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La Embajada de México recordó a sus muertos

Una mujer de la comunidad indígena de San Juan Chamula, en el estado mexicano de Chiapas / EFE

Una mujer de la comunidad indígena de San Juan Chamula, en el estado mexicano de Chiapas / EFE

La cantante Chavela Vargas, el diplomático Jesús Puente Leyva y el escritor Carlos Fuentes fueron los sujetos de la celebración

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En México, el más allá y el acá convergen en una celebración exótica que baila y le canta a los que se han ido. Se trata del Día de los Muertos, que anoche se celebró por todo lo alto en la sede de la Embajada de México, en la urbanización Valle Arriba.

Por desgracia, este año la patria de Sor Juana Inés de la Cruz perdió varios hijos valiosos. Anoche se recordaba la trayectoria de tres grandes figuras de la cultura que trascendieron su país para ser parte fundamental de la identidad latinoamericana: el escritor Carlos Fuentes, la cantante Chavela Vargas y el diplomático Jesús Puente Leyva, muy recordado en Venezuela porque durante años fue embajador de su país aquí.

La jornada comenzó con el bello rito cantado a capella y con olor a incienso que Lucía Puente, hija de uno de los celebrados, convirtió en un perfomance de amor. "Esto era una pequeña improvisación al estilo de Michoacán, donde la gente va a las tumbas a llevarles flores y tequila. Llevamos a Venezuela en el corazón y mi padre bajará para estar entre nosotros del puro cariño que nos tiene", dijo la artista refiriéndose a la creencia que hay en su país de que en jornadas como la de anoche los que ya se han despedido del mundo, vuelven para dar un paseo.

Fidel Torres Jáuregui, encargado de asuntos consulares, tomó la palabra para recitar unas "calaveritas". Gabriela Olivo de Alba, agregada cultural, fue la maestra de la ceremonia que reunió la música mexicana con la venezolana.

Esperanza Márquez interpretó "Arráncame la vida", uno de los grandes éxitos del cantautor veracruzano Agustín Lara, y "Un mundo raro, del músico oriundo de Guanajuato José Alfredo Jiménez.

"Creo que es un buen momento para recordar a Puente Leyva porque él tomó a Venezuela como si fuera su casa y nos presentó a México", dijo Márquez, que durante el resto de la noche interpretó varios boleros y otras muestras musicales latinoamericanas.

El Octeto Académico de Caracas también amenizó la jornada al interpretar clásicos de la música mexicana como "Frenesí", compuesta por Alberto Domínguez Borrás, oriundo de Chiapas, y "La vereda tropical", escrita por el tapatío Gonzalo Curiel, pero inmortalizada por los rumberos cubanos de la década de los años cincuentas.

El Octeto también interpretó canciones centrales de la tradición venezolana y a Luis Quintero le correspondió ponerle la voz y las cuerdas al golpe de joropo llanero "Pajarillo", entre otras piezas centrales de la tradición venezolana.

Así México y Venezuela quedaron unidos a través de su música y del recuerdo de sus muertos, que es aferrarse también a un pasado común.