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Dudamel rindió homenaje a Claudio Abbado en París

Dudamel honró la memoria del maestro Abbado con su visión “descabellada” de la obra del compositor francés | CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR

Dudamel honró la memoria del maestro Abbado con su visión “descabellada” de la obra del compositor francés | CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR

La presentación requirió una orquesta principal, 4 bandas externas y un coro de más de 200 voces  

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El Réquiem que Gustavo Dudamel dirigió ayer en la catedral de Notre Dame, al frente de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, la Filarmónica de Radio France y dos corales –la de Radio France y la Maitrise de Notre Dame–, un concierto que estuvo dedicado al maestro italiano Claudio Abbado, quien falleció el lunes en Bolonia, a los 80 años de edad.

La presentación de dimensiones monumentales, tanto por el lugar elegido como por el número de intérpretes y su nivel internacional, fue transmitida en vivo y en directo por Internet.

El barquisimetano, quien justamente inauguraría en París una gira con la Sinfónica Simón Bolívar cuando se conoció la noticia de la muerte de Abbado, había dirigido juntas a las dos agrupaciones principales anteriormente.

“Lamentablemente hoy es un día muy triste para nosotros y creo que para el mundo de la música clásica también lo es”, dijo Dudamel en el corazón de la catedral parisina al referirse a la desaparición física de “nuestro amado maestro Abaddo”.

“Era una figura muy próxima al Sistema, a la Orquesta Simón Bolívar y a mí, por supuesto. Ha fallecido y vamos a dedicarle este Réquiem”, añadió el titular de la Filarmónica de Los Ángeles. “Para mí, Claudio Abbado será siempre parte de ese excelso grupo de genios en la historia del arte”, expresó.

Los parisinos fueron testigos de un Réquiem “descabellado”, en el que Dudamel apostó por una interpretación atrevida. La obra, escrita por el francés Hector Berlioz en 1837, requirió una orquesta principal, 4 bandas externas, un coro de más de 200 voces, 10 timbales, 10 pares de platillos, 12 cornos y 4 tubas.

“Berlioz es un compositor muy contrastante; y los contrastes, cuando son expuestos de esa forma como él los propuso, tienen que ser llevados realmente a los extremos. Él fue un compositor de extremos. Cuando ves la opulencia de la orquestación del Réquiem te das cuenta de que no escatimaba en nada. Para mí, siempre ha sido importante mostrar esos extremos, porque hay una particularidad en la concepción de su música. No es una música grotesca, como piensan algunos. Es la majestuosa obra de un compositor. Por eso, mi visión de Berlioz es un tanto descabellada”, aseguró el maestro venezolano.



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