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Ray Donovan, la resurrección artística de Jon Voight

Jon Voight | AP

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"La interpretación es mi vocación y mi pasión", admitió Voight, de 74 años, en un encuentro con medios internacionales

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Aferrado a papeles secundarios en el cine desde hace décadas, Jon Voight es uno más de los nombres míticos de Hollywood que ha decidido probar suerte en la televisión, donde ha conseguido algunas de las mejores críticas de su carrera gracias a su papel de criminal en Ray Donovan.

El ganador del Óscar al mejor actor por Coming Home (1978) y candidato por Midnight Cowboy (1969), Runaway Train (1985) y Ali (2001) afirmó que formar parte de la serie del canal Showtime es para él "como jugar en la pista central de Wimbledon".

"La interpretación es mi vocación y mi pasión", admitió Voight, de 74 años, en un encuentro con medios internacionales, entre ellos Efe.

"Ray Donovan es una circunstancia feliz a estas alturas de mi vida. Algunos de repente me descubren como un actor fantástico, o dicen que es una nueva faceta para mí. Hay mucha gente entusiasmada por mi papel y estoy agradecido. Tengo a mi alrededor a unos actores estupendos. Gente magnífica y muy preparada", apuntó.

El reparto de la serie está formado por Liev Schreiber, Paula Malcomson, Elliott Gould, Eddie Marsan, Steven Bauer y James Woods, entre otros.

Ray Donovan se centra en la figura de un "fixer" (Schreiber), un tipo especializado en arreglar los problemas de las celebridades, atletas multimillonarios y adinerados empresarios de Los Ángeles, cuya vida personal da un vuelco en el momento en el que su padre (Voight), Mickey Donovan, sale de prisión de forma inesperada.

"Hay 'fixers' en Hollywood, creedme. Lógicamente no van a poner una empresa, pero sí están activos", dijo Voight entre risas acerca del papel de Schreiber, un actor de reparto que está aprovechando una gran ocasión para demostrar todo su talento, según indicó su compañero de reparto.

"Es un actorazo. Es sexy, peligroso, ingenioso, carismático y poderoso. Es una especie de Humphrey Bogart en la serie. Tiene esa presencia", indicó.

"Ray Donovan" hizo historia al conseguir la mejor audiencia para un estreno del canal de pago Showtime con 1,35 millones de espectadores y obtuvo en julio la renovación para una segunda temporada, que se comenzará a emitir el próximo año.

Para Voight, que en la última década ha aparecido en cintas como National Treasure (2004) o Transformers (2007), abrir las puertas de nuevo a la televisión, un campo en el que se volcó de joven para llegar a Hollywood, ha significado conocer de cerca los entresijos de su llamada "edad de oro".

"El cine está más centrado en los 'blockbusters' y los músculos", confesó. "Todo cada vez es más grande y los ordenadores mandan. Es una revolución. La televisión empezó entonces a centrarse en el drama y en los personajes. Es una época similar a la que supusieron los sesenta o setenta para el cine. Es un renacimiento que va a ir a más", declaró.

Su personaje en la serie, encantador a la par que peligroso, trata de conectar de nuevo con su familia tras pasar 20 años en la cárcel, algo a lo que se opone por completo Ray Donovan a pesar de que su esposa y sus hijos luchan por ello.

Sin embargo, poco tarda Mickey en desvelar sus verdaderas intenciones, que amenazan con destruir todo el legado construido por su hijo en Hollywood.

"Quiere ser parte de la familia. Es alguien escurridizo, que sabe camelar a la gente. Emplea todo lo que tiene en su mano para sobrevivir. Su hijo le odia por completo. Le conoce muy bien. Es muy difícil que consigan tener una relación cercana", comentó Voight, quien está deseando conocer la evolución de su personaje porque sabe que mantendrá su "actitud desafiante".

"Dice lo que piensa, no es políticamente correcto. Eso gusta a la gente", manifestó este legendario intérprete, presente en títulos como Deliverance (1972), Heat (1995), Mission: Impossible (1996), The Rainmaker (1997), Pearl Harbor (2001) o Tomb Raider (2001), donde coincidió con su hija, Angelina Jolie.

A pesar de su magnífica trayectoria, Voight no se ve a sí mismo como una estrella ni mucho menos un icono.

"Me hago muchas preguntas sobre las cosas que he hecho en mi vida, especialmente ahora a mi edad. Reflexiono y miro al pasado, veo errores y sé que no hay manera de enmendarlos. Eso te hace humilde. Lo malo es que también tienes remordimientos", sostuvo.