• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Esso Álvarez, entre el instante y el símbolo

El fotógrafo reflexiona sobre la técnica analógica | Foto: Henry Delgado

El fotógrafo reflexiona sobre la técnica analógica | Foto: Henry Delgado

Estética del poder. Fotografías 1980-2013 reúne 460 imágenes que constituyen el registro sociocultural y político de una época

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Dos grandes murales se despliegan al entrar a la sala. Retratos, casi enfrentados, de quienes forman el ideario social, político y cultural del venezolano. Capturados por el lente de Esso Álvarez, son el homenaje a la memoria y vida de un país.

La exposición Estética del poder. Fotografías 1980-2013 se inauguró el 24 de julio en la Galería de Arte Nacional. Es una colección de 460 fotos que representa, a los ojos del curador Félix Hernández, lo mejor del trabajo del artista y demuestra “la eficacia de la fotografía como registro histórico, sociopolítico y cultural”.

Compuestas a manera de ensayos fotográficos, los 27 murales establecen una relación simbólica entre el poder y el instante, entre la ciudad y sus protagonistas. Las imágenes tienen ese contenido de inmediatez que se funde con la intimidad del fotógrafo. La propuesta denota un discurso auténtico. “Es la sencillez de la expresividad en la imagen la que demuestra su conexión con lo real: la sorpresa, el azar, el instante capturado”, agrega el curador.

Esso Álvarez nació en Maracaibo en 1960. Su infancia transcurrió en la parroquia 23 de Enero, donde tomó sus primeras fotos: un archivo muy personal que cuida con mucho celo. Es antes que nada un comunicador. Estudió en la Escuela de Comunicación Social de la UCV. “Soy un cazador”, dice ante quien le denomina fotógrafo o artista.

En esta muestra ha logrado capturar la esencia de una época, resultado de su trayectoria como reportero gráfico en varios medios nacionales e internacionales. No es casualidad que maneje los códigos de la fotografía con la facilidad de quien entiende el arte de transmitir un mensaje. Sobre esto, indica en uno de los textos de sala: “Claro que el periodismo te da la facultad de estar en lugares y frente a personas que de otro modo te serían inalcanzables, pero una vez ahí ya corresponde a cada uno construir un discurso, una estética”.

La composición en sala, a cargo del museógrafo Daniel Hernández, se construye a partir de una idea de vértigo que permite al espectador armar una historia, o varias, de acuerdo con su propia mirada.

“La puesta en escena –dice Hernández– tiene la intención de confrontar al público con la monumentalidad, además de generar una vertiginosidad causada por la multiplicidad de puntos de partida”.

No hay una exposición lineal ni un discurso cronológico, pero sí una narrativa, quizá apabullante, que parte de un proceso creativo.

Álvarez considera que esta exhibición en la GAN es la legitimación de su trabajo en Venezuela. “Porque no es lo mismo exponer en otro lugar que en la galería nacional de tu país”, expresa.

En la muestra hay también una intención de reflexionar sobre la técnica analógica y sobre la obra en sí misma: “Lo único que uno debe tener claro es la lealtad con su proceso creativo y con uno mismo”.

El fotógrafo hace un reconocimiento a la impresión artesanal de Aracelis Cortés, en México, y al trabajo de laboratorio, que “quizá no sea tan veloz como el digital, pero que da a la obra una calidad enorme”.