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La FIA le sonrió a los galeristas

Asistieron expositores de España, Colombia y Estados Unidos, entre otros | FOTO OMAR VÉLIZ

Asistieron expositores de España, Colombia y Estados Unidos, entre otros | FOTO OMAR VÉLIZ

Se demostró que Venezuela sigue en el primer lugar de coleccionismo en Latinoamérica. Se vendieron obras de Miró, Vasarely y Le Parc

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La Feria Iberoamericana de Arte de este año fue un éxito. El público llenó los espacios del salón Naiguatá del hotel Tamanaco Intercontinental durante los cuatro días. El fin de semana colapsó el estacionamiento. La mayoría de las personas se acercaron al lugar movidos por la curiosidad de conocer las propuestas que traían las 25 galerías participantes. Una FIA que estuvo dominada por los grandes maestros, pero en la que también hubo espacio para la vanguardia.

El objetivo de la feria, sin embargo, era vender. Por algo Venezuela cuenta con el mayor número de coleccionistas privados de Latinoamérica. “Vivan en Caracas, Valencia, Maracaibo, o anden a caballo entre Miami, Nueva York y Madrid. En este país hay un número importante de coleccionistas, lo cual refleja una sensibilidad excepcional para las disciplinas artísticas, sobre todo en comparación con otras naciones de la región”, indicó Benito Padilla, de la galería española Imaginarte.

Dos Miró, un Vasarely y dos Le Parc salieron del stand español durante los días de feria. Los precios no significaron un problema, por lo menos para los compradores. Solo la obra del maestro húngaro Víctor Vasarely de 1956 se vendió por 120.000 dólares.

“Para mí es complicado concretar las ventas, porque no controlo bien los cambios. En principio tengo que hacer el esquema en euros, luego en dólares para convertirlos en bolívares. Empezamos una negociación de números rara, pero más o menos el interlocutor sabe de lo que hablo cuando le pongo la cifra en dólares, aunque él piense en bolívares y yo en euros”, señaló Padilla.

En el caso de la galería LGM de Colombia, las propuestas coloridas de los tres cuadros tridimensionales de Dani Esquenazy tuvieron gran receptividad entre el público venezolano. Las piezas se despacharon en 6.000 dólares, como precio referencial, pues el galerista Luis Guillermo Moreno aseguró que la transacción era en bolívares. “La gente en Venezuela entiende del tema. Hay mucha cultura por el coleccionismo. En Asia es más difícil el mercado de las ferias, porque aquí hay una afinidad por la plástica de los colegas colombianos”.


Cultura heredada. La mayoría de los expositores coincidieron en que las ventas fueron positivas. Entre las obras que más llamaron la atención se encontraban la Reina Mariana de Manolo Valdés (320.000 dólares), Hiding in Venezuela de Liu Bolin (23.500 dólares) y las Bailarinas de Botero (120.000 dólares). Ninguna de estas piezas sobrevivió hasta el domingo, pues ya se encontraban en manos privadas.

Dos importantes obras de Jesús Soto se admiraron en Luis Pérez Galerías, valoradas cada una en 200.000 dólares, lo que a tasa de cambio Sicad I representa  2.400.000 bolívares y a la de Sicad II 10.000.000 bolívares, el precio de un apartamento modesto. Las piezas dialogaban en la feria con maquetas de los años sesenta de Cruz-Diez y con un hermoso Reverón. “Trabajo con los maestros desde 1979. Las ferias son una lotería en cualquier parte del mundo, lo importante es que hay que mostrarse. El público en Venezuela siempre es muy entusiasta”, dijo Luis Pérez.

En el caso de la galería mexicana de Alfredo Ginocchio, las obras de Claudio Gallina fueron recibidas con entusiasmo. “Las propuestas del artista nacido en Buenos Aires siempre causan interés en el país. Las ventas no son cuantiosas, ni estamos hablando de grandes números. Los precios son los mismos que el año pasado, para que sea accesible a la gente”, aseguró el galerista. Un cuadro de Gallina costaba 15.000 dólares. Y se vendieron varios.

Para Magdalena Arria, una de las organizadoras de la FIA 2014, lo más importante fue la respuesta del público. “Desde la noche de la inauguración se sintió la energía de la gente en contacto con el arte. Caracas es una ciudad culta, que se interesa por la plástica. Me he sorprendido por el éxito de esta feria. En Venezuela hay una cultura de coleccionismo y eso se ha ido heredando en las familias. Es una costumbre que afortunadamente no hemos perdido. Por algo somos el país en Latinoamérica que tiene más coleccionismo internacional. Es el gran aporte que tiene la FIA, ese sentido de coleccionismo que no hemos perdido”.


La Cifra
120.000 dólares costó la obra del pintor húngaro Víctor Vasarely