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Percy Llanos: “Facundo Cabral no le tenía miedo a nada”

Más anécdotas del mundo del espectáculo podrán leerse en el próximo libro de Llanos, Mi amigo Marcel, dedicado al legendario mimo francés | FOTO ERNESTO MORGADO

Más anécdotas del mundo del espectáculo podrán leerse en el próximo libro de Llanos, Mi amigo Marcel, dedicado al legendario mimo francés | FOTO ERNESTO MORGADO

En Crónica de sus últimos días, el agente que fue testigo de la muerte del cantautor relata la gira con la que se despidió del mundo

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Para Facundo Cabral la gente no fallecía sino que se mudaba a un lugar donde se hacían eternos, así que el martes 9 de julio el músico argentino cumplirá dos años desde que la muerte lo obligó a cambiar de residencia.

El compositor de la célebre canción “No soy de aquí ni soy de allá” dejó atrás una estela de amigos, entre quienes está Percy Llanos, fundador de la empresa Contemporánea Producciones Artist, que lo acompañó en los momentos finales de su vida y quien cuenta esa experiencia en Facundo Cabral: crónica de sus últimos días.

“Cuando vi su cabeza inclinada sobre el hombro izquierdo pensé que yo también estaba muerto. Que la muerte nos había llegado así, de improviso, destrozando los cristales del auto y la ilusión de un tiempo generoso en despedidas. El bulevar Liberación de Ciudad de Guatemala estaba a oscuras y ya no habría un amanecer para nosotros”, es el pórtico a una vertiginosa historia que Llanos escribe junto con su hija Gabriela.

“Facundo Cabral no le tenía miedo a nada: antes de salir a escena podía saber que afuera le esperaba un público de 3.000 personas o de una y siempre hacía un gran trabajo”, indica Llanos, que reprodujo en el libro diálogos con el músico que dejan ver su lado irónico y reflexivo.

En esta crónica de 136 páginas se van tejiendo los hechos de una gira por Centroamérica, que incluyó un concierto en Nicaragua y dos en Guatemala, con anécdotas de la amistad que existía entre Cabral y el agente que también trabajó con figuras del espectáculo como Marcel Marceau y Mercedes Sosa. Por su interés en este último aspecto, el texto deja fuera la reseña de las investigaciones para aclarar el asesinato del cantautor, que han sacado a flote las extensas redes que el narcotráfico había levantado en la región.

Lo que para Llanos es realmente importante es que trabajar con Cabral y ahora contar su historia fue una catarsis para él. Cuando su esposa Anita murió, la recomendación del psicólogo ante su honda depresión fue la vuelta al trabajo y el primero en invitarlo a una gira fue este músico. Así que cuando sobrevino la desgracia, Llanos, que había comenzado a acariciar la idea de contar sus anécdotas como agente, se puso manos a la obra y se dedicó a hacer un tributo de letras a quien consideraba un hermano.