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Eduardo Lalo: Me siento cercano a Piglia y a Bolaño

“La novela como género es técnica, porque tiene que dar una impresión de realidad y, sobre todo, de tiempo”, dice Lalo | FOTO EFE

“La novela como género es técnica, porque tiene que dar una impresión de realidad y, sobre todo, de tiempo”, dice Lalo | FOTO EFE

El puertorriqueño está en Caracas esta semana para recibir el Premio Rómulo Gallegos

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Eduardo Lalo se define como un escritor transgenérico. Pocas veces surgen las anécdotas de sus libros con claridad y debe trabajarlos por años antes de saber si prefiere la ficción o el ensayo para decantar sus ideas. Aun con esa decisión tomada, pocas veces un escrito suyo puede ser clasificado dentro de un solo género; con frecuencia pertenecen a muchos. Por ejemplo, ahora trabaja en un ensayo fotográfico cuyo punto de partida es una crítica a la máxima de Henri Cartier-Bresson, para quien una imagen tenía que contestar las preguntas qué, cómo, cuándo, dónde y por qué.

El autor nacido en Puerto Rico en 1960 está en Caracas hasta el sábado para recibir el Premio Rómulo Gallegos por Simone, que sí es una novela típica: narra la historia de amor entre un escritor y una obrera de un restaurante chino. El galardón –dice– es una oportunidad para que el resto del mundo hispanohablante conozca la literatura de su país. Por lo pronto, gracias a él lo felicitó el secretario de Estado de Puerto Rico y le aseguró su participación en la inauguración de la Feria del Libro de Perú –dedicada este año a la isla–, y también lo invitaron por primera vez al Festival de la Palabra, el encuentro literario más visible del Estado Libre Asociado.

Consultado sobre a qué ganadores del Premio Rómulo Gallegos se siente próximo, Lalo menciona a Ricardo Piglia (2010) y Roberto Bolaño (1999), pero aclara que más que los escritores le interesan las obras y, aún más que éstas, los gestos de escritura: “Escribir significa también una ética. Uno escribe desde ciertas posturas, no necesariamente las políticas. No soy un autor pop ni me interesa serlo, mi compromiso es con la página y con la tradición de la literatura que va desde la epopeya de Gilgamesh hasta ahora”.  

–En Simone se refiere a la inmigración china. ¿Es una realidad de Puerto Rico o una herramienta para hablar de la invisibilidad?

–En cualquier pueblo o ciudad puertorriqueña son frecuentes los restaurantes chinos y esa comunidad está concentrada allí y es puertorriqueña también, aunque sea muy cerrada. Ser chino allí es llevar esa invisibilidad a un extremo todavía mayor. En el caso de Li Chao, mi protagonista, su historia es extrema.

–También hay una segunda invisibilidad en la novela: la del escritor, que es también el narrador y el protagonista, un poco cínico ante las leyes del mercado editorial. ¿Qué tiene el personaje de usted?

–La novela es un género de exploración autobiográfica, pero no soy el narrador, aunque allí están mis preocupaciones y mis posicionamientos. Es todo una fabulación: si yo quisiera hablar de mis posiciones escribiría un ensayo. La novela como género es técnica, porque tiene que dar una impresión de realidad y, sobre todo, de tiempo. Ese es uno de sus puntos débiles: que uno tiene que escribir a veces diez páginas para que pase el tiempo, mientras que en el ensayo te evitas eso.

–También es artista. ¿Cómo teje las vocaciones estéticas de la literatura y de la plástica?

–Mi primer amor fue la literatura, pero por circunstancias de la vida acabé siendo también pintor, escultor, autor de instalaciones y fotógrafo. He tenido más de 12 individuales y participado en múltiples colectivas. Pero en la última década he tenido una presencia muy limitada en las galerías, en parte por frustración y en parte porque comencé a hacer libros, que son una pequeña exposición en la que puedo controlarlo todo. Tres de mis libros son una reformulación de libros de artista.

 

Entrega del Premio Rómulo Gallegos

Mañana, 7:00 pm

Auditorio del Celarg, avenida Luis Roche, Altamira