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Fellini y los payasos inspiran la colección de alta costura de Gaultier

Una modelo posa en la nueva colección de Gaultier / REUTERS

Una modelo posa en la nueva colección de Gaultier / REUTERS

La colección incluyó muchas pieles, plumas y cueros, que Gaultier utilizó en largos y ceñidos trajes y amplios pantalones, abrigos y capas

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El universo surrealista y onírico del cineasta italiano Federico Fellini y la figura del payaso blanco inspiraron la colección del francés Jean Paul Gaultier, presentada el miércoles, penúltimo día de las pasarelas de alta costura de París.

El desfile del ex chico malo de la moda francesa recreó un ambiente circense, proponiendo un armario lúdico, cálido y sexy para el otoño e invierno próximos.

La colección incluyó muchas pieles, plumas y cueros, que Gaultier utilizó en largos y ceñidos trajes y amplios pantalones, abrigos y capas, que llevaban nombres de heroínas de cine, como "Nikita", "Ninotchka", "Cruela De Ville", "Lili la Tigresa" y "La Reina de los hielos".

"Siempre me ha inspirado el cine", explicó detrás de bambalinas el modista de 61 años, quien también ha diseñado el vestuario de muchas películas, entre ellas "Kika", del español Pedro Almodóvar.

"Esta vez fue Fellini y todo su universo, surrealista y poético, que me inspiraron", explicó el creador, que citó en especial "Los Clowns", el alucinante y onírico homenaje del cineasta italiano a los payasos.

Las modelos, que desfilaron al ritmo de La Pantera rosa y de temas de Nino Rota, que compuso música para Fellini, iban peinadas con altos moños o tocadas con pequeños sombreros cónicos blancos, como los de los póeticos y a veces patéticos payasos retratados por el legendario cineasta italiano.

En su desfile -un derroche de lujo y sensualidad- Gaultier evocó algunos de sus hallazgos, como los senos obús, que quedaron grabados en el inconsciente colectivo por el corsé color salmón que diseñó para Madonna.

La estrella del desfile de Gaultier, cuya empresa está bajo control del grupo español Puig, fue Nabilla, conocida en Francia por protagonizar un show de telerealidad, y a la que peinó con un altísimo moño y vistió con un sexy traje negro con incrustaciones de piel, como de pantera.

"Nabilla estuvo fantástica, era una verdadera pantera, con todas sus garras. Pero la piel no era de pantera", precisó Gaultier, a cuyo desfile asistió en primera fila la actriz francesa Catherine Deneueve.

El penúltimo día de estas pasarelas estuvo marcado también por el desfile del costurero libanés Elie Saab, que ofreció deslumbrantes vestidos largos, para princesas, y el de Frank Sorbier, que resucitó a reinas medievales en un jardín parisino lleno de rosas.

El modista libanés, experto en alfombras rojas del mundo entero, creó una colección enteramente bordada en cristales y pedrería, digna de princesas modernas.

Los bordados de algunos de los vestidos -en tonos de piedras preciosas, como rojo rubí, verde esmeralda, azul zafiro y gris perla- llevaron más de mil horas de trabajo, indicó la casa de moda libanesa.

La pasarela de Sorbier -que se celebró en los hermosos jardines de la Embajada de Suiza en París, que despedían un suave aroma a rosas- llevó a sus invitados al Medioevo.

El modista francés se inspiró para este desfile en el "Libro de las horas", manuscritos ilustrados de la Edad Media, cuyas estampas de artistas primitivos -flamencos, italianos, españoles, franceses y alemanes - descubrió un día en una galería.

Sorbier -un verdadero artesano de la moda, que sabe hacer todo el mismo, desde los diseños hasta el corte- ofreció para la próxima temporada trajes majestuosos, bordados ricamente en seda y pieles troqueladas.

El desfile, que fue un espectáculo lento y dramático, casi como una película, se abrió con un largo vestido en encaje negro y seda, acompañado por una mantilla negra y altas botas.

La colección incluyó también largos abrigos bordados en terciopelo y brocado, con chalecos bordados en oro y perlas de madera multicolores, presentados por blancas y rubias modelos, una de ellas acompañadas por dos canes aristocráticos.

Los desfiles terminan el jueves, con dos jóvenes modistas del Medio Oriente invitados por la Cámara Sindical de Comercio e Industria de París, que vela que el término de alta costura sea usado sólo por las casas que cumplen con estrictos criterios, entre ellos que las ropas sean hechas a la medida y que los modistas puedan vender únicamente un diseño de cada prenda por continente.