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Documentales venezolanos ganan terreno

<i>El Yaque, pueblo de campeones</i> fue visto por casi 50.000 espectadores | Foto Cortesía

El Yaque, pueblo de campeones fue visto por casi 50.000 espectadores | Foto Cortesía

Durante los últimos años, el género ha logrado destacarse en la escena nacional con récords de audiencia como el de Tiempos de dictadura, participaciones en festivales como las que tuvo El misterio de las lagunas y contenido fresco como el de El Yaque. Una deuda: la crítica social al sistema político actual 

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Más allá del valle de la silicona se titula el documental sobre la obsesión venezolana por la estética en que trabaja desde hace años el cineasta y periodista Carlos Caridad, quien considera que el género no ha sido muy explorado en el país: “Actualmente hay un movimiento de documentalistas y pienso que de allí van a surgir cosas interesantes. Quizás de allí surja un movimiento artístico vanguardista para el cine nacional”.

En el largometraje que prepara contará con testimonios de un fabricante de maniquíes y de participantes de concursos de belleza de todas las edades y de todas las profesiones, como una oficial de polichacao que de día usaba el uniforme reglamentario y en la noche participaba en competencias locales.

Caridad, sin embargo, no es el único que se ha arriesgado a realizar un filme de realidad en Venezuela, donde recientemente se han exhibido cintas del género que han marcado hitos.

El más destacado es el récord implantado por Tiempos de dictadura (2012) de Carlos Oteyza. El filme, que se valió de imágenes de archivo y de una animación moderna para mostrar aspectos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, reunió a más de 100.000 espectadores en las salas de cine del país. Esa cifra lo convirtió en el documental más visto en la historia nacional después de La propia gente (1981), que dirigió el mismo Oteyza junto con Carlos Azpúrua y Jacobo Penzo.

Además, El misterio de las lagunas (2011) de los directores Altahualpa y Wanadi Lichy fue seleccionado para participar en más de 20 festivales de cine nacionales e internacionales.

Al año siguiente fue El Yaque, pueblo de campeones el que también logró entrar en la lista de los más vistos, con casi 50.000 espectadores. La cinta, dirigida por Javier Chuecos, sigue durante varios años a 4 windsurfistas que sueñan con ganar una competencia mundial.

Chuecos cree que una de las razones del éxito de los documentales venezolanos más recientes es que los realizadores procuran que el producto no sea difícil de digerir para el público. “Estamos al nivel del resto del mundo”, dice, sin falsa modestia. “Vamos por buen camino porque, además, se están haciendo muchos en formato cortometraje”, agrega el cineasta, que trabaja para Discovery Channel.

El realizador y crítico Sergio Monsalve señala que el estreno de El Yaque fue un gran logro para el cine nacional: “Fue una película con un tema fresco que brindó buenos frutos en forma y contenido”. El autor de la columna “La ventana indiscreta”, que publica El Nacional, será quien alce el telón para el género en este año, cuando presente su trabajo sobre la obra del científico Jacinto Convit.


Abanico de temas. Los tópicos de los documentales venezolanos que se estrenarán este año son diversos: está Vamos, sobre los maratonistas Maickel Melamed (Venezuela) y Shadrack Mayo (Kenya), que prepara el director Braulio Rodríguez; el esfuerzo de Belén Orsini y Antonio Llerandi por recuperar la memoria de José Ignacio Cabrujas; y El silencio de las moscas, en el que Eliézer Arias muestra el drama de dos andinas cuyas hijas se suicidaron.

El comunicador social Manuel Guzmán Kizer hizo un documental sobre el último trecho de vida del escritor Francisco Massiani. Para él es más importante realizar una película de calidad que las ganancias económicas, pues cree que serán casi inexistentes. “El enemigo sigue siendo Hollywood”, expresa.

A pesar de la diversidad, un tema pendiente para los documentalistas venezolanos sigue siendo la denuncia de problemas sociales actuales, pues los únicos que tienen como protagonista en sus trabajos al sistema político llamado socialismo del siglo XXI son los realizadores progobierno.