• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Federico Vegas: Reverón pertenece al difuso mundo de los gnomos y las hadas

Vegas interpreta a Reverón como un pozo de agua en cuya superficie alguien está buscando al pintor y se ve a sí mismo reflejado | Foto: Manuel Sardá

Vegas interpreta a Reverón como un pozo de agua en cuya superficie alguien está buscando al pintor y se ve a sí mismo reflejado | Foto: Manuel Sardá

Para el autor caraqueño, la indagación como tema de sus libros pertenece a su sustancia de escritor

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los incurables, la esperada novela de Federico Vegas, trata sobre un escritor que se obsesiona con Armando Reverón, no sólo por la dicotomía genio y loco de su personalidad, sino por considerarlo la representación de la irracionalidad del venezolano. Por eso, el título está en plural: es tan incurable Reverón como el autor que lo analiza, que es un poco Vegas mismo, que no puede reponerse de su monomanía con el pintor.

“Todo escritor aspira a ser un incurable y sabe que el único consuelo por ser portador de un virus sin remedio es lanzarse hacia esa ansiedad con osadía. Rara vez funciona esa hinchada evasiva de llamar ‘responsabilidad’ lo que en realidad es un vicio insaciable”, escribe en el libro editado por Alfa.

El argumento transcurre a través de las 15 sesiones que, entre el 3 de noviembre de 2004 y el 9 de marzo de 2005, el narrador tiene con el psiquiatra José Rafael Hutchson Sánchez para recopilar información sobre Reverón. El médico trabajaba en la Clínica San Jorge cuando el pintor estuvo interno allí. La novela hilvana las anécdotas referidas por el especialista, las aprehensiones de quien hace la pesquisa y las investigaciones que realizó Vegas sobre la crítica del arte.

El autor. Se trata de la misma fórmula que Vegas ha usado antes: un escritor se obsesiona con un hecho histórico, como el asesinato de Chalbaud en Sumario o con un personaje del pasado, como Rafael Vegas en Falke, y crea un argumento sobre alguien que escribe una novela.

“El mecanismo de la indagación, no sabría explicarlo, pero debe ser algo que es consustancial conmigo”, expresa Vegas. “La búsqueda, que es incluso obsesiva, no quiere encontrar la verdad. Por eso, en Sumario el protagonista dice que no quiere saber qué pasó en realidad, le interesa la vida. La búsqueda no tiene que hacer nada sino ubicarte en el tiempo y en el mundo, como la versión de los paganos romanos de la palabra religión: ‘relegere’ como sinónimo de releer y no como ‘religare’ o acceder a una instancia superior”.

Vegas, en la entrevista, rechaza el protagonismo que su propia persona toma en la novela y señala que evitó colocarse como personaje: “Habla de mis ideas, pero no de quién soy yo, por eso no hay narrativa o anécdotas de qué me pasa a mí”.

El pintor. Para el autor de Prima lejana, Reverón, por su capacidad de reflejar a los venezolanos, tiene en la imagen de un pozo una buena metáfora: “En la superficie del agua del pozo tú lo estás buscando a él, pero te estás viendo a ti mismo y sabes que hay algo oscuro, profundo y aterrorizante; es el problema de la locura”.

Así como para Sumario el escritor nacido en 1950 releyó las piezas Macbeth y Hamlet de William Shakespeare, para Los incurables volvió a su obra La tempestad. Allí, en un mundo sobrenatural poblado de gnomos y hadas, exactamente donde Vegas declara que se ubica Reverón, se funden las aventuras de tres hombres: Próspero, Calibán y Ariel. El primero domina una isla en el Caribe y los otros dos son sus esclavos, Calibán es el salvaje destructor y Ariel el alma creativa. “Reverón se mueve entre estos personajes. Es Próspero porque es el dueño de esa isla fantástica que es Castillete, pero también es Calibán y Ariel: salvaje o maravilloso, según la etapa en la que lo miremos”, señala. Y allí radica la fuerza de Los incurables: rondar la genialidad y el barbarismo de Reverón, sin intentar curar ninguno de los dos.

Presentación de Los incurables
Hoy, 5:00 pm
Feria del Libro de Baruta, plaza Alfredo Sadel, Las Mercedes