• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Edgar González: “El museo está abierto para debatir”

Edgar Gonzalez, presidente de la Fundacion Museos Nacionales / Leonardo Guzmán

Edgar Gonzalez, presidente de la Fundacion Museos Nacionales / Leonardo Guzmán

El presidente de la Fundación Museos Nacionales señala que el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas celebrará las cuatro décadas de su inauguración con una colectiva y el regreso de la obra Odalisca con pantalón rojo de Henri Matisse

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Con tres meses como presidente de la Fundación MuseosNacionales, Edgar González dice que se esfuerza para diseñar las líneas de trabajo a seguir durante 2014. Este año comienza con el festejo por los 40 años del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, inaugurado durante el primer período de Rafael Caldera.

El jueves se cumplió el aniversario, pero las actividades celebratorias se extenderán durante los próximos meses y serán promovidas por el recién designado director de la institución, el artista plástico Daniel Briceño. González indica que tienen pautada la exposición 40 x 40, para la que invitan a los creadores a reinterpretar visiones de la modernidad a partir de proyectos multimedia.

“Tenemos también programada para septiembre una exhibición de la colección del MACC. Vamos a sacarla para aquellos que han especulado un poco con la idea de que se han perdido piezas. Queremos hacer una relectura sobre la resignificación de los conceptos de la modernidad y lo contemporáneo. Hemos sentido que la lectura del arte contemporáneo y moderno –que es básicamente gran parte de la colección que custodia este museo– tiene unas visiones muy eurocentristas y queremos llevarla a la visión venezolana. ¿Qué aporta el artista nacional que tiene una relación con creadores europeos, norteamericanos, asiáticos? Mostraremos obras de Botero, de Picasso y de Henry Moore, entre otros”, señala González.

El también director del Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez agrega que se organizará un concierto de jóvenes contemporáneos, en el que interactuarán propuestas de performances con intervenciones del espacio.

“Para nosotros es sumamente importante que los artistas y el público estén en los espacios. Los museos son seres vivos.  Invitamos a todas esas personas que de una u otra forma se han distanciado de las instituciones –que lamentablemente no vienen y que siempre están criticando las gestiones que se hacen en los proyectos museológicos del país– a que se acerquen, a que vean cómo las colecciones continúan y que las obras están en su lugar. Dentro de la programación también enfatizaremos en la formación. El MACC va a reabrir sus talleres, como el de cerámica, que fue emblemático”, añade.

—Durante tres décadas la labor de Sofía Imber dentro del museo fue reconocida no solo en el país sino internacionalmente, gracias a la continuidad en los programas y al desarrollo de las líneas de investigación. En los últimos 13 años, por el contrario, ha habido una alta rotación de directivos y esas actividades se han visto interrumpidas. ¿Cómo evitar que eso siga sucediendo?
—Esta nueva gestión ha contemplado esas ideas. Debe haber un director que permanezca en el tiempo y que refuerce la imagen de la institución, siempre pensando en el museo que queremos tener, en el que los venezolanos están construyendo. El origen del MACC todos lo conocemos: existe gracias a la figura de Sofía Imber, que lo mantuvo durante tanto tiempo. Tenemos que recordar que en el momento en que se fundó el museo estaba dentro de un espacio arquitectónico, urbanístico, como Parque Central, que recién se inauguraba. Con el tiempo, con la característica propia de una infraestructura monumental, se ha deteriorado y la institución no ha permanecido aislada de esa realidad. Es un compromiso del Ministerio de Cultura rescatar los espacios. Se ha venido desarrollando un plan, no solo de la infraestructura, sino también de todo el tema de la colección, que es importante. Se está reforzando la investigación. Viene un programa de proyectos museológicos de infraestructura y de la formación de los equipos de trabajo. La figura del nuevo director del MACC, el artista plástico Daniel Briceño, es una estrategia gerencial que se está implantando en el museo porque un creador ve la institución desde otro punto de vista, gracias a su sensibilidad.

