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Fe fusionó el legado de MOS y de EL NACIONAL

“Quería que la imagen representara la personalidad de Miguel Otero Silva”, dice Luis Andrés Bonilla | Foto: Manuel Sardá

“Quería que la imagen representara la personalidad de Miguel Otero Silva”, dice Luis Andrés Bonilla | Foto: Manuel Sardá

Luis Andrés Bonilla realizó un cuadro con la imagen del intelectual y fundador del diario, que se exhibe en la sede de Los Cortijos

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Luis Andrés Bonilla crea rostros en lugares públicos para que el transeúnte los encuentre en medio del caos de la ciudad. El artista –arquitecto de profesión– conocido como Fe decidió trasladar, como otros, el arte a la calle. Él considera que en la actualidad la gente no va a los museos y que es válido utilizar la anarquía citadina para ejecutar acciones positivas.

La noche estrellada o la representación de personajes de la cultura, como José Ignacio Cabrujas, Carlos Cruz-Diez y Gustavo Dudamel, son algunas de sus obras. Entre las más recientes se encuentra una con la imagen de Miguel Otero Silva que tiene como fondo la primera edición de El Nacional, publicada el martes 3 de agosto de 1943. La pieza se exhibe en la sede del periódico, en Los Cortijos.

Es un collage digital y mide casi 4 x 2 metros. El autor de Casas muertas aparece de medio cuerpo, mirando a la izquierda y con la mano detrás de la cabeza, como quien se siente cómodo durante una conversación. Entre el rostro y los brazos se cuelan las noticias de ese día: la estafa de un curandero divertido y desconcertante, brotes de peste bubónica, ataques nazis y aviones estadounidenses. La pepsi-cola costaba 5 centavos y las informaciones mundiales se podían escuchar por Radio Caracas.

“Quería encontrar imágenes que representaran la personalidad de Miguel Otero Silva y en el proceso me ayudaron mucho quienes trabajan en el archivo del diario. La idea de la obra es que tuviera una doble lectura: el legado gráfico del periódico y del personaje. Existe una relación entre la imagen que escogí y su forma de ser, porque sé que era una persona muy seria, apegada a sus convicciones”, señala.

Fe trabaja su arte muy temprano, para llamar menos la atención. Escoge sitios deteriorados por los que pasa gran cantidad de personas o hay mucho tráfico: “He aprendido que la gente no quiere pensar en nada, sino mirar algo estético. Por eso comencé a hacer retratos de mujeres que no te dicen ni te preguntan nada, pero que te atraen”.