• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Edicson Ruiz: “Cada día estoy más seguro de lo que hago”

“Las oportunidades siempre han estado ahí, igual para todos (…) La diferencia la hacemos nosotros”, dijo Ruiz

“Las oportunidades siempre han estado ahí, igual para todos (…) La diferencia la hacemos nosotros”, dijo Ruiz

El integrante de la Filarmónica de Berlín inició su formación a los 11 años en el sistema de orquestas. En los próximos meses se presentará en Italia, Alemania y Taiwán

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Son por lo menos 70 conciertos al año los que ofrece Edicson Ruiz. Pero su agenda no lo agota; al contrario, dice que le hace pensar en lo rápido que transcurre el tiempo y le recuerda que no debe dejar las cosas importantes para mañana.


En sus ratos libres, duerme; pero cuando se encuentra con sus colegas venezolanos le gusta echar cuentos de la niñez y jugar playstation. “Es simplemente compartir cosas valiosas que uno se encuentra en esta carrera y que otros llaman vida”, expresa el contrabajista que a los 30 años de edad ostenta una importante lista de éxitos.

A los 11 años comenzó su formación en el sistema que fundó José Antonio Abreu. Cuatro años después ganó el Concurso Internacional de Contrabajistas de Indianápolis y en 2001 se convirtió en el becario más joven de la Academia Orquestal de la Filarmónica de Berlín. Al año siguiente, el músico que se ha presentado en escenarios de Berlín, Tokio, Madrid, Nueva York y Zurich recibió la Orden José Félix Ribas. 2016 no será distinto.

Comenzó enero como jefe de fila en calidad de invitado de la Sinfónica de Londres, bajo la batuta de sir Simon Rattle. Y volverá a tocar con esta orquesta en febrero. Luego se presentará en Italia, Suiza, Alemania y Portugal. Estará también en Luxemburgo y Taiwán. Además, realizará grabaciones como solista. 

Pero antes de todo esto, cuando era niño, Edicson Ruiz hizo natación, practicó kárate y béisbol, formó parte de una coral y tomó clases de cerámica. Acompañó a su mamá a vender materias primas para panadería y luego productos de limpieza. Y cuando ella quedó desempleada y comenzó a trabajar como taxista, él cobraba las carreras. “Era lo que más me gustaba”, recuerda quien hoy es miembro de la Filarmónica de Berlín. 

—Entre los directores de orquesta con los que ha trabajado, ¿cómo describe a sir Simon Rattle?
—Es sin duda uno de los más versátiles que siguen con vida. Su repertorio es prácticamente innumerable y 70%, como mínimo, lo hace de memoria. Lo que más recuerdo de él es su simpatía inagotable, lo abierto que es con su público, con sus músicos, además de su inteligencia brillante.

—¿Qué diferencia a las orquestas venezolanas de otras también importantes en el mundo?
—Las orquestas venezolanas sienten lo que tocan, por eso el público que las escucha termina a sus pies. El mensaje que transmiten a través de la música es directo, honesto. Las europeas sienten con la cabeza y lo que las hace extraordinarias es el hecho de que basan sus ejecuciones en la disciplina casi robótica de las dinámicas.

—Músicos importantes han asumido una posición neutral frente al proceso político y social que vive el país, por lo que han tenido no pocos detractores. ¿Cuál debe ser la actitud del artista?
—Los músicos vivimos en otro mundo. El ámbito artístico nos absorbe porque te transporta a una realidad paralela, muy lejana de la terrenal. Personalmente esa concentración hace que me pase por alto algunas noticias, pero al instante que asomo mi nariz al mundo exterior me resulta verdaderamente escalofriante cómo se mueve nuestro entorno.

—En comparación con sus inicios, ¿se han abierto más oportunidades para los jóvenes músicos?
—Las oportunidades siempre han estado ahí, igual para todos. Y siguen estando. La diferencia la hace cada uno de nosotros, tomándolas o dejándolas pasar.

—Después de tantos años viviendo fuera del país, ¿qué conserva de Venezuela?
—La calidez humana del venezolano, su sonrisa, las mañanas, los hábitos caseros, las arepas, los plátanos, pero sobre todo su fuerza indomable que deja claro de qué estamos hechos y para qué hemos venido. 

—¿Qué ha sido lo más trascendental en sus años de aprendizaje?
—La convicción de que lo que realmente importa no es cuán famoso seas, cuánto dinero consigas ni dónde trabajes, sino saber que lo que haces te hará una mejor persona.

—Su vida ha estado llena de logros, ¿le teme a algo en lo profesional?
—En realidad cada día estoy más seguro de lo que hago y lo disfruto más.

—¿Qué le falta por lograr?
—Llegar contento a la vejez, pleno y sin tristezas desgarradoras.