—¿Cómo será la política de adquisición de obras en esta nueva gestión?
—El comité de adquisiciones siempre ha continuado con esa labor, el problema es que siempre ha estado la nostalgia. Las piezas que se pudieron adquirir en algún momento por vía de donación o de compra no podrían haberse adquirido ahora, cuando la realidad internacional es otra. Nos hemos centrado en llenar los vacíos que hay en las colecciones con respecto a los artistas nacionales porque la función de un museo es también ver el desarrollo de las artes en su propio país. Se seguirán haciendo adquisiciones. Cada museo tiene su perfil y se están reforzando. Por ejemplo, el Museo de Bellas Artes continuará desarrollando proyectos expositivos relacionados con la lectura del arte en el mundo, la Galería de Arte Nacional seguirá la reflexión sobre los grandes maestros del arte nacional y el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez lo hará con el diseño venezolano, conjuntamente con las artes gráficas. Cada institución es un capítulo de la museología venezolana.

—Los especialistas en arte y creadores piden la autonomía de cada museo. ¿Eso se lograría con esa visión?
—Los museos siempre han tenido una autonomía. La Fundación Museos Nacionales se creó en 2005 como una institución que diseña las líneas museológicas del país, que forma parte del Ministerio de Cultura. Está integrada por 14 museos, 9 en Caracas y el resto en el interior. Lo que busca es cómo articular desde la visión territorial. También apoyamos aquellos museos que no forman parte de la fundación, que son cerca de 300. Estudiamos cómo el museo puede convivir con todos estos procesos de transformación en el país sin olvidar la rigurosidad que tienen los procesos museológicos. Hace falta un voto de confianza hacia la institución de los museos. Cada momento histórico que ha vivido el MACC ha permitido avanzar, desarrollar, pero no podemos seguir viviendo del pasado. Tenemos que centrarnos en el futuro.

—Así como el país, los museos también están polarizados. ¿Cómo es posible evitar esa situación?
—En este momento se está dando una gran apertura a todos los integrantes de la colección colectiva. Por eso tenemos que ir a esa visión del museo y la venezolanidad, sin caer en estereotipos que los utilizan para arremeter. A cada quien se le respeta su visión política, no podemos olvidar que las colecciones son de todos los venezolanos.

—Muchos artistas denuncian que se les han cerrado las puertas de los museos por tener una posición contraria a la del gobierno. ¿Qué tiene que decir al respecto?
—Eso es totalmente mentira. Lo refutamos. Aquí se han hecho exposiciones en las que han participado. Creo que lo que pasa es que ellos mismos se han segmentado, han creado su propia visión de lo que está ocurriendo en el país. La muestra de Gego que se organizó en 2012 reunió figuras emblemáticas que se unieron al discurso expositivo. Quienes quieran participar serán siempre bienvenidos.

—¿Es una invitación al diálogo?
—Invitamos al diálogo, al consenso crítico y a que vean qué aporte pueden brindar como artistas dentro de la comunicación comunitaria a partir del museo. Que piensen en la institución como elemento de transformación o de aporte social para la educación. Allí es donde los artistas, a través de sus procesos creativos, pueden ayudar a contar los desarrollos de sus experiencias. El museo está abierto para debatir. El arte será y seguirá siendo el elemento crítico, irreverente, de visiones compartidas.

—El país está a la expectativa con el regreso de la pieza Odalisca con pantalón rojo de Matisse. Se esperaba a finales de año, pero no llegó. ¿En qué estatus se encuentra el proceso de repatriación de la obra?
—Ha sido un proceso largo pero exitoso, porque pocas obras hurtadas se logran recuperar en el mundo. Para nosotros, recibirla durante la celebración de los 40 años del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas es un júbilo. Se va a realizar una gran exposición con objetos y documentos que surgen también del proceso de investigación. Tendremos una publicación especial sobre el reconocimiento de copias y originales, con un festival dedicado al tema de lo oriental. Esto despertará reflexiones nacionales y el estudio de la pieza. Esperamos que la Cancillería nos dé la fecha exacta para hacerlo público. Está confirmado todo lo que corresponde al traslado, quiénes van a recibir el lienzo y el acompañamiento que se hace en un acto de esas características.

—¿En qué estado se halla la obra?
—No ha sido restaurada, está en perfecto estado. Lo único que hizo la especialista en Matisse, Wanda de Guébriant, fue verificar su autenticidad. Queremos recibirla con todos los honores, es la única Odalisca que existe en América Latina y es una de las joyas de la colección del MACC. El espacio donde se va a exhibir está determinado. Todo está listo para su regreso.