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Elena Medel: “He aprendido a publicar sin dinero”

La autora reconoce que todavía le conmueve la asistencia a estos eventos / Archivo

La autora reconoce que todavía le conmueve la asistencia a estos eventos / Archivo

La escritora española vino a Venezuela como uno de los invitados internacionales al 8° Festival de la Lectura Chacao. Con una editorial desde los 19 años de edad, considera que Internet es la mejor herramienta para nuevas generaciones de poetas

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Escribir poesía y tener una editorial es tarea difícil en los tiempos que corren. A esto responde la autora española Elena Medel con un positivismo realista. Para ella, el género tiene hoy más que nunca cabida en el mundo.

Invitada por la Embajada de España al 8° Festival de la Lectura Chacao, Medel participó en un recital junto con Yolanda Pantin, a quien ya había leído antes en España, y Eleonora Requena. De esta última confiesa que le impresionaron muchos sus temas. Durante su visita también ofreció un taller de edición en la Biblioteca Los Palos Grandes, dictó una conferencia sobre poetas españolas del siglo XX y dio un segundo recital junto con Horacio Warpola (México), Enrico Testa (Italia) e Igor Barreto (Venezuela).

La autora reconoce que todavía le conmueve la asistencia a estos eventos, sobre todo el interés que pueda tener el público en autores desconocidos. Considera que en Venezuela hay un respeto y un entusiasmo hacia el libro que le gustaría encontrar en España en muchas ocasiones. Agrega que esa fe por la literatura es algo que echa un poco de menos cuando vuelve a casa: “Allá hay muchos espacios y ferias que están muy bien, con muchas opciones, pero si no hay gente que vaya a escuchar o a comprar los libros no vale la pena”.

Medel nació en Córdoba en 1985 y es reconocida por el ABC Cultural como “uno de los nombres más celebrados de su generación”. Además de figurar en varias antologías, cuenta con tres obras individuales: Vacaciones (El Gaviero, 2004), Tara (DVD, 2006) y Mi primer bikini (DVD, 2002), que recibió el Premio Andalucía Joven en 2001.

Fundó la editorial La Bella Varsovia cuando todavía era estudiante. Tenía 19 años de edad. Decidió entrar a ese mundo por una muy personal necesidad de compartir con otros lo que leía: “Me ocurría que a veces esos libros estaban inéditos, así que empecé a publicarlos”.

En su trabajo ha encontrado que Internet le da una gran ventaja porque le ha permitido conocer a escritores, jóvenes especialmente, que publican a través de revistas digitales, blogs o en las redes sociales.

“Hay casi una grieta entre lo que se escribe en América Latina y lo que se escribe en España. Y me parece que tiene que ver con que lo que se publica aquí no se lleva para allá y viceversa. Sin embargo, creo que Internet salva un poco esas distancias”. Sin embargo, Medel consigue que siempre habrá una fundamental herramienta unificadora en la poesía hispanoamericana: “La palabra, que al final es la misma porque es el mismo idioma”.

Lectora de venezolanos como Eugenio Montejo, Igor Barreto, Yolanda Pantin y Rafael Cadenas, la andaluza vino a Venezuela con la disposición de conseguir proyectos editoriales afines al suyo y de conocer cuáles son las nuevas voces de la poesía en el país. Su objetivo en viajes como este es el de llevarse ideas inspiradoras para su editorial. La Bella Varsovia, además, otorga anualmente el Premio de Poesía Joven Pablo García Baena, que este año abrió la posibilidad de inscripciones por Internet, lo que parece haber llamado la atención de nuevos poetas latinoamericanos.

Con 12 años en el mundo editorial, ha sabido manejarse siempre en tiempos de crisis. “He aprendido a publicar sin dinero. Nunca he tenido grandes presupuestos, ni conseguí ninguna de las ayudas que daba el gobierno durante la bonanza económica española, así que siempre he dependido de mí. Entonces, la editorial salía de mis ahorros y publicaba cuando tenía dinero”. Algo que comparte con muchos de los proyectos editoriales que hoy existen en Venezuela a pesar de la crisis y que considera como fundamentales para apoyar la supervivencia de la poesía.

“La labor editorial es algo necesario, más aún en estos tiempos”, afirma. De igual manera asegura que, de todos los géneros literarios, la poesía es la que menos vende, por lo que siempre ha sabido mantenerse con bajos presupuestos. Así que, para ella, publicar y escribir poesía se hace desde la generosidad más que desde el lucro: “El comprador/lector de poesía es muy fiel, es alguien que a lo mejor va a seguir comprando aunque no tenga tanto dinero, así que se trata más de esa necesidad de compartir lo que te entusiasma”.

Medel cuenta además que la poesía tiene la ventaja de ser tan minoritaria que otorga a los escritores la enorme libertad para tratar cualquier tema “y de manera evidente”. Ante esto, indica que el género es fundamental en estos tiempos de crisis: “Tenemos un papel muy secundario, pero precisamente por eso tenemos la posibilidad de hacer que nuestras palabras importen. Yo no sé si la poesía va a cambiar el mundo, pero sí que puede ir sumando muchos pequeños cambios”.

Al hablar de crisis recuerda a la española Ángela Figuera Aymerich, autora de “El cielo”, que reprochaba a los demás poetas por no enfrentarse a la situación de entonces –la España de la posguerra, pobre e injusta–. Ella decía: “Cómo podéis estar hablando de las flores, del cielo, de los pájaros, cuando tenéis esto delante… Me encantaría ver las cosas bellas que vosotros veis, pero no puedo”. En esas palabras encuentra Medel cuál debe ser la actitud del poeta.