• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Ensamble Gurrufío y Brasilianos vencieron las adversidades

Hamilton de Holanda

La presentación se iba a realizar en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, pero a última hora se cambió a Pdvsa La Estancia

La presentación se iba a realizar en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, pero a última hora se cambió a Pdvsa La Estancia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Toda la planificación se vino abajo. Luis Julio Toro, ahora ex flautista de Ensamble Gurrufío, anunció la novedad el viernes en su cuenta de Twitter: "Señores, por segunda vez al Gurrufío se la ponen demasiado difícil en la UCV. ¡El concierto va! Será el domingo a las 4:00 pm en La Estancia".

Un conflicto con los trabajadores de la Dirección de Cultura de la universidad ­que reclaman mejoras en su condición laboral­ obligó a cambiar el Encuentro Monumental de escenario.

De una sala acondicionada para espectáculos de gran formato, con capacidad para 2.700 espectadores aproximadamente, bajo techo y con camerinos, se pasó a una pequeña tarima, bajo un toldo blanco frente a 300 sillas plásticas.

Los músicos y sus productores saltaron el obstáculo y movieron la presentación en menos de 24 horas. Consiguieron ayuda del Ministerio de Cultura, halaron los hilos que pudieron y encontraron disponibilidad en un lugar con características radicalmente diferentes.

A las 5:15 pm comenzó una prueba de sonido. Músicos y técnicos caminaban de un lado a otro. El director Alfredo Rugeles lucía desconcertado. La escena parecía una pesadilla de Paul Desenne, el compositor de "El reto", la pieza que intentaban ensayar los músicos de la Sinfónica de Venezuela y los tenores Gilberto Bermúnez e Idwer Álvarez.

Por fin se dirigieron a la audiencia. Rugeles regresó al escenario, ahora sí con la actitud de quien está a punto de conducir una sinfonía. Luchando contra interferencias de sonido, feedbacks y llantos de bebés, se abrió camino una suite que enlaza algunas de las piezas más populares de Aldemaro Romero.

Tal como anunciaban los programas de mano, los que se suponía que entregarían en las puertas del Aula Magna de la UCV, le siguió "El reto", la obra de Desenne que musicaliza cada verso del poema Florentino y el Diablo, de Alberto Arvelo Torrealba. En los anuncios no aparecía el nombre de Luis Julio Toro y sí el del invitado especial Manuel Rojas, ahora flautista de Gurrufío.

Algunos se sentaron en el suelo. Otros lograron ubicarse en los espacios libres que encontraban. Caía la noche en Caracas cuando el barítono William Alvarado, el narrador, anunciaba la disputa cantada de Florentino (Gilberto Bermúdez) y El Diablo (Idwer Álvarez). En el cuatro estaba Miguel Siso y en el arpa, Eduardo Betancourt.

De Gurrufío sólo actuaba, hasta ese momento, el maraquero Juan Ernesto Laya.

Luego subió el cuatrista Cheo Hurtado y el contrabajista David Peña, que veía el recital desde un costado junto al gran invitado internacional: el mandolinista brasileño Hamilton de Holanda. Ensamble Gurrufío, con Rojas en la flauta, tocó "Apure en un viaje" con la potencia y la precisión de siempre.

"Gracias por la paciencia. La música venezolana se merece esto y mucho más", dijo Hurtado y presentó al nuevo integrante. Pidió además un aplauso para Toro, que no tuvo despedida: "Dijo que venía, pero no pudo.

Gracias, Luis".

Tocaron "El trabadedos" ­con trabalengua incluido­ e invitaron a De Holanda para interpretar "Desvairada", de Aníbal Augusto Sardihna, mejor conocido como Garoto. Después de una pausa, regresaron Rugeles y la Sinfónica de Venezuela para acompañar a Brasilianos, el quinteto de De Holanda que ha sido postulado a premios Grammy. Juntos tocaron "Sinfonía Monumental".

Para el postre llegó "Fuga con pajarillo", de Aldemaro Romero, que interpretó la orquesta con ambos grupos. A pesar de la dificultad que supone mover de locación un show de tal magnitud, los músicos triunfaron..