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Edgar Moreno revela el tesoro fotográfico de El Tablazo

La muestra está integrada por 33 fotos analógicas trabajadas con la técnica del virajeLas gráficas forman parte de un libro publicado en 2008 | Foto ERNESTO MORGADO

La muestra está integrada por 33 fotos analógicas trabajadas con la técnica del virajeLas gráficas forman parte de un libro publicado en 2008 | Foto ERNESTO MORGADO

Salinas, pescadores y aparecidos integran el arsenal de imágenes que el creador captó en los ochenta

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Cuando Edgar Moreno regresó de Nuevo México, donde había estudiado Artes Visuales, se encontró con una Caracas muy aburrida. Corrían los años ochenta y el fotógrafo, dibujante, grabadista y músico decidió marcharse con su novia a un caserío llamado Bella Vista La Candelaria que no aparecía en los mapas. Se fue en busca de aventura y la encontró.

Durante los tres años que recorrió la bahía de El Tablazo, en el estado Zulia, le tocó pescar mantarrayas, bagres y tiburones de hasta cien kilos, experimentar un naufragio, buscar tesoros enterrados y convivir con espíritus. Cuando regresó ya habían transcurrido 20 años y ya nada era lo mismo, pero le quedaba un arsenal de imágenes analógicas de esos primeros encuentros. Más de 30 de ellas integran la muestra Edgar Moreno, El Posón y la mesita que camina, basada en el libro homónimo, publicado en 2008.

Lo primero que dice Moreno acerca de la fotografía es que sigue siendo un arte y una técnica muy ligada al tiempo. Puede madurar un negativo durante años antes de llevarlo al laboratorio de revelado. Algo similar le ocurrió con los paisajes, retratos y escenas cotidianas de pesca y salinas que captó en esta zona. Las historias de fantasmas, brujas, espíritus, luces fatuas y aparecidos que revelan la existencia de posibles cofres repletos de morocotas de oro enterrados bajo la tierra que corrían de boca en boca también salen reflejadas en su trabajo. A fin de cuentas, formaban parte de su tradición familiar. “Pertenezco a una familia de marineros y cuenteros. Lo bello de la fotografía es que es imagen latente. A veces dejo cosas guardadas y las revelo tiempo después. Por eso las técnicas modernas no permiten lograr esto”, asegura.

Moreno cuenta que él y su pareja de la época llegaron de noche a una "casa posesa", donde había espíritus. Había permanecido cerrada con las ventanas selladas con madera, como en las películas, durante ocho años. “La cuidaba un señor grandísimo que parecía un fantasma. Nos instalamos y la primera noche a mi novia la atacaron los fantasmas. Ella es simbolista, estudió mucho arte medieval, secretos de catedrales, exorcismo y sabía cómo desprenderse de este rollo. La casa tenía un secreto: tenía un cofre enterrado. En realidad el verdadero tesoro que me quedó de esos tres años fueron estas fotos”, dice.

Las imágenes presentadas por Moreno tienen halos dorados y grises. Es un efecto que logra al emplear papeles usados o que han sido previamente expuestos a toques de luz. La técnica se llama viraje. “Yo practico un arte pobre, y el papel mientras más viejo y más velado permite aprovechar mejor la plata disuelta. Lo más hermoso es que el efecto se forma debajo del papel, no por encima”.

Josefina Núñez, curadora de la muestra, destaca el vínculo de Moreno con la tradición paisajista de la pintura venezolana de la primera mitad del siglo XX. No es una referencia intencional, asegura el artista, para quien el dibujo y el grabado están más presentes en su obra, en la manera de presentar las ramas y los árboles, que el propio discurso pictórico. “Me encanta transgredir la imagen, la propia mirada”.

Núñez asegura que el ensayo fotográfico que presenta Moreno se basa en la convivencia con la gente del pueblo y sus escenarios, tanto exteriores como privados. “La tarea se inicia con una comprensión afectiva que le permite acercarse a lo visible con la absoluta confianza de que en la foto aparecerá lo invisible, aquello que no se ve hasta el revelado. El ojo no sabe, no ve lo que tiene delante”.


Edgar Moreno, El Posón y la mesita que camina

Inauguración: mañana, 11:00 am

La Ventana Artkao, Centro de Arte Los Galpones, avenida Ávila con Octava Transversal, Los Chorros

Horario: martes a sábado de 11:00 am a 7:00 pm; domingo de 11:00 am a 4:00 pm

Entrada libre