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Douglas Gómez Barrueta perfila a sus ancestros con palabras

Douglas Gómez | MANUEL SARDÁ

Douglas Gómez | MANUEL SARDÁ

Los versos del también periodista buscan el legado de los abuelos paisanos en los traumas urbanos de los nietos

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Douglas Gómez Barrueta, periodista que ha escrito para diarios como El Nacional y Tal Cual, cambió de heredades y publicó su primer libro, el poemario Talla de agua (Eclepsidra, 2013).

El título resume el sentimiento que lo unifica: una batalla entre la nostalgia y el tiempo; lo que se borra  y lo que trata de escribirse sobre el pasado. “¿Qué se puede tallar en el agua? Algo de fuego: las emociones”, reflexiona, en el prólogo, María Antonieta Flores, que lo conoció en 2001 en un taller literario.

Nadar contra corriente. En un país donde la violencia y el verbo altisonante están a la orden del día, Douglas Barrueta prefiere moldear los perfiles de sus ancestros a punta de poemas. Busca aquello de sus antepasados que aún sobrevive no sólo en su cuerpo sino también en su manera de afrontar las circunstancias. Por eso se siente como un artesano que talla en lo líquido y, consecuentemente, inasible. En la “Nota del autor” que cierra el texto, el poeta define su objetivo: “Tomar con las manos el recuerdo de unas vidas que corren dentro de mí, encontrar las palabras que transitan en mis sentimientos como una quebrada (...) [para] ser un artesano que sobrevive en el medio de una violencia que parece no detenerse ante nada, de una agresividad caudalosa que busca invadir todo y no dejar nada en pie”.

Frente a la brutalidad y la decadencia del ambiente, Gómez Barrueta propone el poema como herramienta para encontrase a sí mismo a través de su pasado familiar cuando las certitudes han desaparecido.

“Lo que uno hace no está desligado de lo que hicieron quienes te trajeron. Si bien mis padres son formados en la ciudad, mis abuelos no: eran personas esencialmente provenientes de una Venezuela rural. Algunos llegaron a la ciudad y otros se quedaron en el campo. Ese choque que vivieron fue importante y yo también lo vivo”, explica el periodista, para quien no hay manera de escapar de la herencia: “En tus genes está el trazado de tus ancestros, aunque no creo que uno esté condenado a repetir sus fracasos ni sus éxitos”.

El autor compara la incertidumbre sobre la situación del país que aqueja a los venezolanos contemporáneos con la que vivieron sus antepasados, atrapados entre dos dictaduras que hicieron mella en la historia nacional: la de Juan Vicente Gómez y la de Marcos Pérez Jiménez. “Siento que había cierta soberbia en mi juventud de ser quien sí sabía desenvolverse en la ciudad. No me daba cuenta de que esto se debía a que ellos tuvieron que dejar el campo y mudarse a la urbe para poder sobrevivir”, expresa.