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Drogas: entre la risa y el drama

“Indagamos en el mundo emocional, físico e intelectual del intérprete. Si un actor en tiene algo que decir en el escenario, no necesitamos tanta parafernalia para transmitirlo”. DIMAS GONZÁLEZ, DIRECTOR | Foto Leonardo Noguera

“Indagamos en el mundo emocional, físico e intelectual del intérprete. Si un actor en tiene algo que decir en el escenario, no necesitamos tanta parafernalia para transmitirlo”. DIMAS GONZÁLEZ, DIRECTOR | Foto Leonardo Noguera

El Teatro Itinerante de Venezuela presenta Volando sin alas, la historia de una joven que se ve envuelta en un mundo de adicciones y resalta la importancia de los valores y la familia

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Tres actores juegan a contar una historia real, cruda y seria, pero con humor. El tema de las drogas siempre aparece –de una forma u otra– en el cine, la televisión, la literatura, y no se escapa del teatro. El dramaturgo, director y actor, Dimas González, del Teatro Itinerante de Venezuela, preocupado por las problemáticas sociales, se unió a los actores Pedro González y Oliver Morillo para presentar nuevamente Volando sin alas.

Esta pieza surgió en 2002 como un proyecto pensado para presentarse ante un público adolescente en colegios y universidades. El director señala que en el pasado había muchas propuestas de teatro infantil y para adultos, pero no para jóvenes. “Yo fui uno de los pioneros en esto y decidí crear un espacio que se llamó ‘Proyecto Noé, nuevas opciones estéticas para educar’. Era formación a través de las artes”.

Ahora se retoma la idea para hablar de un problema que ataca la sociedad y que no ha perdido vigencia: las drogas. “Es un tema que está en el tapete permanentemente. Por ejemplo, en Uruguay quieren crear una ley que va a permitir el consumo de marihuana, o en Holanda hay libertad para consumirlas. En todos lados se discute el tema.

Volando sin alas es un juego actoral”, así definen sus protagonistas la puesta en escena. La trama es sencilla, pero directa: un joven llamada Susana, a pesar de ser una brillante estudiante y atleta, se ve envuelta en un mundo de adicción, inducida por su pretendiente, El Zute. El muchacho la arrastra y se aprovecha de la fragilidad emocional de ella, causada por la falta de amor y apoyo en su hogar.

En cuanto a dar un final feliz a la historia, el dramaturgo reflexiona: “Eso me suena a facilitarle al adolescente el poder decir: ‘Yo entro y salgo de esto cuando quiera’. Por lo general, un joven no tiene las herramientas para decidir lo que tiene que hacer. El proceso de formación tiene que ser directo y claro”.

“La problemática central de la obra son las drogas, pero más allá de eso se habla del amor, la familia y el respeto a los profesores. Hay un tema social mucho más grande”, dice González.

La parte del juego se explica porque ninguno de los actores tiene un personaje fijo. Durante el desarrollo del melodrama se intercambian camisas, gorros, chaquetas y hasta pelucas para presentar cada uno su versión de El Zute o de la madre, por ejemplo.


El reto. A dos semanas del estreno la alineación del elenco era distinta. Como era lógico, una mujer era la encargada de interpretar los papeles femeninos. Sin embargo, la actriz decidió retirarse y los tres hombres afrontaron el reto de seguir adelante con la producción, pues se sentían comprometidos con el Ateneo de Caracas. Se dijeron: “Vamos a hacerla los tres y a divertirnos”.

“Genera un poco de miedo no producir lo que queríamos en un principio, pero cuando te empiezas a meter en esta circunstancia, ves que Susana está ahí. Puede ser un hombre o una mujer”, dice González.

“En la época de Shakespeare lo actores masculinos hacían papeles de mujeres. ¿Por qué no regresar a eso y hacerlo nosotros para echar broma entre los actores y entre los personajes?”, dice el director. “Indagamos en el mundo emocional, físico e intelectual del intérprete. Si un actor tiene algo que decir en el escenario, no necesitamos tanta parafernalia para transmitirlo”.

Dimas González asegura que la comedia debe estar presente en todo: “El humor va a la parte fría del cerebro. Te hace reflexionar, tomar en serio las cosas y no evadir el problema. Cada quien saca sus conclusiones”.


Volando sin alas

Ateneo de Caracas, Colinas de Los Caobos

Estreno: Mañana, 7:00 pm

Funciones: sábados, 7:00 pm; y domingos, 6:00 pm

Entrada: 120 bolívares