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Esso Álvarez exhibe sus ensamblajes hechos en honor a Mario Abreu

El artista, docente y fotógrafo presenta una serie de 37 obras hechas en madera y metal. Las piezas son autorreferenciales. En ellas rinde tributo al creador aragüeño y a otras figuras del mundo del arte

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Esso Álvarez es un coleccionista. Hace varios años que adquiere obras de arte y recoge objetos olvidados en jardines, en calles e incluso en autopistas. El artista y fotógrafo logró conciliar esas dos facetas de su personalidad en la muestra Postfacto, homenaje a Mario Abreu y a los otros.

La exposición tiene como eje el ensamblaje, una técnica que el fallecido artista aragüeño cultivó, además de la pintura. Álvarez halló coincidencias con Abreu en la manera de abordar los materiales, en el uso de las muñecas y, en algunos casos, en la paleta de colores usados en las obras. “En realidad esta exposición es un homenaje a varios artistas como Pablo Picasso, Modigliani, Javier Morera, Alberto Asprino, Joaquín Torres García, Armando Reverón, Oscar D’ Empaire, Claudio Perna y una larga lista de creadores que han trabajado con el objeto. La exhibición es una manera de explorar mi conexión con el arte”, dice el creador y docente.

Las piezas que muestra en el museo son desarrolladas mayormente en madera y metal. Álvarez parte de la horma de zapato, una constante que se repite en casi todas las obras. “Es un elemento que simboliza para mí la metáfora del caminante”, indica mientras supervisa el montaje de la exposición.  Un aspecto que aparece constantemente en las obras exhibidas son las alusiones a la fotografía y el fotoperiodismo, el oficio al que Álvarez se dedicó en sus inicios. Es por ello que el docente de la Universidad de las Artes integra partes de cámaras, planchas e incluso los restos de una máquina de escribir a sus obras.

Álvarez asegura que los temas existencialistas y las relaciones de pareja son parte de su búsqueda. Es por ello que tiene una sala dedicada a la mujer y al amor, en la que se pueden apreciar obras como Obsesión, que muestra a una muñeca intervenida con los colores que dominaron la paleta de Abreu. “Si la ves de frente es un maniquí, pero si la ves desde abajo te darás cuenta de que alude a la obsesión que tiene la mujer por operarse el busto”, señala. Asegura que el tema de la feminidad le interesa por su universalidad, y por ser una de las constantes del arte tanto moderno y contemporáneo de Occidente y de las culturas orientales.

En el conjunto también se destaca Cabeza de Esso (a Pablo Ruiz), hecha con un asiento de bicicleta dispuesto de una manera que recuerda a un toro. El artista explica que está inspirada en Picasso. “Este año se cumplen 70 años de su creación Cráneo de cabra, que tiene que ver con África”, indica.

Fue precisamente esa pieza la que llamó la atención del director del museo, Nelson Sánchez-Chapellín, quien originalmente estaba interesado en exhibir una serie de pinturas creadas por Álvarez. “De inmediato nos atrapó la obra que yacía en el espacio cual tótem”, escribió en el folleto que acompaña a la exposición.

Otro aspecto interesante de la muestra son los títulos de las piezas, que son metafóricos, conceptuales e incluso poéticos. Por ejemplo, Santos terrenales (a Richard Avedon) alude al carácter cuasi sagrado de los personajes que el fotógrafo captó con su cámara. En esa misma línea va la obra Sincretismo, que presenta muñecos de plástico de distintos colores, dispuestos en forma de cruz. “Soy ateo, pero he tenido que leer la Biblia. Me marca la fe que la gente profesa sobre algo que no ha podido palpar”, indica.

Las obras de Álvarez son presentadas junto a varias piezas de la colección del museo y del propio artista, entre las cuales se destacan dos lienzos pintados por Abreu en París, en 1954.