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Exhibidores resisten la crisis con las manos atadas

Falta de divisas retrasa el proceso de digitalización de las salas del cine del país | Foto Williams Marrero

Falta de divisas retrasa el proceso de digitalización de las salas del cine del país | Foto Williams Marrero

Advierten que la extensión de la medida de recorte eléctrico en centros comerciales disminuirá aún más la afluencia de público. El plan es acortar los tiempos entre cada estreno de cinta venezolana y reducir los horarios

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Entre los exhibidores de cine hay angustia. Las luces se van apagando y crece la incertidumbre por el futuro de la industria. Expertos advierten que la afluencia de público seguirá disminuyendo en los próximos meses, como consecuencia de aplicar la medida de recorte eléctrico en los centros comerciales los fines de semana, lo que se suma a la falta de divisas y a la disminución de la inversión en el sector. 

Con la reducción del horario los sábados y domingos de 12:00 m a 7:00 pm, las salas cerraron sus funciones más concurridas: la intermedia de 7:00 pm y la nocturna de 9:00 pm. En total, el número de proyecciones disminuyó 66,66%, indica Bernardo Rotundo, presidente del circuito Gran Cine. 

Entre 2005 y 2014, afirma, hubo un crecimiento sostenido del número de personas que iban al cine, pero desde entonces se estancó y este año, debido a las dificultades económicas, la curva va en descenso. “La última función en el Trasnocho Cultural, por ejemplo, será a las 6:00 pm y ya no podremos hacer los cineforos de los sábados en la mañana”. En Cines Unidos El Marqués la primera función es a las 12:25 pm y la última a las 4:35 pm. 

De acuerdo con datos de la Asociación de la Industria del Cine, en el mes de febrero, cuando comenzó a aplicarse la medida de racionamiento energético, el número de espectadores sufrió un descenso de 29,24% con respecto al mismo mes de 2015. En marzo, la caída fue de 20,13% en comparación con el año pasado. Rotundo prevé que en abril se observe el mayor declive, aunque todavía no se conocen las cifras del mes que finalizó ayer. 

Ajustar horarios y reducir el tiempo entre los estrenos es la única estrategia de los exhibidores para sostenerse frente a la crisis. “Ante este decrecimiento agudo no se pueden tomar decisiones drásticas, nuestro plan es mantener las operaciones para resistir ante esta grave situación”, expresa Rotundo. 
Los estrenos de películas nacionales, por ejemplo, se realizarán cada viernes a partir de junio con el fin de dar oportunidad a todas las producciones que se han quedado rezagadas. 

Los precios de las entradas no sufrirán aumentos. Sin embargo, Rotundo es consciente de que la crisis económica ha mermado el poder adquisitivo del venezolano y ese ha sido uno de los factores que ha disminuido la asistencia a los cines desde 2015. 

En enero de 2015 había que pagar 110 bolívares por una entrada general en Cinex Multiplaza Victoria y 140 por una función 3D; ahora cuestan 560 y 655 bolívares, respectivamente. El ticket realmente cuesta 350 bolívares, pero el espectador debe pagar casi el valor total por servicios, monto que aumenta considerablemente si la sala tiene efectos especiales. 

A principios del año pasado, en el Centro San Ignacio se pagaban 810 bolívares por una película en 2D 4DX y 860 bolívares en una sala 3D 4DX. Hoy estos tickets cuestan 3.900 y 4.050 bolívares, respectivamente. Una de las opciones económicas sigue siendo el Trasnocho Cultural, que costaba 150 bolívares en 2015 y ahora 500.

Las caramelerías son otro asunto. El último año, por ejemplo, ha aumentado 858% el valor del combo mediano de cotufa y refresco en Cines Unidos: en enero de 2015 costaba 134 bolívares y ahora 1.150. Asimismo, la promoción de cotufa y refrescos para 2 personas que asisten a las funciones 3D 4DX aumentó el último año 1.540 bolívares. Es decir, una pareja que quiera ver una película en este tipo de salas puede llegar a invertir un monto total de 12.040 bolívares entre entradas y chucherías. 

La experiencia de ir al cine se ha convertido en un lujo, aunque las ganancias de las caramelerías no inciden en la recaudación de las salas.

Según el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, en 2015 la recaudación total interanual aumentó 131,8%. Sin embargo, estos montos no recuperan la inversión pues “los ajustes en el valor de las entradas han sido menores a la inflación”, indica Abdel Guerere, presidente de la Asociación Venezolana de Exhibidores de Películas. 

Guerere afirma que Venezuela tiene los precios más bajos de América Latina. El ticket cuesta entre 0,20 y 0,80 céntimos de dólar, lo que según los representantes del sector dificulta la obtención de dinero para el mantenimiento y digitalización de las salas, así como para el crecimiento del parque exhibidor. 

Asegura que el proceso de digitalización ha sido lento porque hoy en día no es posible cubrir los gastos de importación de los equipos necesarios. Todavía 20% de los 450 cines que hay en Venezuela funcionan con proyectores de 35 mm. Este año seguirán haciendo esfuerzos, pero implica un gasto de entre 50.000 y 80.000 dólares por cada sala. A todo esto hay que añadir que tampoco es factible en el país copiar los títulos que vienen digitalizados a 35 mm y los que necesitan este tipo de formato deben prestarse las pocas cintas disponibles. 

Estas iniciativas se desarrollan con inversión propia, pues no tienen acceso a divisas desde hace cinco años. Algunas distribuidoras, manifiesta Rotundo, están recibiendo apoyo para importar las cintas. José Galarraga, gerente de programación de Cinex, agrega que hay una tendencia a reducir el suministro de películas, pero que sus aliados los han apoyado en este sentido. 

La crisis económica está llevando al sector a su peor momento en los últimos años. Guerere concluye que, como consecuencia, se han reducido las posibilidades de inversión en el cine venezolano, que se ha quedado estancado frente a otros países de América Latina.
 
Apagones frustran proyecciones

Ni la fuerza del Capitán América ni las descargas de energía de Iron Man pudieron impedir que el estreno de la esperada Capitán América: Civil War se viera frustrado el pasado viernes en algunas salas de Cines Unidos de Maturín, Puerto Ordaz, Maracaibo y Valencia por fallas en los equipos.

Los usuarios se han quejado a través de las redes sociales de la suspensión de funciones por errores en las descargas de las películas, averías en los equipos de proyección o porque el filme no llegó, así como por el mal funcionamiento de los aires acondicionados. 

Cines Unidos se limitó a afirmar que sus equipos no han sufrido daños, pero han implementado nuevas políticas como la sustitución de los tickets en caso de que una función sea suspendida por un apagón imprevisto para que los espectadores puedan ver la película en otra ocasión. Fuentes cercanas a este circuito manifestaron que cinco de sus salas fueron cerradas, dos de las cuales se encuentran en el centro comercial Galerías Los Naranjos.

José Galarraga, gerente de programación de Cinex, informó que el funcionamiento y mantenimiento de los equipos de sus salas sí se han visto afectados por los recortes eléctricos. “Esta medida de racionamiento también influyó en los horarios de los trabajadores: de los tres turnos laborales ahora contamos con dos”, señaló. 

Uno de los cines de este circuito, además, tuvo que cerrar las puertas en marzo: Cinex Centro Plaza. Galarraga indicó que la clausura de esta sede se debió a “razones estratégicas de la marca, así como a otras de funcionamiento”.