La novela de la autora de Delirio (2004) y Demasiados héroes (2009) es una saga que a ratos puede leerse como un thriller de tres mujeres, una madre y sus hijas, que emigran en busca de aquel sueño que se les convierte en pesadilla, a tal punto que su historia se conoce desde la perspectiva de María Paz que está en la cárcel, acusada del asesinato de su esposo.

“Bolivia, su madre, encarna la clásica actitud del latinoamericano que cree, más que en cualquier otra cosa, que en Estados Unidos está el paraíso. Pero a ella y a su hermana la vida las lleva a comprobar que no es así y en su afán por salir de dificultades elaboran un código de solidaridad que las ayuda a sobrevivir”, señala la autora nacida en Bogotá en 1950.

Y he allí uno de los intereses centrales de Restrepo y el vínculo de esta obra con otras suyas como La isla de la pasión (1989) y La multitud errante (2001): el triunfo del ser humano sobre terribles vicisitudes, visto en la metáfora del desplazado. Por eso sus libros describen “gente enfrentada a una tierra que no conoce, forzada a construir puentes de solidaridad que les permitan sobrevivir”.

Para quien se dio a conocer en el mundo hispanohablante en 2004, cuando ganó el Premio Alfaguara, las relaciones entre las culturas a lo largo de las historias de los expatriados es el gran tema de los tiempos que corren: “El futuro de la humanidad estará marcado por grandes masas de desterrados que van a andar por el planeta buscando un lugar donde la vida sea posible. Mientras tanto, otras civilizaciones se están atrincherando contra los que vienen con políticas racistas, con visas discriminatorias, hasta con muros físicos como el que hay entre el Norte y el Sur de nuestro continente, como una cicatriz atroz”.

Nacida en el seno de una familia de “patas calientes” –"patas e’ perro", los llaman en Colombia– a Restrepo le agobia la quietud, “El sedentarismo como aparente culminación de la cultura es un espejismo”, dice la narradora, también un poco trotamundos, que compara la sensación de estar entre novelas, sin escribir nada, con salir de viaje para no llegar a ningún lado. Por eso siempre que termina una obra ya está comenzando otra: Pata caliente.


Historias que se mueven. “Este ha sido un planeta errante desde sus orígenes y las grandes gestas humanas son historias de desplazados: La ilíada, La odisea y El éxodo son buenos ejemplos de esto. El traslado tiene un carácter fundacional. Quienes llegan a otro territorio no sólo son un caso para derechos humanos (que también lo son porque es un drama grande) ni tampoco invasores, son portadores de una nueva forma de cultura, una nómada. Y en este mundo como va, o nos salvamos todos o no se salva nadie”, concluye.

Por eso, el mejor resumen del argumento de Hot sur lo escribe uno de los personajes a manera de introducción al libro, antes de que la autora lo presente. Es un pensamiento de Ian Rose: “Ya tenemos encima al Sur, al desmadrado y temible Sur, quinientos millones de seres de piel oscura que hablan español y que vienen subiendo desde la Patagonia (…) en México se vuelven marejada y ya son horda cuando se cuelan por los huecos de nuestra frontera vulnerable”. Así escribe esta presentación que hace la voz extraña, construida de pérdidas y retazos de Rose que termina por descubrir, en el mismo momento que lo hace el lector, una historia que resquebraja los fundamentos del mundo occidental capitalista para mostrarlos como la quimera que se ha instalado en las aspiraciones contemporáneas.



mroche@el-nacional.com