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El mundo acuoso de Fedosy Santaella construye metáforas de la inmortalidad

Santaella reivindica las influencias de Julio Garmendia y de Israel en su obra de corte fantástico | Alexandra Blanco

Santaella reivindica las influencias de Julio Garmendia y de Israel en su obra de corte fantástico | Alexandra Blanco

El policial gótico En sueños matarás se presenta hoy, a las 2:00 pm, en el Festival de Baruta

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En sueños matarás, la más reciente novela de Fedosy Santaella, nació de circunscribir su obsesión con personajes fantásticos en la estructura de la novela policial, lo cual le permitió construir un argumento en el que una familia de inmortales no puede salir de una mansión, en donde se encuentran subyugados por un personaje siniestro, el Pantocrátor, quien a su vez está marcado por el sueño de una mujer, la madame.

El punto de partida de este thriller, en el que muerto y asesino se confunden en un punto, fueron los sueños del autor nacido en Puerto Cabello en 1970. “En una época tuve sueños en serie: empezaban, se desarrollaban y terminaban en un momento de tensión. A la noche siguiente volvía a retomarlos en el lugar donde los había dejado, parecían programas de televisión. Así me pasó con siete u ocho sueños y partes de esas visiones entraron en la novela”, señala el también autor de Instrucciones para leer este libro, que prefirió el corte gótico para relatar el “acuoso mundo onírico” de la historia que se le había ocurrido en sueños.
 
Poder y eternidad. En sueños matarás cierra una trilogía de novelas policiales iniciada con El extraño caso de Rocanegras y continuada con Las peripecias inéditas de Teófilus Jones.

Si en el thriller policial de 2007, basado en el personaje real de Vito Modesto Franklin, el autor hace una crítica al deterioro de la capital del país a través de un retrato de la decadencia en que estaba sumida Caracas en épocas de Juan Vicente Gómez, cuando Maracay era el centro del poder; y en la novela futurista de 2009 describe la utopía fracasada de un país tropical ficticio cuyo presidente se autoproclamó “sacerdote de la nación”; las alusiones políticas de la novela que se presentará hoy a las 2:00 pm, en el Festival de la lectura y las artes de Baruta, son más sutiles pero igual de contundentes.

Como el tema fundamental de En sueños matarás es la inmortalidad, las 256 páginas son metáforas del vacío y la perversión que causan las situaciones que duran eternamente. “La puerta del placer es demasiado grande y su fondo nunca termina. Cuando vine a darme cuenta, ya me había convertido en un Tántalo moderno, condenado a la sed eterna en algún oscuro pozo, allá, en un lugar más profundo que el Hades”, se dice a sí mismo el Pantocrátor, protagonista de esta obra experimental en la que lujuria y violencia se convierten en las diversiones de un grupo de muertos vivientes que, en el fondo y por hastío, quieren dejar definitivamente el mundo que se les ha convertido en una cadena imparable de vicios. Por eso, como antesala a la novela, Santaella propone una frase de E. M. Cioran, en la cual sentencia que “el único argumento contra la inmortalidad es el aburrimiento”.

Para el autor del libro de cuentos Postales de subsole, frente al aburrimiento de la vida el hombre se inventa sucedáneos como el sexo, la literatura y la religión. “Para matar el aburrimiento la gente lleva a cabo una serie de acciones que intentan darle a la vida sentido. La clave política está en esta novela, pues se toca el asunto del poder como uno de esos sucedáneos de la inmortalidad, de cómo hay un anhelo de tener poder para sentir que hay algo que le dé sentido a la existencia”, indica Santaella.

Además, uno de los muchos personajes de esta ficción es un “hombrecito-pulga” que necesita crecer, llenándose de vitalidad y odio a través del contacto con las masas. Para más evidencia de la lectura política, en la segunda mitad de la novela se enfrentan dos mundos: el de las élites vampíricas que viven encerradas en una mansión tipo la Casa Usher de Edgar Allan Poe –autor cuya influencia es evidente en las primeras páginas de este libro– y el del pueblo, las masa informe de la que solo puede esperarse violencia y depravación, como en las pesimistas fantasías futuristas más famosas del siglo XX.

Santaella, que desde 2005 ha publicado siete libros entre novelas y colecciones de cuentos –y otros cuatro para niños–, cosecha los frutos de casi una década dedicado a cultivar su literatura. En agosto, su relato “Taxidermia” ganó el concurso anual de cuentos de El Nacional y este mes se supo que otra novela de este autor, El dedo de David Linch, quedó entre las finalistas del prestigioso Premio Herralde de Novela, organizado por la editorial española Anagrama.