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Dudamel y la sinfónica mostraron dos caras en el Royal Opera House de Mascate

Gustavo Dudamel y la Sinfónica Simón Bolívar interpretaron un repertorio totalmente concentrado en Piotr Ilich Tchaikovsky en el Royal Opera House de Mascate/ Cortesía

Gustavo Dudamel y la Sinfónica Simón Bolívar interpretaron un repertorio totalmente concentrado en Piotr Ilich Tchaikovsky en el Royal Opera House de Mascate/ Cortesía

Interpretaron un repertorio totalmente concentrado en iotr Ilich Tchaikovsky en el Royal Opera House de Mascate

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Ayer Gustavo Dudamel y la Sinfónica Simón Bolívar interpretaron un repertorio totalmente concentrado en Piotr Ilich Tchaikovsky en el Royal Opera House de Mascate. Pero esta noche volvieron a viejas andanzas: para los bises, lucieron chaquetas tricolores que al final lanzaron al público, y tocaron el “Mambo" de Leonard Bernstein, el "Malambo" de la suite Estancia de Alberto Ginastera y el himno venezolano no oficial: el "Alma llanera".

El sábado representa el fin de la semana para los omaníes. Por eso el teatro ofrece ese día un programa llamado Family Concerts. Son citas que se celebran más temprano y cuyas entradas tienen un precio de aproximadamente 5 dólares. Hoy, a diferencia del primer concierto que ofrecieron los artistas venezolanos en esa sala, asistieron muchos niños y familias completas.

Dudamel, que fue aplaudido desde que salió al escenario, ofreció unas palabras: "Estamos muy contentos de estar aquí. Nuestro país está muy lejos (casi 13.000 kilómetros). Igual nos alegra ver a algunos venezolanos por acá. Nos encanta compartir el poder que tiene la música".

El barquisimetano, director titular de la Filarmónica de Los Ángeles, explicó el programa. Anunció que tocarían algo de Tchaikovsky y un par de sorpresas. Y dijo que abordarían la 5° sinfonía de Ludwing van Beethoven, la primera que sonó. "Vamos a tocarla, que es lo que nos gusta. Explicar estas obras maestras puede ser aburrido", dijo a modo de broma.

Una vez que cumplieron con el par de clásicos mencionados, uno del ruso y otro del alemán, llegó el momento de la latinidad, para el que se sumaron percusionistas y trompetistas.  En el Danzón N° 2 de Arturo Márquez, Dudamel bailó con la pieza. Una vez que interpretaron la obra del mexicano, fueron apagadas las luces del teatro. Cuando las encendieron, los músicos lucían las chaquetas, el cotillón de la noche. Allí terminó el concierto solemne y comenzó la fiesta.