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Eduardo Méndez: “Nunca hemos apoyado a ningún gobierno públicamente”

Eduardo Méndez es el director ejecutivo del sistema de orquestas | Foto Manuel Sardá

Eduardo Méndez es el director ejecutivo del sistema de orquestas | Foto Manuel Sardá

Venezuela espera convertirse en eje suplidor de instrumentos para toda Latinoamérica muy pronto, cuando se concrete el proyecto de la fábrica

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El sistema de orquestas está de cumpleaños. Eduardo Méndez, director ejecutivo de la institución, asumió las funciones administrativas que ejercía el maestro José Antonio Abreu. Es uno de sus sucesores, junto con Gustavo Dudamel, quien es la cabeza artística de este proyecto social.

—¿Cómo está la salud del maestro Abreu?
—Se encuentra en recuperación. Tiene problemas de movilidad porque los músculos se le fueron atrofiando por el tiempo que estuvo en cama en diciembre. Viene arrastrando las consecuencias del principio de hidrocefalia que sufrió hace cinco años, que se le controló con una válvula en la cabeza. Está de reposo. El chequeo que se hizo en Boston fue para pedir una segunda opinión. 

—¿Quién será su sucesor?
—Yo soy la cara administrativa. Desde hace un año se estableció una junta directiva. En lo artístico y musical, nuestra máxima autoridad es Gustavo Dudamel. 

—¿Y cuál es el papel de Jesse Chacón en la directiva?
—Es un miembro más. 

—¿Por qué se interesó en formar parte?
—Siempre estuvo cercano a la institución. Apoyó varios proyectos, quizás eso le sirvió de motivación. Siempre asistía a los conciertos y las actividades de la fundación.

—¿Está preparada la institución para alcanzar la meta de abarcar a un millón de niños?
—Complicaciones siempre hay. No somos perfectos. En los últimos años los jóvenes han afrontando el liderazgo, se han convertido en maestros y trabajan en la captación de nuevos muchachos. Luego, además de los maestros deben conjugarse los espacios. Hemos ideado varios mecanismos, como la creación de módulos, que son espacios alrededor de los núcleos para la incorporación de más niños. 

—¿Hay suficientes instrumentos para atender a 623.000 niños?
—La fábrica de los instrumentos todavía no está funcionando. Está cerca. No todos los instrumentos serán de China, pero este país servirá de eje fundamental para las líneas de producción. Francia, Alemania y otros también participan. La idea es que Venezuela se convierta en un ente suplidor de instrumentos para toda la región. 

—¿Y mientras eso ocurre?
—Se compran los instrumentos. Es un hecho que ningún país del mundo requiere tantos como Venezuela. Actualmente, hay muchos niños que se turnan los instrumentos, pero tienen la ilusión de tener el suyo propio. Pero la dinámica es difícil de atender. Al tiempo que compramos tres mil violines, ingresan 20 mil chamos al sistema. Los fabricantes no se dan abasto porque es una cantidad importante. El reto está en lograr la incorporación, obtener los instrumentos, tener los espacios y que los maestros que enseñen. 

—¿Cómo se plantean el presupuesto en un país en crisis económica?
—Todos los años tenemos retos. Los viajes internacionales se planifican con mucha anticipación. Tenemos una conformación mixta del presupuesto, con gran apoyo de parte del Estado. Existe un gran apoyo del Ejecutivo nacional que quedó evidenciado el fin de semana con la presencia del presidente en el concierto aniversario.

—¿Se sostendría un proyecto como el sistema de orquestas sin el apoyo del Estado?
—Sería difícil. No se puede negar que el Estado venezolano es el principal financista de los recursos para este proyecto. Ha sido la esencia, una política de Estado. También se ha sostenido por el aporte de muchos entes privados, gobiernos de otros países, embajadas, empresas. 

—¿Existe un costo político? ¿Se han visto en la obligación de apoyar a los gobiernos de turno?
—Nunca hemos apoyado a ningún gobierno públicamente. Ni antes ni ahora. Seguimos haciendo nuestro trabajo. Creo que, por el contrario, todos nos han respaldado, tanto este gobierno como los anteriores. Unos más que otros. 

—De haber cambio de gobierno, ¿el proyecto seguirá funcionando igual?
—Sí. Por algo tenemos el lema de “40 años tocando la fibra de un país”. El sistema de orquestas es una institución que está en la conciencia de todos los venezolanos. Continuará como política de Estado.

—Algunos de los profesores han emigrado por la situación del país. ¿Cómo les ha afectado esto?
—Los que se han ido son una porción ínfima. Este proyecto tiene características propias. Dejarlo es casi imposible. Tengo 31 años en el sistema, ingresé desde muy pequeño, a los cinco años. No concibo mi vida sin estar involucrado con este movimiento. Te formas como ser social, quieres a los demás y le quieres retribuir lo que aprendiste. 

—¿La música es suficiente ante la crisis palpable?
—Seguimos haciendo música. Ante las situaciones difíciles, como la inseguridad, aquí nos mantenemos tocando y luchando.

—¿Cómo asumieron las críticas cuando no suspendieron los conciertos el 12 de febrero del año pasado?
—Críticas siempre hay. El esquema político siempre va a estar a flor de piel. La gente tiene sus interpretaciones. Era nuestro aniversario, hicimos un evento privado con la Orquesta de Lara. Nunca lo consideramos como una falta. El evento de Cristian Vásquez estaba agendado. Así como se nos critica, no veo a esa misma gente opinando cuando uno hace algo bueno. 

—No se han dejado de reconocer los logros del proyecto. Sin embargo, se critica que una figura como Gustavo Dudamel no se manifieste sobre ciertos hechos
—Nuestro único pronunciamiento es seguir trabajando. Haciendo el trabajo arduamente, esa es nuestra manera. En noviembre nos dijeron que cambiáramos la gira de Londres por el artículo que publicó The Guardian. No lo hicimos y todos los conciertos estuvieron llenos. El sistema tiene un plan y se realiza porque es nuestro trabajo. 

—¿Afectó en la imagen de la institución ese artículo firmado por Geoff Baker?
—No hubo ningún problema. Lo consideramos sin base. Así como dice que estuvo un año aquí, no revela ningún nombre, solo hace mención al día que pasó con nosotros. Está completamente fuera de orden. Más bien invito a todo el que quiera venir y pasarse un año acá, porque no hay nada que ocultar. 

—¿Se han flexibilizado con las críticas?
—Esta institución es dinámica, estamos siempre en constante transformación. Si se percibió que no estaba abierta a las críticas, debo decir que no es así, todo lo contrario. No solo desde el punto de vista musical sino en todos los aspectos. En 40 años hemos aprendido de nuestros errores.

—¿Cuáles son las giras de las orquestas de este año?
—Tenemos una importante residencia musical en Milán, entre julio y agosto. Ninguna orquesta hasta ahora ha tocado en el foso del Teatro de La Scala. En esta oportunidad, invitaron a la Sinfónica Simón Bolívar para que interprete La Boheme, junto a Gustavo Dudamel. Es una noticia importante, incluso para ellos. En noviembre la Sinfónica Teresa Carreño irá por primera vez a Asia, visitarán China, Corea del Sur y Japón. En Colombia se realizará el ciclo Beethoven, con la Orquesta Binacional, donde también dirigirá Gustavo Dudamel.