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Ensayos latinoamericanos que rompen con las tradiciones

La galería fue ampliada y ahora cuenta con un segundo piso | Foto MANUEL SARDÁ

La galería fue ampliada y ahora cuenta con un segundo piso | Foto MANUEL SARDÁ

Con la exposición colectiva Punto de quiebre la galería Artepuy reabre sus puertas, pero ahora con el nombre de Beatriz Gil

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Admirar y confrontar el arte de otras latitudes, tanto en Venezuela como fuera del país, pareciera una tarea cada vez más difícil en el escenario actual en el que acceder a las divisas o conseguir un boleto aéreo se ha convertido en una odisea. A pesar de las dificultades, algunas galerías se niegan a que el país quede aislado y hacen intentos cuesta arriba para traer propuestas de artistas foráneos.

Es el caso de Beatriz Gil Galería, conocida anteriormente como Artepuy, que emprende una nueva etapa en su trayectoria. Además del cambio de nombre y la ampliación de la sede (ahora tienen un segundo piso), ahora suma al portafolio la exhibición de propuestas de creadores latinoamericanos.

No es la intención dejar de lado el talento nacional, afirma la galerista. Por el contrario, en la primera muestra con la que emprenden este nuevo reto ponen a dialogar a un grupo de venezolanos con autores de Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Argentina, Puerto Rico y Perú.

Punto de quiebre es la exhibición curada por Lorena González, en la que participan 16 artistas que comparten temas y modos de creación en común, pero que también tienen discrepancias que los apartan y los diferencian.  

“No fue una muestra que partió de un tema particular, sino más bien un diálogo abierto. Encontré en las propuestas de los creadores nuevos mecanismos de acción que se distancian mucho de lo que era el arte latinoamericano en los años noventa. Ya no hay esa necesidad de competir con lo que hacen en Occidente. Hay un punto de quiebre. Ahora los artistas trabajan desde sus propios protocolos, desde sus zonas de acción, para manifestar inquietudes y preguntas. Hay una ruptura con las formas y los medios tradicionales de ejecución”, expresa González.

Aunque el espectador puede darle a la exposición la lectura que quiera, la curadora señala que dividió la muestra en cuatro zonas imaginarias. Una de ellas está relacionada con la distorsión de la utopía modernista de la abstracción geométrica, a cargo del guatemalteco Darío Escobar, la argentina Silvana Lacarra y los venezolanos Cipriano Martínez y Jesús Matheus.

Otro grupo tiene en común su preocupación por el cuerpo, la experiencia física, la memoria, el vínculo. Allí se encuentran las obras de los venezolanos Pietro Daprano y Pepe López con las piezas de la peruana Cecilia Paredes y la brasileña Nydia Negromonte.

La tercera zona está integrada por el brasileño Joâo Castilho, el salvadoreño Mauricio Esquivel, y las venezolanas Bernardita Rakos e Isabel Cisneros. Ellos trabajan las relaciones contemporáneas de la imagen y de la palabra a través de visuales contundentes, algunas hasta cinematográficas.

El cuarto grupo está ubicado en el segundo piso: el puertorriqueño Jason Mena, el colombiano Rodrigo Echeverri y los venezolanos Deborah Castillo y  Marcos Temoche; artistas que manifiestan o utilizan las simbologías de sus naciones para hablar de los problemas de los ciudadanos del mundo.

 

Punto de quiebre
Beatriz Gil Galería. Calle California con calle Jalisco, Las Mercedes
Inauguración: hoy, 7:00 pm
Entrada libre