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Documental revela La Habana "secreta" de los años 60

La producción es un viaje a los bares, a la marginalidad, es un tipo de "turismo bohemio compuesto de escritores, poetas y gente del cine"

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La Habana secreta y "ligeramente acanallada" de 1961, antes de que "el régimen castrista acabara con todo resquicio de libertad", centra el documental "PM", del cineasta cubano exiliado Orlando Jiménez, que se proyectará el 14 de diciembre en Miami.

La cinta de tan sólo quince minutos de duración, es un viaje a "los bares de la Habana secreta, una Habana marginal y ligeramente acanallada que sedujo a un tipo de turismo bohemio compuesto de escritores, poetas y gente del cine", explicó hoy a Efe el propio Jiménez, de 71 años.

Según dijo, aquellos fueron los "últimos estertores de la libertad", cercenada por un Gobierno decidido a censurar no sólo la película, sino también aquella vida que giraba en torno a la "zona de bares secretos y populares, de la gente del pueblo," y no de prostitución como quiso hacer creer el régimen.

El cineasta habanero evocó locales como El Chori, un bar donde los músicos "tocaban botellas de agua vacías y medio llenas" y donde uno se podía encontrar cualquier noche a estrellas como Frank Sinatra o Montgomery Cliff.

La película fue censurada y sirvió de coartada para cerrar los pocos bares nocturnos que quedaban abiertos y amedrentar a los intelectuales y gente que disfrutaba de la vida nocturna.

"A los dirigentes revolucionarios les molestaba mucho" reconocer que el "pueblo cubano fuese un pueblo rumbero. Lo que ellos querían era un pueblo solemne, que escuchara marchas militares y más a tono con el realismo socialista", puso de relieve.

Además, a las autoridades también les irritaba que la cinta hubiese sido rodada al margen de los cauces oficiales establecidos y respirara independencia. Eso es algo "inaceptable para cualquier Gobierno con aspiraciones totalitarias", indicó.

La película, prosiguió Jiménez, se estrenó en el programa literario de televisión "Lunes de la Revolución". Poco después se prohibió la proyección de la película en los pocos cines "todavía no confiscados por el Gobierno".

De inmediato, y según su propio relato, el cineasta fue destituido de su cargo como responsable del Departamento Fílmico del programa de televisión "Lunes de Televisión" y hasta algunos sectores del régimen llegaron a pedir que se le fusilara por "contrarrevolucinario".

"Me sentí acosado, perdí mi puesto de trabajo y me encontré sin futuro", por lo que a Jiménez no le quedó más remedio que salir del país en 1962.

En su opinión, lo que se ha llamado revolución "no es más que involución: sigue habiendo cartillas de racionamiento, se sigue matando y no hay libertades básicas ni un estado de derecho", denunció.

En ese sentido, "cincuenta años más tarde" de proclamarse la revolución, los cubanos seguimos como "pedigüeños" reclamando respeto a los "derechos elementales, algo que tienen hasta los haitianos".

La proyección de la película se realizará el próximo 14 de diciembre en el Teatro Tower de Miami.